Córdoba. El femicidio de Agostina: la dueña del auto fue a la cárcel y el fiscal afina el círculo sobre Barrelier
Soledad Andreani quedó imputada por encubrimiento. La investigación atraviesa horas clave y las querellas insisten en que hay más implicados. Los pesquisas peritan celulares y filmaciones para identificar posibles encubridores o cómplices.
La causa por el femicidio de Agostina Madeleine Vega (14) ingresó en una etapa central. Con Claudio Gabriel Barrelier (33) cada vez más comprometido con el crimen por la evidencia reunida en el expediente, el fiscal de instrucción Raúl Garzón profundiza ahora la línea investigativa y apunta su entorno más cercano.
La causa ya tiene una tercera detenida: Soledad Andreani, amiga del exempleado municipal.
El pasado 8 lunes fue capturada y trasladada al complejo carcelario de mujeres que funciona en Bouwer.
La sospechosa es la propietaria del Ford Ka negro que, según la hipótesis fiscal, fue utilizado el lunes 25 de mayo para trasladar los restos de la adolescente que habría sido asesinada ese domingo a la madrugada.

El auto luego cruzaría la ciudad desde el departamento de Juan del Campillo al 800, donde habría sucedido el femicidio, hasta un descampado de barrio Ampliación Ferreyra, zona sudeste de la ciudad de Córdoba, donde fueron hallados los restos del cuerpo descuartizado de la adolescente.
Andreani quedó imputada por el delito de encubrimiento agravado doblemente calificado por el hecho precedente de femicidio y por mediar violencia de género.

Su defensora, Marina Romano, aseguró que la mujer atraviesa una fuerte crisis emocional. “Está colapsada, en shock”, sostuvo, quien además anticipó que intentará reunirse con su clienta para comenzar a delinear una estrategia defensiva una vez que acceda a las pruebas reunidas por la fiscalía.
En paralelo, Barrelier continúa detenido acusado de homicidio calificado por mediar violencia de género (femicidio). Si la acusación logra sostenerse durante el proceso judicial, la única pena prevista es la prisión perpetua.

Por estas horas, la fiscalía aguarda la realización de los peritajes psiquiátricos e interdisciplinarios sobre el acusado.
Una vez concluidos esos estudios, Garzón podrá avanzar con una nueva indagatoria.
El otro detenido es Osvaldo Fassetta (47), el inquilino del exempleado municipal. El fiscal lo acusó por encubrimiento agravado por el contexto de violencia de género.

Mientras tanto, hay una certeza que atraviesa el expediente: “Todavía queda mucha prueba por analizar y esto podría desembocar, casi sin atenuantes, en nuevos operativos y más detenciones”, comentan las fuentes investigativas.
Hay además un dato que inquieta a todos los actores del expediente: el celular de Agostina todavía no apareció y tampoco se conoce el destino final de otros elementos considerados clave para comprender qué ocurrió durante aquellas horas decisivas.
El rol de Andreani y la vista puesta en los presuntos encubridores
Las sospechas sobre Soledad Andreani no se limitan únicamente al préstamo del Ford Ka negro que para la Justicia fue usado por Barrelier para desprenderse del cuerpo de Agostina.
Para la fiscalía existen indicios que permiten inferir una supuesta participación más activa en los momentos posteriores al crimen.
Entre las pruebas incorporadas al expediente figura una filmación aparentemente registrada durante el mediodía del lunes 25 de mayo que está siendo analizada por los investigadores.
En esas imágenes, según trascendió, se observaría a Barrelier y a Andreani descendiendo del Ford Ka negro.

“Bajan en un kiosco. Compran algo en un negocio. Vuelven a subir. Allí adentro habrían tenido a Agostina”, comentan fuentes investigativas.
La secuencia resulta particularmente relevante porque podría aportar información sobre el recorrido realizado por el vehículo en momentos considerados críticos para la investigación.
Además, los investigadores intentan determinar quién o quiénes participaron en la limpieza del automóvil. La sospecha es que el vehículo fue lavado minuciosamente después de haber sido utilizado, una circunstancia que para las querellas resulta incompatible con la versión de desconocimiento planteada por la acusada.

