
El hermano de Nora apuntó contra la Fiscalía General y dijo que "la investigación fue un descontrol"
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Redacción La Voz
En la primera audiencia del jury, los tres fiscales Javier Di Santo, Daniel Miralles y Luis Pizarro defendieron su investigación y cuestionaron la de su par Pablo Jávega, quien el 2024 descubrió el ADN del carpintero y parquetista Roberto Marcos Bárzola en el cuerpo de Nora Dalmasso.
Barzola es el último imputado por el homicidio, pero una Cámara ya opinó que la causa está prescripta y debe ser sobreseído así que, el caso está en manos del Tribunal Superior de Justicia.
Por qué no investigaron antes a Bárzola se preguntan los familiares de la víctima.
Y han comentado que en 2007, el por entonces fiscal general de la Provincia Darío Vezzaro recibió en mano un informe del exagente del FBI (Buró Federal de Investigaciones) Steven Walker que recomendaba expresamente investigar al parquetista por sus contradicciones y porque había admitido que estuvo frente a la casa a la hora del crimen. En su momento, no fue incorporado al expediente.
En febrero de 2025, tras la imputación de Bárzola, Mariana Azar, directora de la consultora IFPC Internacional, creado por Walker, detalló su aporte a la causa Dalmasso.

Contó que ofrecieron sus servicios a los abogados de la familia porque conocía a Daniel Lacasse, quien entonces ya había dejado de actuar como vocero de Macarrón. Ya se había dado "el Perejilazo" (la captura y liberación en horas del pintor Gastón Zárate) así que, para evitar suspicacias, no dijeron cómo se originó el contacto.
El IFPC Internacional Group (que ya había colaborado con grandes causas judiciales en el país y en el exterior) decidió cooperar con la investigación, trabajaron gratis, “pro-bono” y comunicaron a los abogados de la familia que, “en un contexto de libre expresión de criterio”, primero entregarían sus conclusiones directamente a las autoridades.
Las crónicas de ese momento reflejan que el 9 de abril de 2007 Walker puso al tanto al fiscal Di Santo que iban a investigar.
Azar dijo que el día 11 de abril, se asignó un equipo multidisciplinario que inició las tareas de revisión y análisis bajo la supervisión y dirección del presidente de la compañía. Cuando terminaron su tarea, entregaron las conclusiones en mano a Vezzaro, según afirmó.

En su momento trascendió que no lo incorporarían a la causa porque era una investigación privada y no se conocía quién la había encargado.
Azar contó a La Voz: “Analizamos la causa como un “caso frío”, con copias de las constancias del expediente. Teníamos un grupo multidisciplinario de unas siete personas. Yo hacía el análisis criminal y Stephen nos supervisaba”.
Contó que usaron una metodología “clásica”, similar a la que implementó Jávega. “Dimos con testimonios esencialmente contradictorios: de Bárzola y los de su jefe, González (colocadores de parqué). Había un vecino que corroboraba que estas dos personas estaban mintiendo”, dijo Azar.

Y agregó: “Bárzola admite que en la mañana del crimen ingresó a la casa, dice que la reja estaba abierta, que se metió debajo de un alero con su moto y tocó la puerta. Eso sumado a las constancias de que no había cerraduras forzadas, a que estaba apagada una luz que solían dejar prendida, nos dio un rango horario”. “Detallamos las contradicciones de sus testimonios, su conocimiento de que la víctima estaba sola, las declaraciones de la madre sobre una discusión de Nora con el colocador de pisos y declaraciones de Macarrón y de la pedicura, Marta Barena”.
Según esta última, Nora pidió que no fueran a trabajar estos carpinteros el sábado porque estaría sola: “les tengo miedo”, dijo.
Azar testimonió: “Siempre acordarme de esto fue una tremenda frustración (…). Me sorprendió muchísimo que Vezzaro nunca más me hubiera llamado. Porque estaba re entusiasmado cuando le presentamos el informe. Decía: ´lo encontraron´, nos preguntó si teníamos sistema para cruzar llamadas y le dijimos que sí, pero no se volvió a comunicar”.

En la acusación contra los fiscales la familia menciona que el Ministerio Público Fiscal pidió colaboración al FBI y le envió muestras para analizar.
El 8 de diciembre de 2010 contestó que en el instrumento homicida (cinturón de la bata) y en un pelo encontrado sobre el cuerpo de la mujer había verificado un patrón genético no identificado, que no pertenecía ni a Nora Dalmasso ni a su familia directa, hijos o esposo.
Ese informe genético fue luego avalado y completado por un dictamen de la genetista cordobesa Nidia Modesti el 26 de diciembre del 2012.
Además, el fiscal Di Santo solicitó un dictamen a la oficina de Análisis Criminal del FBI que envió a la ciudad a dos de sus agentes que incluso hicieron una inspección ocular en el lugar del crimen.

En sus conclusiones, fechadas el 6 de junio de 2011, el FBI concluye: “Todos los hombres que trabajaron en la construcción de la residencia de Dalmasso deben ser investigados. Sus posibles antecedentes penales tanto antes como después del homicidio de Nora deben ser revisados, igual que cualquier otro comportamiento sospechoso”.
Y agrega: “La investigación observó que uno de los trabajadores fue a la residencia de los Dalmasso alrededor de las 11.00 de la mañana el sábado 25 de noviembre de 2006, pero los investigadores no habían determinado la razón por la cual esto pasó”.
En rigor, el único trabajador que admite haber ido el sábado a la mañana, antes de las 11, y con contradicciones en su testimonio, es Bárzola, pero no resultó sospechoso para la investigación en ese momento.

La pequisa entonces estaba orientada a Gastón Zárate.
El mismo informe advierte: “Consta que otro trabajador (pintor) fue escuchado alardear ante alguien que él estaba teniendo sexo con Nora. Puesto que los trabajadores de la construcción parecen encajar en todo lo descripto arriba, y ya que otras actividades sospechosas han sido reportadas sobre algunos de ellos, cada uno debe ser considerado e investigado cuidadosamente…”.