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Sucesos

Causa Surrbac. Pascual Catrambone y Franco Saillén siguen acumulando millas: los autorizaron a irse nuevamente de vacaciones

Abordarán un vuelo que los llevará a San Pablo, bajo una fianza global de $ 150 millones. El itinerario de los últimos viajes por el mundo.

14 de mayo de 2026, 18:04
Pascual Catrambone y Franco Saillén siguen acumulando millas: los autorizaron a irse nuevamente de vacaciones
San Pablo, el destino de Pascual Catrambone y Franco Saillén. (Sérgio Souza/Pexels.com/José Hernández/La Voz/Archivo)

Enviados a juicio por presunto lavado de dinero agravado, los gremialistas Pascual Vicente Catrambone y Franco Gabriel Saillén volverán a sumar millas en su vacaciones. Luego de sus viajes en los últimos meses, por placer, a Bombinhas, en el caso del histórico dirigente del gremio de recolectores, y a Chile, Las Vegas y el caribe mejicano, en el Saillén, esta vez viajarán a la cosmopolita San Pablo, en Brasil.

El Tribunal Oral Federal N° 1 de Córdoba capital (TOF1) autorizó, por mayoría, al exlegislador, gremialista e hijo del líder del sindicato, Mauricio Saillén y a Catrambone, a volar por Aerolíneas Argentinas a suelo brasileño a pedido de su abogado defensor, Eduardo Gómez Caminos, por motivos “personales y turísticos”.

La decisión del TOF1 sobre Catrambone y Saillén

Los jueces Julián Falcucci y Mario Martínez (por mayoría, ya que José Asís votó en disidencia) hicieron lugar al viaje previsto entre el 18 y el 21 de este mes a cambio de una fianza personal de 100 millones de pesos, en el caso de Catrambone, y de 50 millones, en el de Saillén, para mitigar el riesgo procesal.

No será la primera vez que Pascual salga del país en 2026, ya que en enero se había tomado vacaciones en Bombinhas (bajo una fianza de $ 100 millones), con lo que ahora sumará más millas en su recorrido turístico.

Su hijo, el también imputado Agustín Mauricio Catrambone, había elegido en el pasado verano una zona más exclusiva para vacacionar: Akumal, en el Caribe mejicano, bajo una fianza de $ 50 millones.

En el reciente fallo, casi calcado del anterior cuando autorizaron el viaje de Saillén a Chile, Falcucci y Martínez firmaron la salida del país de ambos a pesar de su expresa oposición. Si bien resaltaron que el entonces juez de la causa, Ricardo Bustos Fierro (jubilado), había ordenado la prohibición de salida en 2019, medida que consideraron no “desproporcionada ni irrazonable en mirada al riesgo de fuga que implica un viaje al exterior”, evocaron el fallo de la Sala I de la Cámara Federal de Casación Penal.

El máximo tribunal penal del país había anulado en 2025 la decisión del TOF1 de denegarle a Saillén a viajar a México y Estados Unidos, por lo que, amén de coincidir con el fiscal general Maximiliano Hairabedian y la querellante Unidad de Información Financiera (UIF), tuvieron en cuenta que no existe fecha definida para el inicio del juicio y no variaron las circunstancias que llevaron a Casación a conceder la autorización a Saillén en su momento.

“A pesar de que disentimos, por razones de equidad, entendemos que corresponde hacer lugar a la solicitud de salida del país deducida por la defensa de Catrambone y Saillén”, escribieron Falcucci y Martínez (juez de La Rioja y subrogante ante el TOF1).

En minoría, el juez José Asís se expidió por el rechazo al pedido de la defensa de forma idéntica a las razones esgrimidas con motivo del viaje anterior de Saillén a Chile.

Remarcó que siguen vigentes las prohibiciones de ambos procesados y enumeró las razones dadas por la primera instancia en 2019: “Las maniobras económicas y financieras; los millonarios montos lavados y defraudados; la utilización de terceras personas interpuestas para ocultar su real situación económica; innumerables viajes al exterior; que los jefes de la asociación se manejarían con ‘aprietes’ y que contarían con personas que les ‘filtran’ información policial sobre procedimientos judiciales”.

Asís recordó que ante el tenor del delito enrostrado (Catrambone, como autor de cinco hechos de presunto lavado agravado, y Saillén, por dos hechos como partícipe necesario), negarle la salida del país lucía “proporcionado y razonable”.

Para fundar su postura, también recordó que esta causa es un desprendimiento de la principal, sobre la que Casación no se expidió aún por la apelación de los imputados contra el fallo del TOF1 de rechazar el pedido de reparación integral del perjuicio (de 751 mil dólares).

