
Adorni, el escudo que cree tener Llaryora para confrontar con Juez
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Redacción La Voz
“Esto es más que un error. Esto es una omisión ética. Y nuestro Gobierno tiene la moral como una política de Estado”.
La frase de Patricia Bullrich, pronunciada ante algunos periodistas porteños, cayó como una bomba en la Casa Rosada. Llegó después de que el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, ensayó insólitas explicaciones para tratar de justificar el crecimiento de su patrimonio durante los 30 meses que lleva en el poder.
No fue la primera vez que Bullrich apuntó contra Adorni. Pero sí, una de las más contundentes. Porque, si se repasan con detenimiento sus palabras, la conclusión parece inevitable: para la senadora nacional, el jefe de Gabinete no debería permanecer un minuto más en el gobierno libertario.
La presidenta del bloque oficialista en el Senado ya había marcado diferencias hace 35 días, cuando reclamó públicamente que Adorni presentara “de inmediato” su declaración patrimonial ante la Oficina Anticorrupción.
Aquella postura le costó un fuerte reto presidencial. Según la propia Bullrich, Javier Milei le habló en tono elevado delante de todos los ministros, durante una reunión de gabinete. En ese momento, muchos interpretaron la escena como el comienzo de una ruptura inevitable entre la exministra de Seguridad y el núcleo duro libertario.
Sin embargo, los hermanos Milei comprendieron rápidamente el costo político que tendría una salida de Bullrich. Con su larga trayectoria y peso propio dentro del electorado de centroderecha, una nueva ruptura protagonizada por ella podía transformarse en un problema serio para el oficialismo libertario.

Por eso, la semana pasada fue la propia Karina Milei quien la convocó a su despacho. Hubo foto, sonrisas y un mensaje de unidad: ambas ratificaron su compromiso de seguir trabajando “juntas” para el proyecto político del Presidente. Hasta entonces, parecía que la tormenta había amainado.
Incluso, durante la entrevista en La Nación+, Adorni había anticipado que este jueves pensaba festejarle el cumpleaños a Bullrich durante la reunión de la mesa política. En un intento por mostrarse distendido, aseguró que él mismo llevaría la torta, una declaración que rápidamente generó nuevos memes en las redes sociales.
Las versiones que trascendieron hablan de una reunión cargada de tensión. Bullrich habría planteado que no era momento para imágenes festivas y volvió a expresar delante de sus compañeros –y del propio Adorni– lo mismo que ya había dicho públicamente: que el jefe de Gabinete cometió una falta ética, independientemente de lo que determine la Justicia respecto de una eventual responsabilidad penal.
Sin embargo, esta noche, Karina Milei salió a hacer un control de daños. Publicó un mensaje en las redes sociales, con los integrantes de la reunión, con un mensaje conciliador. "Debatimos la agenda legislativa que tenemos por delante en una nueva reunión de la mesa política. Y no pasó desapercibido el cumpleaños de Patricia. ¡FELIZ CUMPLE PATO!!", escribió la hermana presidencial. Y en la foto apareció la torta que prometió Adorni, con el jefe del Gabinete ubicado al costado de la imagen.

Bullrich nunca ocultó algo que los Milei intentan negar a diario: su pertenencia a la casta política tradicional.
A diferencia del hermetismo que caracteriza a los hermanos Milei, la experimentada dirigente suele dejar trascender sus opiniones y lecturas políticas a través de los medios.
Desde su entorno, aseguran que su única prioridad es garantizar la continuidad del proyecto libertario.
“Si Milei pierde la próxima elección, vuelve el kirchnerismo. No podemos permitir eso. Voy a trabajar desde el lugar que me dejen para que el Presidente gobierne otros cuatro años después de 2027”, habría dicho a sus colaboradores más cercanos, en un intento por desactivar las especulaciones sobre una eventual candidatura presidencial propia. El problema es si los Milei la dejan.
La experiencia de estos dos años y medio de gestión libertaria muestra que quienes marcaron diferencias con el poder real de La Libertad Avanza, en especial con Karina Milei, terminaron alejados del Gobierno.
Y Bullrich ya acumuló varias discrepancias públicas que a otros funcionarios nunca les toleraron.
El caso más evidente fue el del exjefe de Gabinete Guillermo Francos, quien cuestionó a Santiago Caputo sin contar con el aval presidencial. Su salida terminó confirmando cuál es el límite de las críticas dentro del oficialismo.
Por eso, aunque Bullrich repita en público y en privado que no piensa abandonar La Libertad Avanza, muchos dentro del propio espacio la observan como el principal riesgo político para la continuidad del liderazgo de Milei.
Las encuestas la muestran por encima del Presidente. Pero, más allá de los números, existe un sector relevante de la centroderecha que empieza a considerar que la senadora reúne condiciones para encabezar una etapa política superadora del actual experimento libertario.
En ese esquema, también aparece Mauricio Macri. El expresidente se mantiene activo y sigue defendiendo el rumbo económico del Gobierno. Sin embargo, en privado cuestiona cada vez más la forma en que los hermanos Milei ejercen el poder.
Su principal objeción apunta directamente a Karina Milei. Está convencido de que no reúne las condiciones necesarias para conducir el armado político oficialista.
Macri no piensa volver a ser aspirante presidencial. Sólo busca armar un espacio de centroderecha, ante la posibilidad de que se derrumbe el proyecto libertario. Y no habría que descartar un acercamiento con Bullrich.
Macri y Bullrich quedaron enfrentados antes del balotaje de 2023. Mientras ella sostenía que había que respaldar sin condiciones a Milei para impedir una victoria de Sergio Massa, el fundador del PRO pretendía primero alcanzar un acuerdo político más amplio.
Bullrich eligió otro camino. Fiel a su estilo, actuó antes de negociar. Se incorporó de lleno a la campaña libertaria y esa decisión le abrió las puertas del gabinete nacional al frente del Ministerio de Seguridad.
Macri, en cambio, quedó afuera. Su relación con Milei se redujo a algunas cenas y conversaciones privadas que terminaron desgastándose. El expresidente llegó a la conclusión de que muchas de sus sugerencias nunca prosperaban porque Karina Milei las bloqueaba antes de que llegaran a convertirse en decisiones.
En este contexto, Bullrich parece dispuesta a seguir tensando la cuerda. Está convencida de que Adorni no puede continuar en la Casa Rosada.
Y percibe –algo para lo que suele tener buen olfato político– que empiezan a aparecer fisuras en el respaldo que los Milei le brindan a su jefe de Gabinete.
El Presidente ya no exhibe la misma vehemencia que mostró semanas atrás. Su respaldo se limitó a retuitear un mensaje de Santiago Oría, un libertario fanático y director de Audiovisuales de la Presidencia, quien sostuvo que, durante la entrevista, Adorni había despejado todas las dudas sobre su situación patrimonial.
Durante la entrevista en LN+, el jefe de Gabinete aseguró que volvería a ejercer el rol de vocero del Gobierno. Y en la mesa política anunció que en julio concurrirá al Senado para presentar el balance de la gestión libertaria.
Sin embargo, dentro del oficialismo son cada vez más quienes creen que sus días en el Gobierno están contados. Bullrich es una de quienes así piensan.
Por eso, mientras las miradas se concentran sobre el futuro de Adorni, otra incógnita empieza a ganar espacio en los círculos políticos: ¿cuánto tiempo más permanecerá Patricia Bullrich dentro del universo libertario?
Ella lo niega. Pero, como tantas otras cosas en la Argentina de los Milei, la respuesta final parece depender menos de su voluntad que de la decisión de los hermanos que concentran el poder.