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Política

La trastienda. Oxígeno financiero para Llaryora, con el aval de Milei y de Caputo

El gobernador está convencido de que el gran obstáculo para su reelección serán los libertarios. Por ahora, detrás de la diferenciación, hay acuerdos subterráneos con la Casa Rosada, que son vitales para la gestión llayorista.

06 de marzo de 2026, 19:50
Oxígeno financiero para Llaryora, con el aval de Milei y de Caputo
Martín Llaryora, acompañado por el intendente Guillermo de Rivas, recorrió el jueves pasado la obra de la avenida de Circunvalación en Río Cuarto. El gobernador dijo que era "la obra vial más importante que se está ejecutando en el país". (Prensa Gobierno de Córdoba)

“La obra pública es el curro más grande de la historia. El Estado no debería hacerla, porque es una fuente de corrupción. Además, genera endeudamiento que luego se paga con aumentos de impuestos”. Esto declaró Javier Milei en julio de 2024, en una entrevista televisiva con un canal porteño.

El Presidente no cambió de opinión ni moderó su discurso sobre la obra pública, la columna vertebral de la gestión de cualquier gobernante de la política tradicional.

El PJ cordobés podría dar cátedra sobre este tema. Las seis gestiones provinciales, repartidas en tres períodos cada uno entre José Manuel de la Sota y Juan Schiaretti, más el actual mandato del gobernador Martín Llaryora, tuvieron la obra pública como principal argumento político. Ese modelo de gestión permitió al oficialismo provincial garantizarse –hasta ahora– 28 años consecutivos en el poder.

En privado, Llaryora admite que las obras ya no aseguran la buena imagen de gestión que garantizaban en el pasado. Sin embargo, los proyectos de infraestructura siguen siendo la principal herramienta de diferenciación frente a los libertarios, de cara a una campaña que, aunque formalmente lejana, ya comenzó a tomar forma rumbo a 2027, tanto para el oficialismo como para la oposición cordobesa.

El gobernador Martín Llaryora se juega su futuro en la elección provincial del año próximo. (José Hernández / La Voz)
El gobernador Martín Llaryora se juega su futuro en la elección provincial del año próximo. (José Hernández / La Voz) (José Hernández)

En este escenario, aparece una paradoja grande como el Centro Cívico: Milei rechaza la obra pública pero avala el endeudamiento que solicitó Llaryora, en gran parte destinado a financiar obras.

Los próximos días ofrecerán un ejemplo concreto. El gobernador cerrará la semana entrante su gira por los Estados Unidos con la firma, en Washington, de un crédito del Banco Mundial por U$S 250 millones para terminar la circunvalación de Río Cuarto. “Es la obra vial más grande que se está ejecutando en el país”, se entusiasmó el mandatario provincial, aportando un dato difícil de verificar.

Ese crédito contará con el aval del presidente de la Nación, requisito indispensable para cualquier endeudamiento externo en dólares.

La situación encaja en un viejo axioma atribuido al fallecido expresidente Néstor Kirchner: “No escuchen lo que digo; miren lo que hago”.

Milei despotrica contra el endeudamiento y la obra pública, pero al mismo tiempo avala créditos internacionales para Llaryora y para otros gobernadores.

El mandatario cordobés, por su parte, admite que las obras ya no garantizan votos como en el pasado. Sin embargo, la columna vertebral de su discurso político y de la publicidad oficial continúa siendo la infraestructura.

Estas aparentes contradicciones probablemente quedarán expuestas cuando la campaña entre en su etapa más intensa, en la pelea por el poder provincial.

Llaryora ya comienza a ensayar los ejes de su futuro mensaje electoral, pensando en quien considera su principal rival: un candidato libertario respaldado por Milei. El gobernador plantea algunas encrucijadas con las que espera tensionar el discurso con el oficialismo nacional.

“Los opositores deberán decir qué harán con la Caja de Jubilaciones, con el boleto educativo y con las 13 universidades que hay en la provincia”, repite el mandatario, un mensaje que replican los numerosos voceros políticos llaryoristas.

En la vereda opuesta, el principal armado opositor provincial –integrado por el diputado libertario Gabriel Bornoroni y por el senador Luis Juez– también comenzó a entrenar su discurso de campaña.

En ese tándem, el diputado alineado con Karina Milei apunta contra el gasto político y contra la presión impositiva en Córdoba, mientras que el senador concentra sus críticas en la supuesta falta de transparencia de la gestión provincial.

Todo indica que Juez volverá a desempeñar el rol que mejor conoce en la arena electoral: el de denunciante de corrupción. Sus colaboradores aseguran que tienen varios casos y funcionarios bajo la lupa.

“No hace falta buscar: el pus de la corrupción salta a cada paso”, graficó uno de los laderos juecistas, sin brindar mayores precisiones. “Por ahora”, aclaró.

Fondos para obras… y para la campaña

Milei y Llaryora se ubican en las antípodas ideológicas. Sin embargo, por ahora sus diferencias parecen más discursivas que prácticas. En este punto vuelve a cobrar sentido la mencionada frase de Néstor Kirchner.

El gobernador denuncia que la Nación cortó casi todas las transferencias a Córdoba, como ocurrió con la mayoría de las provincias, aunque la Casa Rosada no dejó sin oxígeno financiero a la administración llaryorista.

En julio pasado, el ministro de Economía, Luis Caputo, avaló junto con Milei una toma de deuda por U$S 725 millones. En enero pasado, ambos también autorizaron para Córdoba un nuevo endeudamiento por U$S 800 millones.

Llaryora sostiene que esos U$S 1.525 millones se destinarán al pago de vencimientos de deuda y a obras públicas. Sin embargo, son fondos de libre disponibilidad. El dinero ingresó al Tesoro provincial y, como admitió un encumbrado funcionario provincial, “es fungible”; es decir, puede utilizarse para distintos fines.

A ese financiamiento se sumará el mencionado crédito del Banco Mundial para la circunvalación de Río Cuarto. También, el acuerdo con la Anses, que duplicará los desembolsos mensuales destinados a cubrir el déficit de la Caja de Jubilaciones provincial: en mayo pasarán de $ 5 mil millones a $ 10 mil millones. Otro acuerdo con Caputo.

Llaryora se prepara para disputar el año que viene su reelección frente a un candidato que seguramente contará con el respaldo de Milei. Será una pulseada decisiva, sobre todo para el gobernador, que pondrá en juego su futuro político en esa elección.

Para el Presidente, la apuesta es distinta. Intentará instalar un gobernador propio en el segundo distrito electoral del país, pero su supervivencia política no dependerá de lo que ocurra en Córdoba.

Quizá esa diferencia de peso explique el clima previo a la contienda electoral de 2027: para el llaryorismo, será una elección de vida o muerte política. Los libertarios, en cambio, tendrán como prioridad conservar el poder en la Casa Rosada.