Compartir
Política

Judiciales. Máscolo, más complicado por presunto lavado de la obra pública en Córdoba: departamentos en Miami y autos de lujo

El juez Sánchez Freytes ordenó su procesamiento junto su madre, su hijo, una expareja y otro empresario. Embargó a los imputados por un total de 17 millones de dólares.

10 de julio de 2026, 18:31
Máscolo, más complicado por presunto lavado de la obra pública en Córdoba: departamentos en Miami y autos de lujo
Máscolo, procesado por presunto lavado con departamentos en Miami. (Facebook Federico Máscolo/Pexels.com/Daniel Reynaga)

El juez federal N° 2 de Córdoba capital, Alejandro Sánchez Freytes, procesó al empresario Federico Guillermo Máscolo por presunto lavado de dinero a través de un entramado de sociedades, testaferros, vehículos de alta gama y departamentos en Miami con activos provenientes de la supuesta corrupción en la concesión de obras públicas asignadas por el Gobierno provincial.

También procesó a la madre de Máscolo (53), Mirtha Esther Busto (91), la expareja del empresario, María de los Ángeles Avendaño Ferrero (33), su hijo, Francisco “Fran” Genaro Máscolo (25), su exsuegra Norma Albina Solterman (79), el contador Enrique Medeot (46), Javier Katz (45), Ricardo “Richi” José Sodo de Toranzo (32) y Lucas Gastón Allende (33). Les trabó embargos a los procesados por un total de U$S 17,1 millones.

Ordenó, asimismo, la falta de mérito de un hermano de Máscolo, el arquitecto Pablo Ramón Máscolo como partícipe necesario de lavado a fin de que fiscal Virginia Miguel Carmona (en reemplazo de Enrique Senestrari, de licencia) profundice la pesquisa.

Máscolo negó los hechos y la titularidad de los bienes que se le atribuyeron y reconoció tener alguna sociedad con Katz, salvo una de tipo comercial. Katz también rechazó los hechos y dijo que Máscolo era un cliente más. El resto de los imputados negaron las acusaciones.

Obra pública en Córdoba, bajo sospecha

La investigación federal sobre el presunto entramado arrancó por la denuncia que un vecino de Máscolo (está en libertad tras ser detenido hace unos años) en el country Las Delicias, David Benedyktys, presentó en la Justicia provincial luego de desavenencias económicas.

Benedyktys lo acusó de lavado y evasión y Máscolo lo denunció como “prestamista”. El pleito se solucionó de forma extrajudicial pero la Justicia remitió al fuero de excepción las copias de la causa ante la sospecha de delitos federales.

El fiscal federal de Córdoba capital, Enrique Senestrari, advirtió que el empresario había sido contratista de las administraciones de los gobernadores José Manuel de la Sota y Juan Schiaretti desde 2007 hasta 2015 y de los exintendentes de San Francisco Hugo Madonna, Martín Llaryora y Jorge García Aresca. Por las contrataciones habría recibido al menos U$S 5.549.000.

Máscolo ya había sido denunciado mediáticamente por Olga Riutort (exesposa de De la Sota) y Luis Juez como “testaferro”. Y si bien trascendió que Máscolo habría llevado “bolsos” a la oficina del exintendente Ramón Mestre, el fiscal indicó que el rumor no pudo ser probado por ahora.

Senestrari sí le achacó a Máscolo haber conseguido un gran patrimonio económico producto de las adjudicaciones directas de obra pública en Córdoba mediante invitaciones supuestamente fraudulentas para ofertar a través de sus firmas: M.H Empresa de Servicios SRL, M.B Constructora SA, EME H SRL en formación, Federico Máscolo Obras Proyectos y Servicios y Máscolo Constructora SA.

Uno de los vehículos secuestrados. (PSA/Archivo)
Uno de los vehículos secuestrados. (PSA/Archivo) (Uno de los vehículos secuestrados. (PSA/Archivo))

Los pesquisas detectaron al menos 200 expedientes administrativos de adjudicaciones provinciales cuyas invitaciones a ofertar habrían sido fraudulentas. Siempre de acuerdo con la acusación, tales invitaciones habrían estado dirigidas para que Máscolo, su entorno y empresas obtuvieran las adjudicaciones mediante la simulación de participación de “otras” compañías competidoras relacionadas supuestamente con el empresario.

