Recuerdo. A 40 años del doblete inmortal de Maradona a los ingleses

A cuatro décadas de la tarde más perfecta y contradictoria en la historia de los Mundiales, el mito de las dos obras de arte de Diego Maradona en el Azteca: de la picardía callejera de “la mano de Dios” a la inmortalidad del “Gol del siglo”.

21 de junio de 2026 a las 10:46 p. m.
Gustavo Farías
Gustavo Farías
Especial desde Canadá
A 40 años del doblete inmortal de Maradona a los ingleses
La apilada memorable de Diego Armando Maradona, coronada después de esquivar a medio equipo británico, en México '86.

“En el Azteca, todos vimos la mano de Maradona, menos quien debía verla (el árbitro)”, contaba Luke Betts, un periodista canadiense hijo de ingleses que aún hoy no digiere “la mano de Dios”. El puñetazo de Diego, anticipándose a la salida del arquero Peter Shilton, le permitió a Argentina abrir el camino a la victoria 2-1 sobre Inglaterra, por cuartos de final del Mundial de México ’86.

“Estuve en la cancha, en un lateral, y a pesar de estar lejos, vi perfectamente que hizo el gol con la mano. Nos miramos todos y no podíamos creer que el juez lo convalidara”, contaba el colega, que tuvo (¿la fortuna?), hace 40 años, de asistir en vivo a aquella jornada histórica para los argentinos.

Claro, en su memoria rencorosa no cuenta que, minutos más tarde, Diego hizo otro, fantástico, que injustamente valió lo mismo que el anterior. Porque esa apilada memorable, coronada después de esquivar a medio equipo británico, bien pudo computarse como doble.

Gol de Maradona a los ingleses en el Mundial de México 1986. El archivo de La Voz.
Gol de Maradona a los ingleses en el Mundial de México 1986. El archivo de La Voz. (Archivo La Voz)

Uno cierra los ojos y la película del “Gol del siglo” se reproduce sin mayor esfuerzo. El mundo se rindió a sus pies considerándolo como la obra maestra de los mundiales, en cuyo desarrollo el listado de conquistas desde 1930 se va acercando a los 3.000 goles. Pavada de privilegio.

Claro que abriendo el abanico a las competencias de cualquier ámbito, lugar o circunstancia, existen otras gemas comparables. De hecho, en 2007, su “heredero”, Lionel Messi, conquistó uno calcado para el Barcelona, en partido contra el Getafe, por la Liga Española. Casi como un homenaje a su antecesor.

Únicos e irrepetibles

¿Cuál es la diferencia del gol de Diego con todos los demás? El sentido de la oportunidad. Porque en el guion del gol no hubo improvisaciones posibles, el contexto fue sencillamente magnífico: un Mundial, en un partido eliminatorio, a cuatro años de la herida abierta de Malvinas y ante un rival con el que había cuentas pendientes desde el choque de 1966, en idéntica instancia, cuando los ingleses se impusieron con bastantes cuestionamientos en el torneo jugado en su país.

El segundo gol de Diego a los ingleses es inmortal, tanto como el conseguido cuatro minutos antes, con el puño. Y no sólo en Argentina. La histórica jugada se reproduce invariablemente en todos los rincones del planeta. Y también aquí, en Montreal, donde un espacio cultural canadiense organiza para este lunes, un evento conmemorativo al que también adhirió la colectividad napolitana de la ciudad.

En Montreal se puede ver la camiseta del “10” en una muestra de los Mundiales.
En Montreal se puede ver la camiseta del “10” en una muestra de los Mundiales. (La Voz)

“Espace Amalgame”, un sitio destinado a conjugar el ambiente cosmopolita de la ciudad, dispone de una muestra con recuerdos de Diego. Livia Magnani, una cordobesa residente en este país desde hace 15 años, no es una fanática del fútbol, pero sí “de las grandes obras de arte”, se entusiasmó con la posibilidad de reivindicar el aniversario de aquel golazo convertido en el Azteca.

Más recuerdos de Diego y de Argentina, en la muestra mundialista de Montreal.
Más recuerdos de Diego y de Argentina, en la muestra mundialista de Montreal. (La Voz)

“Me gusta apreciar las obras maestras y para mi esa jugada lo es”, sostiene Magnani, quien tiempo atrás también promocionó otro ícono argentino, el de Mafalda, la creación del genio de Quino. “Generar emociones en la gente es lo prioritario y lo que me llena de satisfacción, y que sea en reuniones donde se autoconvocan las distintas comunidades es todavía más valorable”, explica con acento cordobés.

Magnani destaca que Maradona y Messi transmiten ejemplos que nos posiciona con una visión ante el mundo. “Ellos emergieron de situaciones adversas y eso me parece una gran hazaña que vale la pena resaltar por el espíritu de superación. Nos representan como argentinos, nos da satisfacciones y hacen que a nivel global sean trascendentes.

En 2002, y de acuerdo a una encuesta llevada a cabo por el sitio oficial de la Fifa y auspiciada por una multinacional de cerveza, el tanto fue elegido como “el Mejor Gol en la Historia de la Copa Mundial de Fútbol”. No había dudas de ello, pero había que darle un marco más universal.

El “barrilete cósmico”, como le llamó a la jugada el relator Víctor Hugo Morales, sin dudas es cita obligada en cualquier referencia histórica de los mundiales.

Fue la jugada soñada, en un cotejo decisivo, en un campeonato mundial y ante el rival más esperado. Demasiados “adornos” para tamaña obra de arte que ofreció un abanico de virtudes: destreza, habilidad, cambio de ritmo, dominio de la pelota y... gol. Fue, ni más ni menos, que la perfección dibujada en una corrida de 50 metros y en algo más de ocho segundos. Un gol inmortal.