Encuentro. La pasión del Mundial en las aulas: así se vivió Argentina-Austria en una escuela de Córdoba

Alumnos y docentes del Centro Educativo Dalmacio Vélez Sársfield compartieron el partido entre gritos, canciones y emociones. Cómo el Mundial se convirtió en una experiencia de comunidad e inclusión.

22 de junio de 2026 a las 07:22 p. m.
La pasión del Mundial en las aulas: así se vivió Argentina-Austria en una escuela de Córdoba
El Mundial se vivió este lunes en el aula en el Centro ducativo Dalmacio Vélez Sarsfield. (Ramiro Pereyra)

“No se puede contener a las multitudes”, dice una docente del Centro Educativo Dalmacio Vélez Sársfield de la Ciudad de Córdoba minutos antes de que comience el segundo partido de la Selección Argentina frente a Austria en el Mundial 2026.

Los alumnos y maestras se encontraban reunidos en el SUM del instituto primario intentando contener la ansiedad. Durante la espera, se proyectaba en una pantalla un video sobre la historia de los mundiales a lo largo de los años.

Unos momentos más tarde niños con los cachetes pintados de celeste y blanco y con gorros, banderas y remeras argentinas escuchaban las advertencias de sus profesoras. Buscando calmar los ánimos y encontrar algo de silencio, las docentes repasaban las reglas que habían establecido para mirar todos juntos el partido.

No gritar (sólo estaría permitido durante el gol). No cantar canciones con malas palabras. Hacer silencio. No deambular. Estas eran las premisas elegidas para mantener el orden. Se rompieron casi todas en el instante en que la selección irrumpió en el campo de juego.

Los gritos eran ensordecedores, las canciones se empezaron a entonar y los chicos comenzaron a saltar. La euforia no se podía impedir ni el entusiasmo detener. Solo se interrumpió brevemente mientras el Himno Nacional sonaba y todos escucharon en silencio y de pie.

Al principio la atención de los estudiantes no se despegaba de las pantallas, pero con el correr de los minutos se fue diluyendo. Intercambiaban figuritas, hablaban entre ellos, cantaban canciones, jugaban con sus accesorios.

El Mundial se vivió este lunes en el aula en el Centro ducativo Dalmacio Vélez Sarsfield. (Ramiro Pereyra)
El Mundial se vivió este lunes en el aula en el Centro ducativo Dalmacio Vélez Sarsfield. (Ramiro Pereyra) (Ramiro Pereyra / La Voz)

Sin embargo, cada vez que Argentina se acercaba al arco austríaco el interés repentinamente volvía al juego y se lamentaban con energía cuando el gol no ocurría. La secuencia se repitió hasta el minuto 38 del primer tiempo, cuando llegó el primer golazo de Messi.

Los gritos retumbaron por todo el espacio, los abrazos y los saltos llenaron cada rincón. Volver a sentarse en silencio les llevó un tiempo que pareció una eternidad. Las maestras intentaban que todo volviera a la calma por un rato.

El entretiempo sirvió para que los chicos pudieran comer la merienda que habitualmente se da alrededor de las 15. Eso les dio la energía necesaria para la segunda ronda y para festejar con toda la pasión el segundo gol en los últimos minutos del encuentro.

El Mundial se vivió este lunes en el aula en el Centro ducativo Dalmacio Vélez Sarsfield. (Ramiro Pereyra)
El Mundial se vivió este lunes en el aula en el Centro ducativo Dalmacio Vélez Sarsfield. (Ramiro Pereyra) (Ramiro Pereyra/La Voz)

El mundial como elemento unificador

Una de las particularidades del colegio Dalmacio Vélez Sársfield es su tamaño. Son solo 110 estudiantes en cursos de 15 o 20 con una sola división por grado. Además, el centro educativo tiene una jornada extendida de ocho horas que comienza a las 8 de la mañana y culmina a las 16.

Por estos horarios y por vivir muchos alumnos en el interior, varios padres decidieron llevarse a sus hijos antes del partido, aunque la intención desde la dirección era que pudieran verlo allí.

“Una de las cosas que más nos preocupa es la inasistencia de los chicos a la escuela así que con la resolución del Ministerio de Educación fue importante para nosotros ofrecerles que se queden. El Mundial es algo que une, es un momento de vínculos y la fundamentación viene de poder compartirlo juntos”, explica a La Voz Juan Domingo Díaz, director del colegio.

Rosario Lunas, docente de Lengua y Ciencias Sociales de 3° grado sostiene que el Mundial está siendo también una oportunidad para educar sobre el respeto, el trabajo en equipo y la competencia. “También para enseñarles cómo expresar emociones como la pasión o el enojo y para hacer el paralelismo con todos los contenidos que ya venimos trabajando durante el año”, remarca.

El Mundial se vivió este lunes en el aula en el Centro ducativo Dalmacio Vélez Sarsfield. (Ramiro Pereyra)
El Mundial se vivió este lunes en el aula en el Centro ducativo Dalmacio Vélez Sarsfield. (Ramiro Pereyra) (Ramiro Pereyra/La Voz)

“Los chicos lo viven con mucha ansiedad. Traen sus pinturas, sus accesorios y se preparan con entusiasmo. Es un momento de identidad y de comunidad en el que todos vibran al mismo tiempo. Nosotros como docentes debemos poner límites, pero estamos en la misma sintonía que ellos”, expresa Miriam Moyano, maestra de Lengua y Ciencias Sociales de 4° grado.

Alumnos y sensibilidad emocional

Otra de las características del establecimiento es que muchos estudiantes presentan algún tipo de sensibilidad emocional. “Por grado tenemos casi tres o cuatro chicos en proceso de inclusión con autismo o con hipersensibilidad. A muchos les molesta el ruido y ante los gritos se alteran o lloran. Al ser tan diversos tenemos todas esas consideraciones en cuenta”, precisa Díaz.

Esto se observó durante la transmisión del partido, dónde muchos niños pedían salir fuera del SUM unos minutos o que las maestras les colocaran algodón en los oídos porque les molestaba el ruido, pero no querían perderse la experiencia de compartir con los demás.

El Mundial se vivió este lunes en el aula en el Centro ducativo Dalmacio Vélez Sarsfield. (Ramiro Pereyra)
El Mundial se vivió este lunes en el aula en el Centro ducativo Dalmacio Vélez Sarsfield. (Ramiro Pereyra) (Ramiro Pereyra / La Voz)

“Tenemos muchos chicos con hipersensibilidad o patologías que son muy nuevas para las que no tenemos tantas herramientas. Por eso tuvimos que irlas trabajando a medida que fueron surgiendo”, comenta Moyano al respecto.

Mónica Lucube es maestra de apoyo de Uma, una alumna de seis años con un trastorno específico del desarrollo del habla y el lenguaje. Durante el partido se mantuvo cerca de ella para acompañarla y asistirla.

El Mundial se vivió este lunes en el aula en el Centro ducativo Dalmacio Vélez Sarsfield. (Ramiro Pereyra)
El Mundial se vivió este lunes en el aula en el Centro ducativo Dalmacio Vélez Sarsfield. (Ramiro Pereyra) (Ramiro Pereyra/La Voz)

“Ella viene de una escuela en la que no era aceptada y empezó acá la semana pasada. Es la primera vez que comparte una experiencia así con todos los compañeros. Se está integrando muy bien y ahora está feliz”, comenta mientras la niña canta canciones y festeja con sus compañeros.