Causa Surrbac: de qué se acusa a los gremialistas

Catrambone (padre) y su amigo, el líder del gremio Saillén (padre), durante seis años, habrían sido los “jefes indiscutidos” de las maniobras en las que hay allegados y familiares acusados, de acuerdo con la investigación del fiscal federal N° 1 de Córdoba capital, Enrique Senestrari, y del Juzgado Nº 1.

En esta causa principal, conocida como “Surrbac I”, por supuesta asociación ilícita, defraudación y usura, el fiscal concluyó que Saillén (p) y Catrambone (p) (exdirector obrero de Crese y exdirector de Cormecor) habrían formado una asociación ilícita entre 2009 y 2015 en perjuicio de los afiliados y del sindicato, la mutual Amsurrbac y la obra social Ossurrbac, con el aparente objetivo de beneficiarse ellos y sus familiares o allegados.

En la mecánica, habrían actuado como sus cómplices Juan Manuel Krainbuhl (tesorero de la mutual); los contadores Osvaldo César Medina y Juan Manuel Riba; Juan Carlos Delgado (por entonces tesorero del gremio y apoderado de la obra social); Salomé Alfazak; Héctor Blanes; Franco Saillén; Juan Carlos Saillén; Daniel René Ayerbe; Adriana Cecilia Oviedo (exesposa de Catrambone–); Agustín Mauricio Catrambone (hijo de Pascual), y Darío Mauricio Saillén (hijo de Saillén), todos enviados a juicio.

Uno de los ardides habría sido los altos intereses (“usurarios”) aplicados a los préstamos que otorgaba la mutual, que habría funcionado como “una fuente inagotable de riqueza para los jefes de la asociación ilícita y sus allegados”, según el fiscal.

Así, Saillén, Catrambone, Krainbuhl, Riba y Medina se habrían aprovechado de forma habitual de la necesidad o inexperiencia de los afiliados en el otorgamiento de los préstamos informales, cuyo descuento se realizaba por planilla.

Luego, el dinero conseguido a través de los préstamos a los afiliados habría sido puesto en circulación para “darle apariencia lícita”. De ese modo, se habrían realizado contratos de mutuo presuntamente firmados entre terceros y la mutual. La entidad se habría comprometido a devolver las sumas prestadas a tasas de interés altas, muy por encima de las del sistema financiero formal.

El dato llamativo es que los “mutuantes” eran conocidos o familiares de los imputados, “cuando no ellos mismos”, para presuntamente “blanquear las excesivas ganancias” de los préstamos a los afiliados. Se cree que Saillén, Pascual Catrambone, Krainbuhl, Medina, Riba, Alfazak (secretaria privada de Saillén) y Blanes participaron de las maniobras.

Asimismo, Saillén y Catrambone habrían perjudicado al sindicato, al rendir gastos personales por vacaciones familiares al Caribe, viajes de estudios de sus hijos y gastos exorbitantes en hoteles, como si los hubieran realizado mientras ejercían sus funciones dentro del gremio, “desviándolos” así “de su legítimo destino”.

Las sospechas por lavado (“Surrbac II”) se dispararon por una denuncia anónima contra el mencionado Ayerbe como presunto testaferro de los gremialistas. Ayerbe aparecía como integrante de la Comisión Directiva del Surrbac, secretario de Relaciones Institucionales de la mutual y secretario de Cormecor.

Entre 2012 y 2019, Saillén (p) y Catrambone (p) habrían lavado al menos parte del dinero proveniente de la asociación ilícita mediante la compraventa por sumas millonarias de lotes o inmuebles en diversos lugares de Córdoba, no solo a través de desarrollistas y fideicomisos –para supuestamente permanecer fuera de los registros oficiales–, sino también a través de testaferros.

Tanto los hijos como familiares de ambos habrían sido sus testaferros: Franco y Juan Saillén, Agustín Catrambone y Oviedo. Pero también allegados o amigos, como Blanes, Delgado y Ayerbe.

El fiscal detectó que Ayerbe tenía sospechosamente a su nombre costosos vehículos y una fracción de terreno en Cura Brochero, donde fue emplazado Castillo Euzkadi, un fastuoso multiespacio que emula una antiquísima fortificación del Medioevo.

Delgado aparece como dueño de Faro il Bolo Sierras Apart, en Cura Brochero, y de otro inmueble en Córdoba, aunque sólo sería otro prestanombre. El lujoso complejo serrano tiene una suerte de faro con balcones, que desentona con el paisaje.

De este modo, surgen adquisiciones de vehículos, desde motos, autos BMW, Mercedes-Benz y Beetle TSI y camionetas RAM y Amarok a nombre de familiares de Saillén y de Catrambone, y de Krates y de Higyse.