El fiscal advirtió la inexistencia de información que explicara por qué se invitaba casi siempre a los mismos proveedores a ofertar e invitaciones que “mágicamente” llegaban a contratistas vinculados supuestamente con Máscolo. Por ejemplo, compitió con Ernesto Guerrero (su socio y empleado de su primera expareja, Andrea Paola Benítez) y con Benítez (también socia). Aunque las obras eran adjudicadas a Máscolo, quien concurría a retirar los pagos y firmar los recibos era Guerrero.

También resaltó ofertas dirigidas a la Provincia con formatos similares y ofertantes que habrían tenido vinculación entre sí y habrían intercambiado roles en su actuación con la administración (oferentes perdedores/cobradores del ganador, al punto de ganar un oferente y terminar cobrando la obra uno de los que perdieron la adjudicación).

De las constancias surgieron, además, los escasos plazos existentes entre la invitación y el presupuesto, lo que demostraría el conocimiento previo que Máscolo y sus presuntos competidores habrían tenido sobre las obras a adjudicar. Para Senestrari, no resultó menor que aparecieran, entre otras supuestas maniobras, invitaciones a contratistas de la Capital para obras a cientos de kilómetros, principalmente en el departamento San Justo.

A la par de las adjudicaciones en la obra pública, Máscolo registró varias denuncias del fisco por evasión. Los sabuesos de Arca también descubrieron un “incremento patrimonial no justificado” del empresario atribuido a “ventas gravadas omitidas” de MB Constructora cuyo principal cliente era el Ministerio de Infraestructura provincial.

¿Lavado con vehículos de lujo y testaferros?

La disminución de los ingresos por obra pública habría llevado a Máscolo a cerrar acuerdos con clientes privados, entre ellos, la Compañía de Tratamientos Ecológicos SA (Cotreco), que habría sido su principal contratista.

Cotreco, junto con Lusa SA, fueron adjudicatarias de la recolección y barrido en Córdoba capital. Pero Cotreco quedó bajo una grave sospecha por asociación ilícita fiscal, insolvencia fiscal fraudulenta y apropiación indebida de recursos de la seguridad social (los imputados luego fueron sobreseídos).

Para el fiscal, fue llamativa la “coincidencia” de que la época de mayor actividad entre Cotreco y Máscolo y sus empresas haya sido cuando Cotreco se encontraba ficticiamente imposibilitada de cumplir con sus deudas y ni Máscolo ni sus compañías verificaron créditos en el concurso de la compañía.

Uno de los vehículos secuestrados. (PSA/Archivo)
Uno de los vehículos secuestrados. (PSA/Archivo) (Uno de los vehículos secuestrados. (PSA/Archivo))

El fisco volvió a denunciarlo por evasión, y el empresario se acogió al blanqueo de 2016. Declaró una parte de su patrimonio con inmuebles en el país y en el extranjero y préstamos de dinero que, hasta ese momento, habría mantenido ocultos.

Sin embargo, no habría formalizado la obligatoria transmisión de los inmuebles a su nombre y se habría valido de testaferros para ocultarlos. El fiscal lo imputó por haber lavado más de $ 8 millones y U$S 6.909.618 mediante vehículos y propiedades costosas a través de allegados y familiares.

La nómina de vehículos bajo sospecha incluye a Mercedes-Benz GLC AMG Line (a nombre de Solterman, madre de Benítez, exprimera pareja de Máscolo), un Volkswagen Golf GTI (Sodo Toranzo), Porsche Cayene, Mini Cooper y Audi Q5 (de Avendaño Ferrero, su segunda expareja), dos motos Royal Enfield (a nombre de Ricardo Salvador Quevedo, empleado de una de las empresas de Máscolo y sobreseído por lavado por prescripción), dos Jeep Wrangler Sport (Bustos), una lancha Yamaha y dos motos de agua.

Máscolo no habría registrado un VW New Beetle que si bien estuvo a nombre de su ex, Avendaño Ferrero, y luego de su hermano, Pablo Máscolo, habría sido suyo. Fue el mismo auto que condujo su hijo Francisco cuando denunció haber sido secuestrado en 2017, caso que se cerró sin detenidos.

