A 40 años de México '86. En tiempos mundialistas, tiempos de campeones mundiales

Son tiempos mundialistas y, en tiempos mundialistas, prevalece la nostalgia. Se cumplen 40 años de la Copa del Mundo que ganó Argentina, liderada por Diego Maradona y conducida desde el banco por el doctor Carlos Salvador Bilardo. El legado que dejó.

28 de junio de 2026 a las 10:44 p. m.
Joaquín Balbis
Joaquín Balbis
Enviado especial a EE.UU.
En tiempos mundialistas, tiempos de campeones mundiales
Burruchaga y el 3-2 de Argentina sobre Alemania para consagrarse campeones en México 1986.

La imagen de Diego Armando Maradona con la Copa del Mundo en sus manos, en andas ante 110 mil personas en el mítico estadio Azteca, a pleno sol en México, todavía brilla fuerte en las retinas de los argentinos. También la de Jorge Burruchaga picando al vacío y definiendo para el 3-2 definitivo en la vibrante final contra Alemania, que le daría a Argentina su segundo título mundial.

Son tiempos mundialistas y, en tiempos mundialistas, prevalece la nostalgia. Este lunes se cumplen 40 años de la Copa del Mundo que ganó Argentina, liderada por Diego Maradona y conducida desde el banco por el doctor Carlos Salvador Bilardo.

Son tiempos mundialistas. El jueves pasado, el repaso remitía a los 48 años de la primera estrella, en Argentina 78, con esos brazos extendidos al mundo de Mario Alberto Kempes luego de marcarles a los holandeses y con esa alegría contagiosa de Daniel Alberto Passarella levantando la primera Copa del Mundo, también en andas, pero de noche y en el Monumental de Núñez. El ideólogo había sido César Luis Menotti, clave en la puesta en valor de las selecciones nacional desde los 70 en adelante.

Son tiempos mundialistas, en los cuales este seleccionado dirigido por Lionel Scaloni y liderado por Lionel Messi se empecina y da pelea por ganar la cuarta.

Este lunes se cumplen 40 años de un título que llegó de la mano de un equipo que hizo historia, historia grande. Un plante que había arribado a México con cuestionamientos, pero que logró rearmarse, fortalecerse y reaccionar para encontrar las piezas justas. Sumado a la magia eterna de un Maradona pleno, vigente y extraordinario, sumó la segunda copa del mundo a nuestras vitrinas tras conquistó la segunda estrella luego de ir de menos a más.

Son tiempos mundialistas, tiempos contagiosos, tiempos de ilusión, tiempos de esperanza, tiempos de deseo. Y en esa Copa del 78 y en esa Copa del 86 también viven y laten las ilusiones de este Mundial 2026.

Argentina, que se sacó el lastre de volver a ser campeón del mundo con el título ganado en Qatar 2022, afronta por estos días, en tiempos mundialistas, una nueva ilusión. Esta vez de la mano de Messi en el campo y de Scaloni en el banco. Pero también de la mano de Maradona, de Kempes, de Passarella, de Jorge Valdano, de Oscar Ruggeri, de Luis Galván, de Daniel Valencia, de José Luis Cuciuffo, de Burruchaga, de Ubaldo Matildo Fillol, de Osvaldo Ardiles, de Miguel Oviedo, de Sergio Batista, de Américo Gallego, de Nery Pumpido, de José Luis Brown y de tantos otros campeones del mundo y muchos que estuvieron a un paso (a quienes nuna hay que olvidar y agradecer) que, desde donde sea, hacen fuerza para que la historia vuelva a repetirse.

La fuerza mundial se palpa en Argentina. Maestros como “el Flaco” Menotti (quien fue clave en este ciclo de Scaloni) y “el Narigón” Bilardo fueron determinantes para sembrar esa semilla ambiciosa que te lleva a la elite con proyecto, organización y planificación. Como también en su momento dejaron su huella y marcaron un camino grandes entrenadores como Alfio Basile, Daniel Passarella, Marcelo Bielsa o José Pekerman, quienes sin ser campeones del mundo fueron determinantes en la construcción de una Argentina protagonista en estos últimos 50 años con tres estrellas e ilusionada con lograr la cuarta.

Son tiempos mundialistas. Este lunes el recuerdo y la memoria se centra en Maradona y compañía. Son tiempos mundialistas, tiempos en que Argentina siempre tiene algo que poner sobre la mesa. Lo hizo entonces, con Kempes, Diego y compañeros. Lo hace ahora, con Messi y un equipo que de nuevo invita a soñar e ilusionarse. Que elije creer.