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Política

La trastienda. Bornoroni-Juez, un acuerdo local que debe pasar el tamiz de los Milei

El diputado y el senador nacional pactaron una unidad para enfrentar al gobernador Llaryora. Pero la definición sobre las candidaturas se tomará en la Casa Rosada. De Loredo, por ahora, lejos de la alianza opositora. Llaryora recorre la provincia con traje de candidato, más que de gobernador.

15 de mayo de 2026, 19:26
Bornoroni-Juez, un acuerdo local que debe pasar el tamiz de los Milei
Gabriel Bornoroni y Luis Juez sellaron un acuerdo político, que este sábado tendrá una nueva foto de consolidación. (La Voz / Archivo)

No hay fecha confirmada, pero en el oficialismo y en la oposición ya se instaló una certeza: falta apenas un año para las elecciones provinciales. El gobernador Martín Llaryora tiene la facultad de definir cuándo se votará y, fiel a su estilo, no dará señales hasta último momento. Sin embargo, en los pasillos del Centro Cívico todas las fuentes coinciden en un pronóstico: Córdoba elegiría gobernador en mayo del año próximo.

Aunque el calendario electoral siga guardado bajo llave, la campaña ya empezó. Sin anuncios formales ni lanzamientos rimbombantes, oficialistas y opositores se mueven como si el reloj electoral estuviera en cuenta regresiva.

Llaryora recorre el interior y la Capital con un perfil cada vez más cercano al de un candidato que al de un gobernador.

Más allá de los actos de gestión, el mandatario provincial endureció el tono político de su discurso. Defiende su administración, marca diferencias con el Gobierno nacional y empieza a delinear el escenario que imagina para 2027. Llaryora sabe que enfrente tendrá a un libertario puro o a un dirigente bendecido por la Casa Rosada.

Con traje de candidato, el gobernador Martín Llaryora recorre el interior provincial. Se diferencia de los libertarios, pero sin volar todos los puentes con la Casa Rosada. (Prensa Gobierno de Córdoba)
Con traje de candidato, el gobernador Martín Llaryora recorre el interior provincial. Se diferencia de los libertarios, pero sin volar todos los puentes con la Casa Rosada. (Prensa Gobierno de Córdoba) (Prensa Gobierno de Córdoba )

De todos modos, evita cualquier gesto que pueda interpretarse como un desafío frontal al poder central. Su estrategia es diferenciarse sin dinamitar los puentes con la Nación.

Esa lógica se replica en el Congreso. Los legisladores nacionales alineados con el Centro Cívico jamás profundizan las heridas (que no son pocas) del gobierno libertario.

Los diputados que responden al oficialismo cordobés cultivan –al igual que la senadora Alejandra Vigo– el perfil de “dialoguistas” en el Parlamento. Y hay una línea roja que nadie cruza: cualquier cercanía con el kirchnerismo. Es una de las pocas instrucciones políticas que Llaryora bajó de manera explícita.

En realidad, la estrategia oficialista no esconde demasiados misterios. Llaryora irá por la reelección y sabe que la suerte de su proyecto dependerá, en gran medida, de cómo llegue su gestión al tramo más caliente de la campaña.

Como todo gobernante, convive con una realidad de doble filo: tiene a favor todas las herramientas que otorga ejercer el poder, pero también carga con el desgaste que implica administrar una provincia en medio de una crisis nacional persistente.

La oposición también acelera

En la vereda de enfrente, la oposición empezó a mover sus piezas. El primer acuerdo político concreto tiene como protagonistas al libertario Gabriel Bornoroni y al senador Luis Juez.

El Frente Cívico juecista integró la alianza de La Libertad Avanza en las legislativas del año pasado, pero ahora el entendimiento va más allá. Aunque todavía no exista un pacto formal, Bornoroni y Juez acordaron caminar juntos para disputar el poder provincial al PJ.

Por ahora se trata de un acuerdo estrictamente político y personal entre ambos dirigentes. En la Casa Rosada, nadie desconoce esta movida en Córdoba, aunque la decisión final deberá atravesar el filtro de Karina Milei, la armadora electoral libertaria en todo el país.

Juez y Bornoroni tienen algo claro: si quieren representar al mileísmo en Córdoba, deberán aceptar una regla innegociable. Esta es que las candidaturas las definirán los hermanos Milei, probablemente con mayor incidencia de la hermana presidencial.

Mientras tanto, ambos optaron por compartir el camino sin exponer todavía sus ambiciones personales, aunque en privado ninguno las oculta.

Juez fue quien dejó el mensaje político más contundente. “Mi prioridad es desalojar al PJ del poder, no ser el candidato a gobernador”, aseguró a propios y extraños.

No se trata de una frase menor. Tiene un peso político considerable. Sobre todo porque, antes de las elecciones de 2023, el senador defendía su candidatura “sí o sí”.

La apertura de Juez repercute de lleno entre los libertarios. A Bornoroni le gustaría consolidarse como el candidato del presidente Javier Milei en Córdoba, pero el acuerdo político con el senador le impone prudencia sobre la ansiedad, al menos por ahora.

La jugada de Juez también alteró los planes del radical Rodrigo de Loredo, quien ya dejó claro que su nombre estará “sí o sí” en la boleta única provincial.

Esa postura hoy lo deja fuera del esquema libertario-juecista. Claro que en política nada es definitivo y, para satisfacción del llaryorismo, la unidad entre los tres grandes espacios opositores aparece –por ahora– como una tarea compleja.

Desde los sectores libertarios y juecistas, aseguran manejar encuestas financiadas por la Casa Rosada que muestran a una eventual alianza opositora con muchas chances de imponerse al PJ, incluso si De Loredo compitiera por afuera.

Así como Llaryora multiplica recorridas para fortalecer la imagen de su gestión antes de las definiciones, Juez, Bornoroni y De Loredo hacen exactamente lo mismo: acumular volumen político y mejorar posicionamiento antes de que los hermanos Milei definan la estrategia electoral para Córdoba.

Este sábado será para Juez el turno de mostrarse en un acto libertario, del mismo modo como Bornoroni participó del locro juecista del 1º de Mayo.

La nueva foto entre Bornoroni y Juez busca consolidar una primera alianza opositora con aspiraciones reales de poder en Córdoba. Pero todavía quedan dos incógnitas decisivas: la bendición definitiva de los Milei y, quizá lo más importante, quién encabezará la fórmula provincial.

Dudas que inquietan a la oposición, pero que también intrigan a Llaryora.