No dejó de llamar la atención a los investigadores que la exsuegra de Máscolo, Solterman, con su salario de jubilada de la Anses, hubiera comprado el Mercedes GLC (asegurado por Máscolo), una Range Rover Evoque (en la que Benítez y su amiga Claudia Mestre, hermana del exintendente, embistieron a dos policías y se fugaron), un Jeep, una Harley Davidson y un Peugeot 207.

Para la fiscalía, Solterman no tenía capacidad económica para hacer frente a todas las adquisiciones. Algo similar habría sucedido con Sodo Toranzo, un vendedor de autos de alta gama que habría tenido un “pujante” salto en su patrimonio al alegar más de U$S 7 millones en capital en rodados a la venta (investigado también en Buenos Aires).

Figuraba como comprador del Mercedes de Solterman pero, como ella, no habría tenido capacidad para tal adquisición ni tampoco el VW Golf GTI. Avendaño Ferrero también habría sido testaferro de Máscolo, según la investigación.

Madre de una de las hijas del empresario y vendedora de ropa, apareció como dueña del Mini Cooper, el Audi Q5, un Porsche Cayene, una Ducati y un Mercedes GLA (algunos con certificación contable del contador Medeot, procesado también).

No obstante, no habría tenido la capacidad económica real para justificar las adquisiciones, pese a que ante el fisco registra como actividad el alquiler de vehículos (aunque no cuenta con puntos de venta habilitados para facturar). En total llegó a ser propietaria de 14 rodados, aunque la sospecha persistente en el expediente es que en realidad Máscolo era el dueño real.

Como jubilada de la Caja de Jubilaciones de Córdoba y pensionada, la madre de Máscolo registró los dos Wrangler y una BMW R Ninet a su nombre. Bustos no habría tenido capacidad económica para justificar los bienes, como tampoco Quevedo, un empleado de una de las firmas de Máscolo. Titular de las dos motos Royal Enfield, el hombre es monotributista pero no tiene propiedades ni acreditaciones bancarias.

El complejo The Aventura Beach Club Condo, en el edificio Ramada, en una zona exclusiva de Miami. (Captura/©Google Maps)
El complejo The Aventura Beach Club Condo, en el edificio Ramada, en una zona exclusiva de Miami. (Captura/©Google Maps) (El complejo The Aventura Beach Club Condo, en el edificio Ramada, en una zona exclusiva de Miami. (Captura/©Google Maps))

Aunque las motos aparecieron facturadas a Quevedo, en una boleta y en un 08 se consignaron el mismo correo electrónico: [email protected]. Respondería al primer nombre de Máscolo y a las iniciales de sus hijos. Para los pesquisas, sería un indicio más de que el empresario habría utilizado a Quevedo como testaferro.

Quevedo se presentó en la casa allanada de Máscolo, donde se incautó un cuaderno que el empresario habría olvidado retirar antes de la llegada de la Policía. En él figuraban anotaciones sobre bienes y su precio, una suerte de “rápido repaso” de los activos que Máscolo u otra persona habrían realizado.

¿Lavado en Miami, Punta del Este y Córdoba?

Descripto por el fiscal no solo como un apasionado de los vehículos lujosos sino también como un comprador compulsivo de bienes, el empresario se dedicó a la adquisición de propiedades en zonas exclusivas de Miami, en Punta del Este y en Córdoba.

Los departamentos en Miami están localizados en el complejo The Aventura Beach Club Condo, situado en la famosa avenida Collins al 19201, a pocas cuadras del departamento que compró Lionel Messi. Habría sido su condominio preferido, ya que habría adquirido 11 unidades del edificio situado frente al mar turquesa que baña la costa.

Valiéndose de las primeras letras de los nombres de sus hijos y del número de departamento que compraba, Máscolo habría constituido la firma Berfransan LLC. Una vez que habría tenido el manejo de la sociedad, la habría utilizado para adquirir los inmuebles por miles de dólares.

El control societario luego habría sido transferido a distintas personas y, en algunos casos, al corredor inmobiliario Katz, bajo sospecha por las presuntas inconsistencias entre sus bienes declarados y su patrimonio. “Habría intervenido en la instrumentación de las operaciones, y realizado aportes relevantes para el ocultamiento y disimulación patrimonial atribuidas a Máscolo”, señaló el juez Sánchez Freytes sobre Katz.

