“Aún se trabaja en la prueba, pero hay indicios. Son rastros de sangre aparentemente recientes. Agostina Vega (14) cayó allí en manos de su asesino. Es un ‘dormitorio ciego’. Después hay manchas en el baño y en la cocina”.
La voz que describe el lugar de los hechos, la casa de Juan del Campillo al 800, de barrio Cofico, de Córdoba, pertenece a una calificada fuente de la causa.
Tiene frente suyo un papel con una lapicera de tinta negra.
Va delineando un dibujo. Es el presunto recorrido que habría hecho el exempleado municipal Claudio Gabriel Barrelier (33), hoy preso por presunto femicidio. La fuente tiene gesto adusto y muestra la preocupación de haber descubierto un detalle sombrío.
“Actuó solo”, dice, y vuelve a callarse.
La fuente sigue hablando sobre las sospechas que pesan contra Barrelier.
De allí se explica que el exempleado municipal continúe imputado por el presunto delito de homicidio calificado por violencia de género (femicidio). Permanece alojado en la cárcel de Bouwer. El fiscal Raúl Garzón dispuso que se le brindara máximo cuidado.
Es el principal sospechoso del crimen.

En las últimas horas, se logró dar con pruebas que afianzan las sospechas en su contra.
Este miércoles, los pesquisas volvieron a la vivienda de barrio Cofico. Allanaron.
Pusieron especial atención a los freezers que había en la construcción de tipo "chorizo", con varios pasillos y recovecos. La Policía también revisó otros artefactos de refrigeración, dijeron fuentes del caso.
Creen que luego del crimen, aparentemente cometido a la 1 de la madrugada del domingo 24 de mayo pasado, el sospechoso actuó rápido y ocultó el cadáver al resto de los habitantes de la casa.
Habría intentado conservar el cuerpo en heladeras. Luego, al día siguiente, el lunes 25 de mayo, Barrelier fue a dejarlos a un descampado en barrio Ampliación Ferreyra, según la sospecha fiscal.
Hasta allí llegó a bordo de un Ford Ka negro. Iba cargado, según los investigadores, con tachos de 20 litros. El reloj marcaba las 11 de la mañana.

Junto con Barrelier se encuentran acusados de encubrimiento agravado por el contexto de violencia de género el inquilino y amigo del principal acusado, Osvaldo Fassetta, y la exnovia de aquel, Soledad Andreani.
“Por el momento no hay elementos investigativos que respalden una participación mayor de los amigos del presunto asesino”, confiesan los pesquisas.
En cambio, los familiares de Agostina piden más resultados. No creen que el exempleado municipal haya actuado solo.

Luminol y evidencias que complican a Barrelier
Desde el seno de la causa, afirman que los peritajes químicos de la Policía Judicial "son determinantes".
“La sangre limpiada aparece primero en el ‘dormitorio ciego’”, repiten fuentes del caso.
En esa habitación a la que hacen referencia una y otra vez los peritos, duerme Fassetta. Allí habrían aparecido los rastros más abundantes de sangre. Marcas que fueron limpiadas.

Todo fue "descubierto", afirman las fuentes, gracias a la prueba de luminol. Sostienen que es la presunta "escena del crimen".
A este dormitorio se puede acceder a través de una puerta que da hacia calle Juan del Campillo, una vez que se atraviesa el único portón principal de la vivienda.
No hay otro ingreso. Tampoco hay ventanas. “Es un cuarto ciego”, confirman.
Pero los peritos no se quedaron allí. “Tras rociar el químico en las distintas paredes y someter a luz negra, no fue este el único sector que se puso fosforescente”, comentaron.
Los rastros –aseguran– marcan el presunto recorrido del hoy acusado. Sospechan que podría haberlo hecho con el cadáver en andas.

Luego se hallan manchas en la cocina. Allí están los freezers que fueron peritados el pasado miércoles. Por ahora se desconoce el resultado de la prueba.
Otro de los rincones donde la sustancia química dio positiva es uno de los dos baños que tiene la casa. Se trata de un sanitario que llamativamente, creen los pesquisas, era presuntamente el más utilizado de la casa.

Agravantes en la causa
En tanto la investigación se enfoca sobre el exempleado municipal, la querella reclama por los agravantes que podrían añadirse a su ya gravosa imputación.
En particular, los abuelos de Agostina, a través de su abogado, Carlos Nayi, sostienen que hay que identificar las razones por las cuales el cuerpo de la víctima terminó de esa forma.

“En este caso doloroso, la víctima y el victimario se conocían. Por eso la privación de la libertad tuvo dos momentos. El primero fue el engaño, el ardid, el señuelo: Barrelier cooptó a la adolescente, que fue engañada hasta su vivienda”, sostuvo Nayi.
El abogado habla de una segunda etapa. “Luego acaece un delito mayor, si se confirma, que fue el abuso sexual. Obviamente estamos frente a un homicidio criminis causae”, dice.
Este tipo de agravante se utiliza en Derecho Penal cuando una persona mata a otra con el objetivo específico de ocultar u obtener impunidad por un delito preexistente.
En este caso, y según lo que sostiene la querella, el principal objetivo de Barrelier "habría sido abusar de Agostina".
Hay que señalar que el exempleado municipal fue indagado por el presunto delito de privación ilegítima de la libertad, carátula criminal que luego se agravó por la actual de femicidio. En aquel entonces, negó su responsabilidad en los hechos.
Por ahora, el fiscal no le leyó la nueva acusación. Se desconoce cuál será su postura defensiva, pero todo hace suponer que mantendrá su postura.
Trascendidos marcan que podría dar cuenta de una eventual amenaza de parte de una banda vinculada al narco y de que, en ese marco, sobrevino todo. De todas maneras, todo habita el plano de la especulación. No hay certezas.
Por parte del otro querellante –el padre de Agostina, Gabriel Vega–, su abogada, Fernanda Alaniz, sostiene que "elaboran otra hipótesis diferente a la de un abuso sexual seguido de homicidio". No quieren entrar en detalles.