Por otra parte, según consta en la causa el padre de la adolescente, Gabriel Vega, se habría entrevistado con Andreani, quien habría respondido preguntas por Barrelier. ¿Intentó ayudarlo? Esa es la pregunta que busca respuestas en el despacho de Garzón.
La situación de Osvaldo Fassetta también continúa complicándose.
El hombre compartía la vivienda de Juan del Campillo al 800 con Barrelier y los investigadores sostienen que resulta difícil aceptar que desconociera lo ocurrido en el interior de la vivienda.
La acusación en su contra no sólo se apoya en su cercanía con el principal sospechoso. También pesan sobre él sospechas relacionadas con presuntas maniobras destinadas a desviar la búsqueda cuando la familia todavía creía que Agostina estaba con vida.
En ese contexto, la fiscalía continúa analizando audios, llamadas y movimientos telefónicos.
Las querellas sostienen que hubo personas que intentaron ganar tiempo mientras la adolescente ya había sido asesinada. Uno de ellos sería Fassetta.
“Es como ver al futuro repetir el pasado”, reflexiona una fuente con acceso al expediente. La frase resume la sensación que existe dentro de la causa: cada vez que los pesquisas profundizan una línea investigativa aparecen nuevos nombres, nuevas contradicciones y nuevos indicios.
Rastros de ADN en la casa de Barrelier
Uno de los aspectos más sensibles del expediente está relacionado con los resultados de las pericias biológicas.
En un primer momento, la investigación parecía orientarse hacia la actuación de un único agresor. Esa hipótesis encontraba respaldo en los datos preliminares de la autopsia practicada sobre el cuerpo de Agostina.

Sin embargo, el avance de los estudios científicos podría abrir nuevos interrogantes.
De acuerdo con información incorporada a la causa, habrían aparecido dos tipos de rastros genéticos en las uñas de la adolescente.
De todos modos, los investigadores son cautos y consideran que esas marcas podrían estar vinculadas con una reacción defensiva de la víctima durante un posible ataque sexual.
La situación fue mencionada públicamente por el abogado querellante Eduardo Medina Allende, quien sostuvo que cree que existirían dos perfiles genéticos.
Los pesquisas dicen que esos rastros pueden corresponder a la propia víctima, al victimario o incluso a dos personas distintas.
La interpretación definitiva dependerá de los estudios complementarios que todavía están pendientes.

Lo concreto es que la aparición de esos perfiles reabrió una discusión que parecía cerrada: la posibilidad de que hubiera más de una persona involucrada en los hechos ocurridos dentro de la vivienda de barrio Cofico.
Los resultados finales de la autopsia y los análisis de ADN serán determinantes para despejar esas dudas.
La cancha, el cumpleaños y la casa de Juan del Campillo
Lejos de los laboratorios, todos los esfuerzos de los pesquisas están puestos en reconstruir las horas en las que se calcula que Barrelier habría cometido el crimen atroz que se le imputa.
En ese sentido, hay un especial interés investigativo en revelar quiénes estuvieron con Barrelier y Agostina en las horas previas al domingo 24 de mayo a la madrugada.

Hasta aquí se sabe que Agostina y su mamá, Melisa Heredia, vieron a Barrelier en una cancha de fútbol donde jugaba el equipo del exempleado municipal. Era costumbre de Melisa asistir a estos partidos.
Allí también estuvo Fassetta. Los cuatro se fueron luego a un cumpleaños y permanecieron allí hasta la noche.
Más tarde Agostina quedó en manos de Barrelier, tras asistir a la vivienda de Juan del Campillo al 800 alrededor de las 22 horas del 24 de mayo.
Pero hay indicios de que en ese interín hubo otras personas junto a los cuatro ya mencionados.
Los investigadores siguen los pasos de todos los que participaron de este torneo, para descartar cualquier grado de implicación.
“El futuro no es alentador si se sigue el ejemplo de Fassetta, quien fue seguido minuciosamente y quien se halló bajo sospecha de estar involucrado”, dijo una alta fuente de la causa.
Por eso los detectives analizan una lista de participantes, registros fotográficos, publicaciones en redes sociales y cámaras de seguridad de lo que fue el partido de fútbol donde se reunieron los involucrados.
La sospecha es que en aquellas horas previas al crimen se podrían encontrar varias de las respuestas que todavía faltan.
También se intenta establecer quiénes ingresaron a la vivienda de barrio Cofico durante la madrugada posterior al ataque. Algunas cámaras habrían captado movimientos compatibles con el ingreso y egreso de personas que aún no fueron identificadas.
A eso se suma otra incógnita central: qué ocurrió entre la madrugada del domingo y el momento en que los restos de Agostina fueron abandonados en Ampliación Ferreyra.

