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Política

La trastienda. Adorni, el escudo que cree tener Llaryora para confrontar con Juez

El gobernador es muy mesurado al hablar del cuestionado jefe de Gabinete libertario. Cree que esa actitud puede neutralizar las acusaciones de falta de transparencia que le endilgan los opositores, especialmente Luis Juez. La estrategia opositora para afrontar la pulseada por el poder provincial.

22 de mayo de 2026, 20:04
Adorni, el escudo que cree tener Llaryora para confrontar con Juez
El gobernador Martín Llaryora, en un acto de inauguración de pavimento en la ciudad de Córdoba. El mandatario provincial ya mira el año electoral que se avecina. (Prensa Gobierno de Córdoba)

La vigorosa embestida de Martín Llaryora contra el intento del gobierno libertario de modificar el régimen de Zonas Frías para los subsidios al gas, y las críticas del ministro de Bioagroindustria de la Provincia, Sergio Busso, al anuncio de baja de las retenciones al agro contrastan con la mesura que exhibe el gobernador cuando se aborda el tema que hoy más preocupa a los hermanos Milei: las sospechas de enriquecimiento ilícito que sobrevuelan al jefe de Gabinete, Manuel Adorni.

“Lo debe resolver la Justicia”, responde Llaryora, lacónico, cada vez que le preguntan por el cuestionado funcionario libertario.

Existen muchas interpretaciones –y también especulaciones– sobre la moderación del mandatario provincial frente a una cuestión que, según la mayoría de las encuestas, golpea fuerte la imagen de la gestión del presidente Javier Milei.

La explicación más lógica, y que incluso comparten dirigentes kirchneristas, es sencilla: si Milei paga costos políticos para sostener a su jefe de ministros, lo mejor es que Adorni siga donde está. Algo parecido a aquella máxima atribuida a Napoleón Bonaparte: “Si el enemigo se equivoca, no lo distraigas”.

Pero, cuando se trata de Llaryora, siempre conviene buscar motivaciones adicionales al simple sentido común. Todo lo que hace el gobernador está orientado hacia un único horizonte: lograr su reelección el año próximo.

En ese marco, fuentes llaryoristas admiten en conversaciones reservadas que Adorni podría convertirse en un escudo ideal para amortiguar las embestidas opositoras, especialmente las de Luis Juez, quien desde hace años apunta contra supuestos casos de corrupción en la actual gestión y en las anteriores administraciones peronistas.

Gabriel Bornoroni y Luis Juez, el sábado pasado, en un acto que organizaron los libertarios en la ciudad de Córdoba. Ambos dirigentes conformaron el primer acuerdo opositor. (Prensa LLA).
Gabriel Bornoroni y Luis Juez, el sábado pasado, en un acto que organizaron los libertarios en la ciudad de Córdoba. Ambos dirigentes conformaron el primer acuerdo opositor. (Prensa LLA). (Prensa La Libertad Avanza )

“Si ‘el Petiso’ nos quiere correr con nuestra supuesta falta de transparencia, que se mire en el espejo de la gestión libertaria que él defiende. El caso Adorni, $Libra y las coimas en el sector de discapacidad son algunas de las cuestiones que los libertarios van a tener que explicar durante la campaña”, se ufana un ministro llaryorista, con una dosis de optimismo que acaso supere al realismo.

Estrategia opositora

Después de las elecciones legislativas de octubre pasado, Luis Juez y el principal referente libertario cordobés, Gabriel Bornoroni, siguieron reuniéndose como si la campaña nunca hubiera terminado.

Aquella alianza entre libertarios y juecistas, que logró derrotar por 14 puntos a la lista encabezada por el exgobernador Juan Schiaretti, contó con el aval de Karina Milei, la influyente hermana presidencial y principal armadora de La Libertad Avanza en todo el país.

Los reiterados asados compartidos en la casa del senador consolidaron una relación personal entre Juez y Bornoroni, que ahora intentan trasladar a la arena electoral.

Ya se dijo tiempo atrás en esta misma columna: el acuerdo Bornoroni-Juez constituye la primera alianza electoral con vistas a las elecciones provinciales del año próximo, que todavía no tienen fecha definida.

El diputado libertario y el senador consensuaron algunas reglas básicas que, hasta ahora, vienen respetando a rajatabla: no hablar de candidaturas y dividirse el trabajo para confrontar con Llaryora.

Mientras Bornoroni insiste en que el gobernador es "un kirchnerista de buenos modales”, Juez concentra sus ataques en presuntos actos de corrupción de la administración provincial.

La estrategia se repetirá durante la campaña, más allá de que todavía no está claro cuál de los dos encabezará la oferta electoral de La Libertad Avanza en Córdoba.

Juez ya comenzó a abrir el paraguas, en un intento por evitar una disputa similar a la que atravesó durante meses a Juntos por el Cambio en las elecciones provinciales de 2023, cuando el radical Rodrigo de Loredo le discutió la candidatura a gobernador hasta el último momento.

“Mi prioridad no es ser candidato a gobernador. Voy a trabajar con todas mis fuerzas para echar con votos a este gobierno corrupto de Llaryora. El candidato será el mejor posicionado, pero no hay que distraerse: la prioridad es ganar. Y si no nos toca encabezar, acompañaremos”, bramó Juez durante el tradicional locro juecista del 1º de Mayo.

Días después repitió el mismo mensaje en un acto realizado en la ciudad de Río Cuarto.

El rival que espera el oficialismo

En el Centro Cívico ya descuentan que el principal adversario será la alianza de La Libertad Avanza, que por ahora integran libertarios y juecistas.

Juez y Bornoroni no buscan –por ahora– un diálogo con De Loredo. “Si él ya se lanzó como candidato, ¿de qué vamos a hablar?”, coinciden el senador y el diputado.

Los operadores llaryoristas están convencidos de que será “muy difícil” que Juez, Bornoroni y De Loredo convivan dentro de un mismo espacio político.

En política, nada es imposible. Sin embargo, entre libertarios y juecistas existe la convicción de que, más que hablar con De Loredo, deben tender puentes con intendentes radicales.

“Milei ya se quedó con gran parte de los votantes radicales y del PRO. Hay que hablar con los intendentes. A quienes no se quieran sumar, les presentaremos candidatos de nuestro espacio en sus localidades”, repite Bornoroni, quien ya inició una intensa recorrida por el interior provincial.

En este contexto, Llaryora también parece tener delineada su estrategia para la confrontación electoral. Utilizará el escudo de Adorni para intentar neutralizar las denuncias de Juez y, al mismo tiempo, procurará tomar la mayor distancia posible del kirchnerismo, para no ofrecerle argumentos a Bornoroni.

De todos modos, todavía correrá mucha agua debajo del puente de la política cordobesa. Oficialismo y oposición ya se comportan como si estuvieran en campaña, aun cuando ni siquiera existe una fecha confirmada para los comicios.

Mientras tanto, las preocupaciones de los cordobeses siguen transitando por otro carril: sobrevivir al día a día en una realidad económica cada vez más exigente, por ahora lejana de la definición del ministro de Economía, Luis Caputo: “En la economía, se vienen los mejores 18 meses de la última década”.