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Negocios

Alinear los planetas. Está corriendo el cuarto de hora para revivir la micro

A nivel macro, la economía sigue recolectando buenos datos. En el entramado micro, la mayoría de las industrias aguantan como pueden. Lo mismo en el comercio.

19 de junio de 2026, 17:02
Está corriendo el cuarto de hora para revivir la micro
AUTOPARTES. El sector, sensible la evolución de la producción automotriz, espera que la tendencia cambie en el último trimestre del año.

¿Cuántos y cuáles son los planetas que tiene que alinear la Argentina para que su economía despegue de manera definitiva? La cantidad depende de quién responda, pero hay uno que está en todas las contestaciones: el nivel de actividad. Lo que está en juego es el cuarto de hora para revivir la micro.

La secuencia es clara: sin producción, no hay empleo; sin empleo, no hay consumo; sin consumo, no hay recaudación. A esa cadena se le han caído demasiados eslabones.

En medio del escándalo que envuelve al jefe de Gabinete, Manuel Adorni, y con la efervescencia futbolera en ascenso, pasó casi inadvertida una presentación que la Unión Industrial Argentina (UIA) realizó días atrás en el Congreso de la Nación.

La directora ejecutiva de la entidad, Laura Bermúdez, junto con Diego Leal –encabeza el departamento de Pequeñas y Medianas Industrias–, expusieron ante un grupo de diputados la cruda situación que atraviesa el sector.

El vector industrial

En promedio, la industria está algo más de 10% por debajo del nivel de hace cuatro años. Los únicos rubros que evitan que la caída sea mayor son las manufacturas del agro, la refinación de petróleo, la producción química y algunos segmentos de alimentos.

Se han perdido más de 240 mil puestos formales privados en dos años y medio, el uso de la capacidad instalada no puede superar la barrera del 60% y en la metalmecánica ese indicador sigue debajo del 45%.

El empresario Ramón Ramírez, de la Cámara de Industriales Metalúrgicos de Córdoba, señaló en La Voz en Vivo que el cordón autopartista de la capital provincial resignó el 30% de empleo en el último año y que el panorama recién empezará a mutar al cierre de este año.

En mayo pasado, según el reporte más actualizado del Centro de Estudios de la UIA, hubo un descenso interanual del 5% en la producción. Y para el próximo trimestre todavía son más los empresarios que consideran que bajarán el volumen de producción, la cantidad de personas ocupadas y las horas trabajadas.

EL FACTOR VACA MUERTA. Las exportaciones de petróleo se dispararon por el conflicto entre Estados Unidos e Irán.
EL FACTOR VACA MUERTA. Las exportaciones de petróleo se dispararon por el conflicto entre Estados Unidos e Irán. (Ilustrativa)

¿No hay dos sin tres?

Un reciente informe del Bank of America remarca que la Argentina está mejorando de manera “significativa” en dos dimensiones: las cuentas externas y la inflación.

El superávit comercial acumulado en cinco meses equivale a todo el saldo de 2025, efecto petróleo de por medio. El “matcheo” entre Vaca Muerta y el Estrecho de Ormuz ha tenido un efecto casi exponencial.

Y la evolución de los precios internos ha vuelto al sendero de la desinflación, con el equilibrio fiscal como principal arma.

Por eso, la entidad menciona que Argentina logró alinear “dos de tres planetas”. El tercero en cuestión es el de la actividad económica.

El problema, archiconocido, es la fuerte heterogeneidad, las famosas dos velocidades que, al final del día, construyen un promedio insuficiente que mueve la aguja muy lentamente.

RESERVAS. Aunque aflojó el ritmo en lo que va de junio, el Banco Central siguió comprando dólares para sus reservas.
RESERVAS. Aunque aflojó el ritmo en lo que va de junio, el Banco Central siguió comprando dólares para sus reservas. (La Voz)

¿Qué proyecta el Bank of America? Cree que habrá una recuperación en los próximos trimestres, en la que incidirán la caída en el nivel de las tasas de interés y la dinámica de los sectores exportadores.

Pero muchos rubros están llegando a la mitad de 2026 con la lengua afuera. La Fundación Pensar –el think tank macrista– planteó que, más allá de ganadores y perdedores, “la verdadera pregunta es si el crecimiento será capaz de expandirse desde los sectores más dinámicos hacia el resto de la economía”.

Cuestiona la deriva libertaria de tensar la cuerda hacia la “supervivencia del más apto” y propone un rol más activo del Estado, traducido en “inversiones en infraestructura pública para bajar costos de logística” y en “la reducción de los impuestos más distorsivos”, entre otros puntos.

El Gobierno, en cambio, prefiere mirar hacia los bancos, para que el crédito sea el vinculador entre la producción y el consumo. De hecho, celebra que, por primera vez en 20 años, haya más empresas tomando préstamos en dólares en lugar de en pesos.

Pero sabe que tiene que seguir descomprimiendo el nivel de las tasas de interés en pesos, una carrera en la que la baja de la inflación es clave. En definitiva, la alineación de planetas para que la economía pueda mejorar el balance sectorial para un crecimiento más uniforme.