Con antecedentes por contrabando, Katz habría realizado con Máscolo operaciones de compraventa de inmuebles, embarcaciones y vehículos y habrían tenido una relación de mucha confianza. Incluso, se encontró un documento en el que se consignó que Katz se obligaba a sí mismo a no revelar información sobre las actividades de Máscolo.

En otros casos, Katz y Máscolo habrían constituido en EE.UU. otra de las versiones de Berfransan LLC para la compra de otros departamentos en Miami. El manejo de la sociedad luego quedó en manos de otras personas y, en algunos casos, de Katz, en otros.

Los investigadores también detectaron que DD Corporate Services constituyó y registró la firma Creska 731 LLC, valiéndose de las primeras letras de los nombres del empresario riojano Crescencio Bottiglieri y las primeras del apellido de Katz y del número de departamento adquirido. Luego, Bottiglieri fue removido de la sociedad y en su lugar fue designado Máscolo hasta que terminó en manos de Change 731 LLC, bajo el dominio de Katz.

En la causa aparecen dos datos absurdamente insólitos. Cuando Katz transfirió, en 2024, a Sergio Huespe uno de los departamentos firmó el contrato en presencia de los testigos Juan Carlos “Minguito” Altavista (fallecido hace 36 años) y la cantante y actriz Silvana Di Lorenzo.

Luego, Huespe le volvió a transferir a Change 731 LLC en presencia de los testigos Luis “el Flaco” Spinetta (murió hace 14 años) y el músico Edelmiro Molinaro. También aparecen como testigos de otra transferencia de Huespe a Berfransan (de Katz) los escritores Ernesto Sábato y Eduardo Benedetti (fallecidos hace más de una década).

Una vez fue notificado de la imputación, Katz se habría insolventado fraudulentamente al desprenderse de la titularidad de inmuebles sospechados para evitar que cayeran sobre ellos las cautelares de la Justicia. A pesar de que habría estado en Argentina, habría simulado su presencia en EE.UU. para vender las propiedades frente a aquellos testigos “famosos”.

Asimismo, valiéndose de las primeras letras del nombre de su hija y del número de departamento que compraban, Máscolo y su ex Avendaño Fererro habrían constituido dos firmas Oceanber 1127 LLC y Oceanber 1128 LLC para la compra de otro inmueble. El manejo de la sociedad quedó a cargo de Katz.

Cuaderno con una nómina de bienes muebles e inmuebles y su precio.
Cuaderno con una nómina de bienes muebles e inmuebles y su precio. (Cuaderno con una nómina de bienes muebles e inmuebles y su precio. )

Máscolo también habría comprado un departamento valuado en U$S 1,5 millones en el complejo Hyde Resort and Residences, en Miami. Las sociedades en EE.UU. no habrían tenido actividad comercial o productiva sino que habrían sido generadas solo para figurar en los registros y ocultar así a Máscolo como verdadero propietario de los inmuebles.

El empresario habría adquirido además un inmueble en Punta del Este, un lote en Las Delicias (comprado por el contador Medeot como apoderado de Máscolo), cuatro casas en barrio La Cuesta Villa Residencial (La Calera), dos lotes en Villa Allende y más vehículos.

Entre ellos aparecen un Volkswagen Amarok DC, un BMW M2 cupé, un Mercedes A45, un arenero CAN-AM, un scooter Piaggio, un Citroën DS3, una moto Triumph Scrambler 1200, una Piaggio MP3, una Gilera Voge SR4 y una Husqvarna Svartpilen 200.

Los últimos cinco rodados, a nombre de Francisco, habrían sido adquiridos en realidad por su padre. El mismo Máscolo habría lavado dinero con la compra de otra Triumph inscripta por Allende, allegado suyo.

Para el juez, “se deduce inequívocamente la adjudicación reiterada y direccionada de contrataciones a empresas vinculadas a Máscolo” que lo habría llevado a tener un “un significativo e injustificado incremento de su patrimonio”.

Para presuntamente esconder los bienes, “habría participado en maniobras de lavado de activos provenientes de delitos vinculados a corrupción y contratación irregular de obra pública, mediante operaciones de ocultamiento patrimonial, utilización de sociedades instrumentales e interposición de personas”.