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Política

Oficialismo. Llaryora apuesta a un PJ ordenado y a una oposición dividida para buscar su reelección

El gobernador sigue de cerca la política nacional, que influirá en sus decisiones en Córdoba. Prioriza su gestión pero también mira de reojo lo que sucede en la vereda de enfrente. El plan para alambrar el peronismo y retener a Natalia de la Sota.

18 de abril de 2026, 17:31
Llaryora apuesta a un PJ ordenado y a una oposición dividida para buscar su reelección
El gobernador Martín Llaryora y el intendente Daniel Passerini, en la inauguración del altonivel de Valle Escondido, en la ciudad de Córdoba. En el oficialismo dicen que la prioridad es la gestión. (Prensa Gobierno de Córdoba)

El gobernador Martín Llaryora carga con el peso de gestionar en un contexto de recursos escasos. Esa es hoy su principal preocupación. Sin embargo, mientras atiende la urgencia diaria, no deja de mirar de reojo lo que ocurre en la vereda de enfrente. Con un optimismo a prueba de balas, el mandatario provincial está convencido de que, cuando el año próximo busque la reelección, enfrentará a una oposición fragmentada.

El escenario político –tanto provincial como nacional– es volátil. Las decisiones estratégicas que hoy adopte Llaryora pueden variar en cuestión de meses. Nada es completamente seguro en el oficialismo. Solo hay una certeza: el gobernador irá por su reelección en unos comicios que aún no tienen fecha, una potestad –y también una ventaja– que conserva por mandato constitucional el propio mandatario provincial.

Precisamente, la definición del día de votación será una de las decisiones clave que deberá tomar más adelante. Por ahora, en el entorno más cercano del gobernador repiten una máxima que sintetiza la estrategia: “Se votará el día que creamos que más nos conviene para ganar”.

Cambio de planes

Tras la dura derrota en las elecciones legislativas de octubre del año pasado, con un presidente Javier Milei fortalecido, Llaryora tomó una decisión de fondo: abandonó la estrategia que había desplegado desde su llegada al Centro Cívico –basada en seducir a dirigentes de otros partidos, especialmente radicales y del PRO– y optó por recostarse con mayor firmeza en el PJ provincial.

El gesto más elocuente de ese viraje fue la incorporación a su gestión de seis intendentes peronistas del interior, junto con el desplazamiento del exlegislador radical Orlando Arduh de una secretaría del Ministerio de Gobierno, donde oficiaba como nexo con intendentes radicales, del PRO y vecinalistas, es decir, todos los no peronistas.

“No es que expulsemos a los dirigentes de otros espacios que están con nosotros, pero ahora la prioridad es ordenar al peronismo. Todos tienen que estar adentro para enfrentar a los libertarios”, explicó uno de los principales operadores del llaryorismo.

Esa línea busca, entre otros objetivos, contener a figuras como Natalia de la Sota, quien en las últimas legislativas logró retener su banca desde un espacio propio. Aunque hasta ahora no hubo acercamientos formales, en el oficialismo dan por hecho que ese diálogo llegará.+

Con una excepción del kirchnerismo más duro, los llaryoristas están dispuestos a conversar con todo el arco peronista, en especial con el delasotismo.

El intendente Daniel Passerini y el gobernador Martín Llaryora, los responsables de las gestiones en la Capital y en la Provincia. El oficialismo busca consolidar la unidad del PJ, para afrontar el año electoral que se avecina. (Prensa Gobierno de Córdoba)
El intendente Daniel Passerini y el gobernador Martín Llaryora, los responsables de las gestiones en la Capital y en la Provincia. El oficialismo busca consolidar la unidad del PJ, para afrontar el año electoral que se avecina. (Prensa Gobierno de Córdoba) (Prensa Gobierno de Córdoba)

Desde el entorno de De la Sota aseguran que no existe diálogo con el gobernador. La diputada, por su parte, se mueve tanto en la provincia como en el plano nacional, posicionándose como una figura de renovación dentro del peronismo.

En el Centro Cívico, sin embargo, siguen con atención esos movimientos de la diputada. “El gobernador observa de cerca lo que pasa en el PJ nacional, y en algún momento el peronismo cordobés deberá participar en el partido nacional. Por eso, no nos molesta, al contrario, que Natalia (De la Sota) pise es escenario nacional. Creo que a Martín (Llaryora) ya no lo entusiasma tanto el experimento de Provincias Unidas, aunque por ahora no se alejará de ese espacio, del cual es cofundador”, admitió un dirigente de confianza del gobernador.

Por el momento, Natalia de la Sota se muestra distante y crítica de la postura dialoguista de Llaryora con el Gobierno nacional. No obstante, en el oficialismo creen que ese escenario se modificará. Cuando se confirme que el principal rival será una opción respaldada por la Casa Rosada, el gobernador endurecerá su posición frente a Milei. Ese sería, según reconocen, el momento propicio para sentarse a negociar con la hija del fallecido exgobernador José Manuel de la Sota.

En la estrategia de contención del PJ aparece otro dato relevante: el exintendente de Cruz Alta, Agustín González, vicepresidente del massista Frente Renovador en Córdoba, asumió como secretario de Seguridad en el ministerio que conduce Juan Pablo Quinteros.

González aclaró que su designación no responde a un acuerdo político entre Llaryora y Sergio Massa, pero dejó en claro su posicionamiento: trabajará por la reelección del gobernador. Y repite una consigna que el oficialismo hace propia: “Todos los peronistas tenemos que apoyar al gobernador, cuando enfrente estarán los libertarios”. En el llaryorismo, esa frase ya funciona como un mantra.

Mirando a la oposición

Hoy, la prioridad de Llaryora sigue siendo la gestión. Así lo sintetizó una de sus principales espadas políticas: “Tenemos que llegar a fin de año con una muy buena imagen de la gestión provincial y mejorar la municipal en la Capital. Con eso debería alcanzar para retener el poder, más allá de cualquier estrategia electoral”.

Pero, además de la gestión, el gobernador observa con atención a la oposición. En su entorno no creen que haya una confluencia total entre libertarios, juecistas y radicales.

En ese análisis, proyectan un escenario de tercios: Llaryora como candidato oficialista; una fórmula de La Libertad Avanza encabezada por Gabriel Bornoroni; y Rodrigo de Loredo compitiendo desde el radicalismo, posiblemente aliado con sectores del PRO y, eventualmente, con Encuentro Vecinal Córdoba, el espacio que lidera Aurelio García Elorrio.