Precios. El mercado inmobiliario en Córdoba: por qué la agricultura se mueve y la ganadería se frena
La mejor tierra agrícola cotiza a US$ 20.000 la hectárea, mientras que los campos ganaderos siguen rezagados y sin movimientos pese al buen momento del sector.
El mercado inmobiliario rural de Córdoba muestra hoy dos realidades muy diferentes. Por un lado, los campos agrícolas de mayor calidad continúan ganando valor, especialmente en el sudeste provincial, donde las mejores tierras alcanzan cotizaciones de hasta US$ 20.000 por hectárea. Por el otro, los campos ganaderos siguen sin reflejar en sus precios el buen momento que atraviesa la actividad bovina.
"Existe una clara diferencia entre lo que ocurre con los campos agrícolas y los ganaderos", explicó Alejandro García Astrada, titular de García Astrada Inmobiliaria Rural, al presentar la actualización del mapa de valores de la tierra en Córdoba correspondiente a junio de 2026 luego del análisis del índice que pública la Cámara Argentina de Inmobiliarias Rurales (Cair).
La firma, especializada en negocios agropecuarios que opera en Córdoba desde 1995, se convirtió en una de las principales referencias provinciales para el seguimiento de los valores de la tierra rural. Desde 2019, la empresa pública periódicamente un mapa que releva la evolución de los precios por regiones y zonas productivas de la provincia.
En una charla con LaVoz, el especialista señaló: “la demanda continúa concentrándose en los establecimientos agrícolas de alta calidad, mientras que los ganaderos todavía muestran una recuperación mucho más lenta”.
Los precios de la tierra agrícola en Córdoba
El relevamiento divide a la provincia en seis grandes regiones y 26 zonas productivas. Allí se observa que las mayores cotizaciones se ubican en el este y sudeste cordobés, donde predominan los mejores suelos agrícolas y la cercanía con los puertos exportadores del Gran Rosario.

Las tierras de mayor valor se encuentran en la Región Este, donde las cotizaciones oscilan entre US$ 14.000 y US$ 20.000 por hectárea. También sobresalen algunas áreas de la región central, con valores que alcanzan entre US$ 12.000 y US$ 18.000 por hectárea.

"Los buenos campos agrícolas siguen siendo los más buscados y la oferta disponible es reducida. Eso explica que los valores mantengan una tendencia alcista", sostuvo García Astrada.
La diferencia entre un campo agrícola y uno ganadero
Uno de los aspectos más interesantes del informe es la diferencia de comportamiento entre los distintos tipos de establecimientos.
Mientras los campos agrícolas continúan valorizándose, los mixtos también muestran una tendencia positiva impulsada por su potencial productivo.
Según García Astrada, buena parte de los inversores prefieren adquirir tierras con componente agrícola porque ofrecen una recuperación más rápida de la inversión y mayores alternativas productivas.
Por el contrario, los campos netamente ganaderos presentan menores niveles de demanda, especialmente fuera de la región pampeana. A esto se suma que el costo actual para poblar un establecimiento resulta elevado, un factor que continúa condicionando nuevas inversiones.
Esta diferencia también se observa en el noroeste provincial. Según el relevamiento, los campos ganaderos de esa región fueron los más afectados en términos de valorización durante los últimos años.
"No ha sucedido lo mismo con los valores de los campos ganaderos, que han tendido a mantener su valor e incluso a bajar, sobre todo aquellos ubicados en el arco noroeste de la provincia, fuertemente afectados por las restricciones impuestas por la Ley de Bosques", señaló Alejandro García Astrada.
Las limitaciones para incorporar nuevas áreas productivas o realizar transformaciones sobre los establecimientos redujeron el atractivo de esas tierras para potenciales compradores, a diferencia de lo ocurrido en las principales zonas agrícolas del centro, este y sudeste cordobés.
La tierra no refleja el momento de la ganadería
El informe destaca una situación llamativa. La ganadería bovina vive actualmente uno de sus mejores escenarios de los últimos años.
La exportación representa cerca del 30% de la producción nacional y las perspectivas internacionales continúan siendo favorables tanto en volumen como en precios. Además, el negocio de la cría atraviesa una etapa particularmente positiva.
Sin embargo, esa realidad todavía no se traduce plenamente en el valor de los campos ganaderos. "La actividad está pasando por un muy buen momento, especialmente la cría, pero pareciera que todavía falta un horizonte de mediano y largo plazo que genere más confianza para atraer nuevos inversores", indicó García Astrada.
Según explicó, gran parte del crecimiento que hoy muestra el sector proviene de productores que ya estaban vinculados al negocio y continúan expandiéndose, más que de nuevos actores ingresando a la actividad.
“Hoy en día el que saca un beneficio por ganadería es el que ya tiene el campo y la posibilidad de criar su hacienda de manera continua. Para alguien que quiere arrancar en el mercado es muy difícil conseguir un terreno porque no hay disponibilidad,el que tiene campo para esta tarea se lo queda. Y, el que lo vende, lo hace a un precio muy por encima de lo acostumbrado”, comentó Astrada.
Lejos de los máximos históricos
Otro dato relevante es que los valores de la tierra deben analizarse considerando la evolución del dólar y la inflación estadounidense.
De acuerdo con García Astrada, cuando se comparan las cotizaciones actuales con los máximos observados hace más de una década, el panorama cambia significativamente.
"La inflación acumulada de Estados Unidos en los últimos quince años supera el 40%, por lo que para realizar comparaciones correctas es necesario considerar la pérdida de valor real del dólar", explicó.
Bajo esa mirada, los campos agrícolas lograron recuperar buena parte de lo que se había perdido e incluso muestran una clara tendencia de crecimiento en dólares corrientes. Los ganaderos, en cambio, permanecen mucho más rezagados respecto de aquellos niveles históricos.





