Caso Dalmasso. El jury arrancó a fondo, desfilan los testigos y el hermano de Nora cuestionó a Fiscalía General de Córdoba
Ante el jurado, Juan Dalmasso cargó fuerte contra la investigación. El fiscal Moine, quien trabajó con Di Santo, defendió todo. El comisario Della Mea habló sobre la escena del crimen.
En el marco del Jury de Enjuiciamiento a los fiscales Javier Di Santo, Daniel Miralles y Luis Pizarro, acusados por presunto mal desempeño y negligencia durante la investigación por el crimen de Nora Dalmasso, el proceso arrancó a fondo.
En la jornada del miércoles comenzaron a declarar distintos testigos independientes ante el Jurado constituido en la Legislatura de Córdoba.
El jury es consecuencia directa de las denuncias y acciones presentadas oportunamente por el viudo Marcelo Macarrón y sus hijos Facundo y Valentina.
En la primera audiencia, los fiscales se habían defendido, dijeron que sí investigaron al parquetista Roberto Barzola y expresaron que trabajaron e investigaron conforme a la ley.
En contraposición, tanto el viudo como sus hijos cargaron contra los fiscales acusados.

El miércoles, y antes de que se abriera la etapa testimonial, el clima ya estaba marcado por la fuerte declaración pública que había efectuado Facundo Macarrón.
“Está resultando peor de lo que imaginamos. Pensamos que había mala praxis. Vemos que hay delito”, sostuvo. Y fue más allá: “Omitieron algo clave: sacarle el ADN. Hubo intención. Hubo encubrimiento. Puede dar lugar a una acción penal”, dijo.
El hijo de la víctima también apuntó a niveles superiores de decisión: “Esa presión política es la que hizo que no fueran independientes los fiscales”. En la misma línea, agregó: “El fiscal cometió un delito. El fiscal general no puede dar instrucciones de ese tenor”.
Con evidente conmoción, también expresó el impacto personal del proceso: “Es una mezcla de dolor. Me pesa la pérdida de tiempo. Siento odio, no lo voy a negar, pero esto lo hacemos por el bien de todos”.

Juan Dalmasso y la fiscalía General
En relación a los testimonios en el jury, los dichos del testigo Juan Dalmasso, hermano de Nora, no pasaron inadvertido para nadie.
Dalmasso resaltó que su “interés es llegar a la verdad”.
En un testimonio extenso y cargado de críticas, afirmó que “la investigación desde el primer momento fue un descontrol”.

Además dijo que “se torció la prueba para el lado que a cada uno le convenía, un desastre lo que se hizo con mi hermana”.
En otro tramo de su declaración, sostuvo que se perdió mucho tiempo en nada. “Hoy tenemos el ADN de alguien que siempre fue culpable”, criticó. Y agregó un punto central del debate actual: “Sólo faltaba cotejar un ADN. ¿No será que el fiscal intentaba llegar a la verdad y le puso un freno la pueblada cuando mal imputó a (el pintor Gastón) Zárate?”.

Dalmasso también apuntó directamente a la estructura superior del Ministerio Público Fiscal. “Esto no fueron ellos solos. Había un fiscal general. La Justicia de Córdoba tiene que hacer un mea culpa”.
En una primera etapa de la causa por el crimen de Nora, el fiscal General de la Provincia fue Gustavo Vidal Lascano, quien luego fue reemplazado por Darío Vezzaro. Tras un paso de María Marta Cáceres de Bollatti, asumió Alejandro Moyano.
Moine y su trabajo
A su tiempo, el testigo Fernando Juan Moine, quien intervino como fiscal en el primer tramo de la causa junto a Javier Di Santo y Marcelo Hidalgo (de Córdoba) dijo que fue designado como colaborador y que su tarea se extendió durante los primeros meses de la investigación.
Reconoció que desde el comienzo una de las hipótesis principales se centró en los obreros que trabajaban en la vivienda.
Añadió que la Fiscalía General tuvo intervención directa en el seguimiento del caso. “Fue designado un fiscal adjunto que dirigía o tenía conocimiento de la tarea que se realizaba”, aseveró.
Asimismo, Moine también confirmó que no era habitual ese nivel de presencia en investigaciones ordinarias, aunque lo atribuyó a la trascendencia del caso.
Luciana Casas y la madre de Nora
Otra que testificó fue Luciana Casas, asesora letrada que intervino en la representación de la madre de la víctima (Nené Grassi), quien explicó por qué no continuó la querella.
Señaló que se trataba de una situación “familiar compleja” y que la decisión de desistir estuvo vinculada a ese contexto.

A preguntas de las partes, expresó que existieron alternativas legales para continuar, pero que finalmente no prosperaron, en parte por el estado de salud de la mujer y las dificultades para sostener una representación activa.
En la misma línea, la asesora Ivana Niezuta declaró que no existían condiciones médicas que justificaran una representación complementaria. “No había criterios médicos para determinar una limitación de la capacidad”, afirmó.
También añadió que debía evitarse cualquier intervención que generara desequilibrios procesales entre las partes, descartando así la posibilidad de una figura adicional en ese momento.
Apoyo para los fiscales
Entre los testimonios que respaldaron el accionar de los fiscales, se destacó Laura Ovidi, secretaria de la fiscalía de Di Santo. Señaló que aquel “dirige de una manera ordenada, prolija” y que imparte “directivas claras”.
También declaró una exjueza y otros funcionarios judiciales que coincidieron en resaltar las cualidades profesionales de los acusados.

Ante el jurado, uno de ellos sostuvo que Di Santo era “un profesional impecable”, mientras que otro afirmó que trabajaba con “dedicación y gran capacidad”.
Estos testimonios fueron relativizados por los familiares de Dalmasso, que cuestionaron la pertinencia de ese tipo de valoraciones.
En ese sentido, Facundo Macarrón había advertido: “Traen testigos para decir que son buenas personas y no tiene nada que ver con esto”.

Della Mea y la escena del crimen
En el tramo final de la audiencia, el policía Gustavo Javier Della Mea aportó detalles sobre el procedimiento inicial en la escena del crimen. Recordó que al ingresar al domicilio observó a Nora “boca arriba, con un cinto de la bata en el cuello” y que de inmediato consideró que se trataba de un hecho violento.
Además expresó que participó en allanamientos y diligencias vinculadas a los obreros, incluido el propio Barzola. Según su testimonio, “no surgió nada” que permitiera avanzar en esa línea investigativa en ese momento.

La acusación está en manos de la fiscal adjunta Betina Croppi.
Una reciente investigación del fiscal Pablo Javega acusa al parquetista Barzola de haber sido el supuesto autor del crimen.
Actualmente se discute si el caso prescribió. Barzola está libre y no se lo juzga en este proceso, obviamente.
El jury busca determinar si hubo irregularidades graves en la investigación. Los testimonios de esta jornada dejaron expuestas dos líneas claramente enfrentadas: por un lado, familiares y algunos testigos que denunciaron desorden, presiones y omisiones clave; por otro, funcionarios que defendieron la legalidad y el profesionalismo de los fiscales.





