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Política

La trastienda. Milei reescribe los manuales de la política tradicional

El caso Adorni llevó al Presidente a la peor crisis política de su gestión. Los motivos del granítico respaldo a su jefe de Gabinete y la incertidumbre que el jefe del Estado siembra en el escenario político cordobés.

19 de junio de 2026, 18:53
Milei reescribe los manuales de la política tradicional
Javier Milei, junto a dos protagonistas de esta crisis política de la gestión libertaria: Patricia Bullrich y Karina Milei. (La Voz / Archivo)

Con sus aciertos y sus errores, Javier Milei sigue desconcertando a la política tradicional. El economista ultraliberal, convertido primero en panelista televisivo disruptivo, luego en diputado nacional y finalmente en presidente de la Nación en apenas dos años, no deja de reescribir los manuales de la vieja política.

La gestión libertaria ya atravesó varios momentos críticos. El más delicado ocurrió en agosto del año pasado, cuando una corrida cambiaria puso contra las cuerdas al Gobierno. Entonces apareció el auxilio externo: la intervención del presidente estadounidense, Donald Trump –a través del ya célebre secretario del Tesoro, Scott Bessent–, terminó siendo decisiva para evitar males mayores.

Se sabe: después de aquel salvataje financiero de Estados Unidos, los libertarios lograron un contundente triunfo en las elecciones legislativas de octubre pasado.

Ahora, sin embargo, Milei enfrenta la crisis política más severa de su administración. Y lo hace, paradójicamente, en medio de algunas señales alentadoras que llegan desde la macroeconomía. Ni siquiera dentro del oficialismo encuentran una explicación convincente para el respaldo incondicional que el Presidente continúa brindándole a Manuel Adorni.

Más allá de lo que finalmente determine la Justicia sobre su presunto enriquecimiento ilícito, el jefe de Gabinete ya parece haber recibido una condena anticipada: para buena parte del sistema, es un cadáver político.

Tan evidente es su desgaste que este viernes acordó con Milei dejar de ser el vocero presidencial. Su palabra, severamente devaluada, ya no podía seguir funcionando como la voz oficial de la administración libertaria.

Mucho se ha especulado sobre las razones que llevan al Presidente a sostener a Adorni contra viento y marea. Una actitud que la política clásica observa con desconcierto y que no logra descifrar.

Tal vez la explicación sea bastante más sencilla que las sofisticadas teorías que circulan alrededor de ese respaldo granítico. Milei mantiene una animadversión feroz hacia el periodismo y, en su lógica, desplazar a Adorni equivaldría a conceder una victoria a los medios de comunicación.

Es la hipótesis que consideran más aceptable quienes mejor conocen al Presidente. Una explicación que, aun así, sigue resultando incomprensible para la mayoría.

Tan singular es el comportamiento político de Milei que no pocos creen posible que permita avanzar en el Congreso la interpelación, primero, y luego el eventual desplazamiento de su jefe de Gabinete.

Esa es la teoría que sostiene en privado Patricia Bullrich. La experimentada senadora negoció el miércoles con el kirchnerismo para ganar una semana frente a la avanzada opositora contra Adorni.

Bullrich se lo transmitió a Karina Milei sin rodeos. “El Presidente tiene una semana para decidir sobre Adorni; de lo contrario, la decisión la tomará la oposición en el Congreso”, le advirtió a una atribulada hermana presidencial.

Desde el entorno de Bullrich, sostienen que Karina Milei también considera que Adorni debería dar un paso al costado, aunque no logra convencer a su hermano.

En ese contexto, la senadora parece convencida de que Milei no le pedirá la renuncia a su amigo. Lo dejará caer por decisión de quienes él define como “la casta”. Si eso finalmente ocurre, sería un hecho inédito en la política argentina reciente.

Para la mayoría de los analistas tradicionales, semejante desenlace tendría un costo político enorme para el Gobierno. Pero Milei rara vez se mueve según los parámetros convencionales.

La mayoría de los funcionarios libertarios coincide con la mirada de Bullrich. Aunque persiste una duda que podría alterar este escenario: ¿está Adorni en condiciones personales de soportar una interpelación y luego enfrentar una eventual destitución en el Congreso?

Dentro del oficialismo, algunos creen que renunciará antes de exponerse a semejante carnicería política.

Habrá que ver si Milei se lo permite. Seguramente ese tema ocupó buena parte de las tres horas de reunión que ambos mantuvieron este viernes en Olivos y que concluyó con la designación de Adrián Ravier como nuevo vocero presidencial.

Desconcierto en Córdoba

La crisis política que atraviesa el Gobierno libertario por el caso Adorni también genera desconcierto en Córdoba. Más allá de la dificultad para comprender sus movimientos, Milei continúa siendo un factor de inquietud permanente tanto para el oficialismo provincial como para la oposición.

Mientras intentan recuperar la iniciativa política tras las secuelas institucionales que dejó el femicidio de Agostina Vega, en el Gobierno provincial observan con preocupación algunos datos de las encuestas: crece el malhumor social hacia la política en general.

El gobernador Martín Llaryora se diferencia de la gestión libertaria, pero con atención a los pasos del presidente Javier Milei. (Prensa Gobierno de Córdoba)
El gobernador Martín Llaryora se diferencia de la gestión libertaria, pero con atención a los pasos del presidente Javier Milei. (Prensa Gobierno de Córdoba) (Prensa Gobierno de Córdoba)

Una mala noticia para cualquier oficialismo. También para el gobernador Martín Llaryora, quien a cada paso intenta marcar diferencias con la gestión nacional.

“Estamos cada vez más cerca del ‘que se vayan todos’ de 2001. El ascenso del outsider Milei fue un llamado de atención para la política tradicional. Parece que no alcanzó”, reflexiona un analista cordobés que sigue con atención los cambios en el humor social y político.

Los principales referentes opositores también siguen cada movimiento del Presidente. El libertario Gabriel Bornoroni reporta políticamente a Karina Milei y deposita buena parte de sus expectativas en lo que decida la poderosa hermana presidencial.

Luis Juez ata, por ahora, su futuro político a la suerte de los libertarios. El senador admite incluso que lo “más probable” es que no sea candidato a gobernador, aunque asegura que respaldará al dirigente bendecido por Milei para intentar desalojar al PJ del poder provincial.

Por su parte, Rodrigo de Loredo consiguió llegar hasta la oficina de Eduardo “Lule” Menem, principal operador político de Karina Milei, sin la intermediación de Bornoroni. Un movimiento que irritó al referente libertario cordobés, aunque difícilmente lo admita en público.

Milei parece trastabillar en la política nacional, pero en Córdoba todos siguen observando atentamente cada uno de sus movimientos.

Nadie termina de comprender sus decisiones. Sin embargo, oficialistas y opositores coinciden en una certeza: el Presidente tendrá una influencia decisiva en la disputa por el poder en Córdoba, el año que viene.

Por eso, incluso en medio de una de las crisis más delicadas de su gestión, Milei sigue logrando lo mismo que desde el primer día: desorientar a la política tradicional.