
La caja en rojo de Passerini, un problema político para Llaryora
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Redacción La Voz
La frase sorprendió incluso a quienes acompañaban al gobernador en su recorrida por el sur provincial. "Marcos Juárez no será el kilómetro 0 de los libertarios", afirmó Martín Llaryora el jueves pasado, durante una gira que incluyó la vigilia por el Día de la Independencia en Huinca Renancó y el desfile oficial en Río Cuarto.
Puede parecer un pronóstico apresurado. Después de todo, recién este lunes vence el plazo para la inscripción de alianzas y todavía no está definido quién representará a La Libertad Avanza en la elección municipal del próximo 6 de septiembre, que fue "el kilómetro 0" para la alianza opositora provincial Cambiemos, y luego para Juntos por el Cambio.
Uno de los presentes se animó a poner en duda la sentencia del gobernador.
"Pero si (Pedro) Dellarossa termina siendo el candidato libertario, tiene muchas chances de ganar".
La respuesta de Llaryora fue inmediata.
"Pedro fue ministro mío y funcionario del Banco de Córdoba hasta hace dos meses. ¿Cómo van a decir que es de La Libertad Avanza?".
La anécdota expone cómo interpreta el gobernador la trascendencia política de esa elección municipal.
Más allá del resultado, para Llaryora existe una diferencia sustancial entre que gane un dirigente con trayectoria propia, aunque cuente con el respaldo libertario, y que triunfe un candidato "puro", genuinamente construido por el espacio político que llevó a Javier Milei a la Casa Rosada.
Ese es el verdadero punto. El mayor temor del gobernador era que La Libertad Avanza consiguiera su primer municipio cordobés con un dirigente propio, identificado exclusivamente con el proyecto político de los hermanos Milei, como ocurrió el año pasado en las elecciones legislativas nacionales, cuando el entonces desconocido Gonzalo Roca derrotó por 14 puntos a la lista encabezada por el exgobernador Juan Schiaretti.
Hoy ese escenario parece menos probable. Aunque las negociaciones políticas muestran otra realidad.
El referente libertario cordobés, Gabriel Bornoroni, y Laura Rodríguez Machado, alineada con Patricia Bullrich, mantienen conversaciones con Pedro Dellarossa para que encabece una propuesta respaldada por La Libertad Avanza. El senador Luis Juez participa de este armado.

Sin embargo, el exintendente no parece dispuesto a competir bajo el sello violeta.
Su objetivo sigue siendo liderar una construcción local, con perfil vecinalista, capaz de reunir al PRO, a libertarios, a juecistas y a sectores del radicalismo. Una coalición amplia que, según su interpretación, le permitiría regresar a la intendencia.
En paralelo, Dellarossa también mantiene conversaciones con Oscar Agost Carreño para representar al PRO, el partido al que se incorporó durante el auge político de Mauricio Macri, luego de dejar el vecinalismo creado por su padre, Henry Dellarossa.
Mientras tanto, Bornoroni no descuida otra alternativa. En su entorno, aseguran que mantiene conversaciones con la vecinalista Verónica Crescente, quien quedó segunda en la elección anterior y conserva una buena imagen en la ciudad.
El diputado nacional necesita construir su propio "kilómetro 0", pensando en su proyecto para disputar la gobernación el año próximo con el respaldo de Milei.
Por eso Marcos Juárez trasciende largamente los límites municipales. Será la única elección del año en Córdoba antes de los comicios provinciales, y por esa razón todos intentarán convertir su resultado en un mensaje político hacia 2027.
Si bien La Libertad Avanza difícilmente presente un candidato propio, el oficialismo provincial tampoco puede exhibir una situación favorable.
Es que, en el escenario descripto, el peronismo no tendrá un postulante identificado plenamente con el proyecto político de Llaryora.
Germán Font, funcionario del Ministerio de Bioagroindustria, competirá en la elección, aunque no lo hará con el sello de Provincias Unidas, el espacio que fundaron Llaryora, Schiaretti y el gobernador santafesino, Maximiliano Pullaro.
En ese contexto, el gobernador tomó una decisión que, por ahora, sólo conocen sus colaboradores más cercanos: mantenerse al margen de la campaña en Marcos Juárez.
"¿Cómo voy a intervenir si los principales candidatos son todos amigos míos?", comentó esta semana, en la intimidad del Centro Cívico, durante una conversación con operadores políticos del interior.
La referencia incluía a Dellarossa, a Font y también a Crescente, quien en la última elección contó con el respaldo del entonces gobernador Schiaretti.
La decisión tiene otra lectura. Así como los libertarios no podrán mostrar, al menos por ahora, un candidato nacido políticamente dentro de su espacio, el oficialismo provincial tampoco dispone de una figura competitiva que represente plenamente su proyecto político.
En definitiva, nadie parece en condiciones de apropiarse por completo de una eventual victoria.
Por eso, cualquier pronóstico resulta prematuro. Ni siquiera están confirmados los candidatos.
Los libertarios buscan a quien les garantice el triunfo, aunque no sea un dirigente propio.
Llaryora sólo pretende evitar que la única elección cordobesa de este año termine siendo presentada como el primer mojón territorial del proyecto libertario.
Porque, más que el nombre del futuro intendente, lo que realmente estará en juego en Marcos Juárez es quién consigue imponer el significado político de esa victoria.