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Opinión

Panorama provincial. Milei, Llaryora, Passerini: la hora crítica de las gestiones

Con el ajuste nacional como telón de fondo, todos los frentes se complican en Córdoba. Conflictividad estatal en alza y dificultades crecientes en el sector privado.

21 de marzo de 2026, 19:34
Milei, Llaryora, Passerini: la hora crítica de las gestiones
Panorama provincial.

En la gestión nacional de Javier Milei, el clima político tiene oscilaciones intensas y constantes. En febrero, las capacidades políticas del Gobierno parecían invencibles y el riesgo país perforaba un piso tras otro. En marzo, luce arrinconado por los interrogantes éticos y las sospechas de corrupción, mientras la inflación vuelve a escena, las empresas con problemas se multiplican y el empleo empieza a encabezar el ranking de las preocupaciones ciudadanas.

En la mayoría de las provincias, en cambio, casi todo fue más estable en estos dos años: un permanente empeoramiento de los ingresos, tanto de las empresas y las familias como de las administraciones provinciales y municipales. Esto ocurre, incluso, en algunas de las jurisdicciones donde avanzan los proyectos mineros y energéticos que constituyen las grandes transformaciones productivas de la gestión Milei. En el centro del país, pega mucho más fuerte.

En Córdoba, más de 400 mil personas tenían problemas de empleo a fin del año pasado –desempleados, subocupados y personas que ya trabajan mucho pero no llegan a fin de mes– y no hay una sola señal de que eso pudiera haber mejorado en los últimos tres meses. Ese es el telón de fondo donde ocurre todo lo demás: la crisis del sector industrial se extiende al comercio, principal empleador provincial, y los ingresos del sector público se desmoronan. El ajuste ya no es una opción sino una imposición de la caja para las gestiones de Martín Llaryora y de Daniel Passerini y demás intendentes.

El rotundo apoyo de los cordobeses a Milei empieza a ponerse a prueba. El lunes pasado, el termómetro de la Bolsa de Comercio de Córdoba lo registró: hubo menos aplausos del sector empresario más afín al modelo libertario, y en las mesas se percibía la distancia entre las expectativas y lo que el Presidente tenía para decir.

Básicamente, reiteró que no habrá cambios en el esquema económico y volvió a atribuir todo lo que no sale de acuerdo al plan a ataques especulativos y o al riesgo político. No hubo una palabra sobre las revelaciones que parecen implicarlo directamente en la criptoestafa $Libra, y fue en esa ocasión que Milei exhibió su apoyo al jefe de Gabinete, Manuel Adorni, con un cálido abrazo. Señales muy confusas para un electorado propio que también está poniendo a prueba la cruzada moral del gobierno libertario.

Protestan los que pueden

La depresión económica se expande en Córdoba. Pero la conflictividad crece en el único sector que tiene dadas las condiciones para protestar: los estatales provinciales y municipales. Los empleados nacionales sufrieron una caída histórica de ingresos y por estas horas la motosierra sigue activa en organismos como la Anses, donde llueven las notificaciones para invitar a un retiro voluntario y advirtiendo que después habrá despidos. En el sector privado, la puja salarial casi no tiene margen: prima el temor a perder el empleo.

Los docentes cordobeses completaron el jueves la cuarta jornada de paro desde el inicio del ciclo lectivo. El nivel de malestar de maestros y profesores con la gestión Llaryora es superlativo y va mucho más allá de lo salarial y de la combativa conducción gremial de la Capital. Un frente muy problemático para una administración que prometió una reforma educativa y una expansión universitaria en todo el mapa provincial.

Tal vez, el docente es el frente que mejor simboliza la complicación política profunda del peronismo cordobés: la que no depende de la avanzada opositora –que también existe– sino de las propias capacidades para encarar reformas y para generar expectativas. Además, es el conflicto testigo. Todo el sector público exigirá luego lo que obtengan los maestros, a unas arcas provinciales que flaquean de modo permanente.

Desde noviembre de 2024 hay señales de alerta; en 2025 el primer semestre fue de estancamiento y el segundo de caída libre, y el primer trimestre de 2026 resultó desastroso, con baja de ingresos abrupta en febrero y similares perspectivas para marzo. La reducción de la coparticipación se sumó a la merma de ingresos que supone la caída de actividad y a la baja de impuestos que dispuso la Provincia. El resultado garantiza conflictividad para la administración Llaryora.

Alarma en el Palacio 6 de Julio

La situación es todavía peor en la Municipalidad de Córdoba, que al mismo comportamiento de los ingresos le suma la aspiradora de recursos que supone el pago de U$S 50 millones anuales de deuda externa durante los cuatro años de la administración de Daniel Passerini.

El municipio vino enfrentando esos pagos con emisiones de Letras. La semana pasada, se encendió una luz de alarma en el Palacio 6 de Julio: por primera vez la Nación no emitió la autorización para que los bancos puedan participar de esa colocación de $ 50 mil millones, lo que hizo que el plazo de las Letras se reduzca de 360 días –como venía emitiendo el municipio– a 70 días.

El margen financiero se achica para la administración municipal, la gestión no sale del atolladero pese a la inversión provincial en tareas básicas del municipio y el margen político también se hace más estrecho. Pese a eso, se multiplican los candidatos a intendente del peronismo cordobés anticipadamente lanzados y no aparecen los de la oposición.

Debe ser esa circunstancia la que llevó al viceintendente Javier Pretto a lanzar una campaña sobre el ajuste en el Concejo Deliberante. Un anuncio de un supuesto recorte de gastos de $ 650 millones, que según indicó podría llegar a $ 1.000 millones y que sólo se explica con el cambio de denominación de algunos cargos. La hora crítica de las gestiones también llega con desorientación política y ribetes publicitarios que dificultan la digestión pública.

Mientras tanto, el juecismo volvió a Tribunales por segunda vez en el mes, principal señal política del senador incorporado al bloque de La Libertad Avanza. Primero denunció ocultamiento de información de Caminos de las Sierras al Tribunal de Cuentas y ahora denunció al intendente de Córdoba por supuestos sobreprecios en el alquiler de los colectivos de Ersa, hace dos años. Las denuncias opositoras se suman a las acusaciones que salen del propio oficialismo provincial: un atípico enrarecimiento para un peronismo acostumbrado a resolver esos conflictos puertas adentro.

También hay otras cosas que vuelven. Por ejemplo, la cercanía de Juan Schiaretti con un Mauricio Macri reaparecido en la escena política. No está tan claro que el Panal también se entusiasme con ese regreso.