Salud. Preparar el menú de antemano, clave para prevenir atracones en los partidos de la Selección
Este sábado, Argentina enfrenta a Jordania en una noche que se anticipa fría. Este evento deportivo que une a multitudes puede traer un costado menos pensado: desde malestares estomacales hasta crisis de ansiedad. ¿Se puede prevenir de antemano?
Este sábado por la noche es muy probable que el país vuelva a paralizarse con el nuevo partido de la selección de Lionel Scaloni. Argentina se enfrentará a Jordania el fin de semana, en una noche que ya se anticipa con bajas temperaturas.
Los más precavidos tendrán definido en menú y hasta quizás ya se hayan anticipado con las compras del supermercado. Este evento deportivo que reúne multitudes puede dejar una consecuencia menos deseada: atracones, aumento de la ansiedad y fuerte dolor de estómago.
Especialistas consultados por La Voz coinciden en que, detrás de esos atracones, muchas veces no hay hambre física sino emociones intensas. ¿Es posible prevenirlos de antemano?
Mitad hambre, mitad ansiedad
Para Silvina Dinerstein, presidenta del Colegio de Nutricionistas de Córdoba, los llamados “atracones” suelen naturalizarse en contextos festivos, como un partido de fútbol.
Según su criterio, estos episodios suelen responder a un “hambre emocional”: una forma de intentar calmar la ansiedad, la frustración o la tensión mediante la comida. “En esos momentos, la persona pierde la capacidad de registrar la saciedad porque el objetivo ya no es alimentar al cuerpo sino regular emociones”, sostuvo la especialista.

Por lo general, los encuentros con amigos para ver los partidos suelen tener un ritual que incluye alimentos ultraprocesados, snacks, embutidos y bebidas alcohólicas, que además son promovidas a través de publicidades.
“La comida termina funcionando como un acompañamiento de la emoción”, resumió.
¿Por qué sufrimos tanto un partido?
Para el psiquiatra y docente universitario Leandro Dionisio, la respuesta excede al fútbol: “Los argentinos ya convivimos con niveles elevados de estrés debido a la incertidumbre económica, social y laboral. Cuando juega la Selección, esa carga emocional encuentra un escenario donde canalizarse”.
La expectativa de ganar, el miedo a perder y la identificación con el equipo activan los mismos mecanismos biológicos que cualquier situación interpretada como una “amenaza”.
Dionisio explicó que el cerebro primitivo no puede distinguir entre el peligro real y el que surge de nuestras expectativas. Cuando una persona interpreta que está frente a una situación de alta tensión, el organismo pone en marcha el sistema de respuesta al estrés: aumenta la frecuencia cardíaca, la presión arterial, la secreción de cortisol y también aparecen cambios en el aparato digestivo.
Por eso muchas personas sienten “un nudo en el estómago”, acidez o la necesidad de comer durante el partido.
A eso se suma otro ingrediente muy argentino: la enorme carga emocional que se deposita sobre la Selección. En un contexto social marcado por frustraciones e incertidumbre, muchas personas colocan en cada partido expectativas de alegría, orgullo y pertenencia.
Cuando el resultado todavía es incierto, esa expectativa alimenta la ansiedad.
Cuando el problema es perder el control
Los especialistas aclaran que compartir una comida mientras se disfruta del fútbol no representa, por sí mismo, un problema.
La dificultad aparece cuando la ansiedad nos conduce a comer de manera impulsiva, sin registrar cantidades ni sensación de saciedad.
Dinerstein advirtió que muchas personas terminan consumiendo alimentos de forma automática simplemente porque están al alcance de la mano y porque toda la atención está puesta en el partido.
La especialista sostuvo que debemos proteger a los niños, niñas y adolescentes del sobrepeso infantil, una epidemia mundial.
La especialista recomendó pensar el menú de antemano, incluso antes de hacer las compras. También sugirió adoptar las siguientes estrategias:
Cinco tips para evitar atracones
- No llegar al partido con un ayuno prolongado. Comer normalmente durante el día disminuye la probabilidad de un atracón.
- Preparar una picada saludable. Reemplazar parte de los snacks por frutos secos, aceitunas, verduras crudas, tomates cherry, hummus, berenjenas asadas o huevo duro.
- Servirse una porción en un plato. Evitar comer directamente del paquete ayuda a tomar conciencia de la cantidad.
- Comer prestando atención. Aunque el partido concentre toda la mirada, hacer pequeñas pausas permite registrar cuándo aparece la saciedad.
- Identificar las emociones. Si las ganas de comer surgen después de una jugada, un penal o un momento de tensión, vale la pena preguntarse si realmente existe hambre o si se trata de ansiedad.
Cuando la ansiedad deja de ser ocasional
Para Dionisio, un partido de fútbol puede generar nervios normales. El problema aparece cuando la ansiedad y el estrés se vuelven permanentes y comienzan a afectar la salud.
Hipertensión, trastornos digestivos, insomnio, irritabilidad o ataques de pánico pueden ser algunas de las manifestaciones de un organismo que permanece demasiado tiempo en estado de alerta.
"No hay que naturalizar los síntomas ni esperar que la enfermedad ya esté instalada. Tenemos que escuchar las señales que manda el cuerpo", finalizó.




