Desarrollo infantil. El Mundial de Fútbol ofrece una oportunidad excelente para educar a los más chicos
Especialistas explican de qué manera la pasión mundialista puede ayudar a trabajar emociones, valores y vehiculizar aprendizajes, tanto en las aulas de los colegios como en los hogares.
Con el inicio del Mundial de Fútbol la ilusión, la pasión y las expectativas por el desempeño de la Selección Argentina aumenta a cada minuto. Niños, jóvenes y adultos se ven atravesados por el torneo de formas más o menos intensas, pero de ninguna manera indiferentes.
Esta experiencia social, cultural, emocional y de encuentro que constituye el mundial en nuestro país, puede convertirse en el punto de partida para construir nuevos aprendizajes en el entorno familiar y escolar.
“La temática mundialista abre caminos hacia nuevos modos de comprensión de la realidad y hacia el manejo de herramientas que potencian el desarrollo integral infantil, tanto en lo emocional y afectivo como en lo académico”, explica Alejandra Bertolez, psicóloga especialista en Desarrollo Infantil y doctora en Educación.
Por su parte, la licenciada en Psicología Cecilia Taburet describe al Mundial como un poderoso catalizador social con el cual enseñar sobre convivencia. “Este evento nos brinda una chance excepcional para fortalecer el lazo social porque nos convoca a un espacio de encuentro donde podemos entrenar, en tiempo real, el arte de trabajar juntos, de escucharnos y de sostenernos”.
“En las escuelas, el Mundial se vive como una experiencia única que al ser compartida con otros es aún más significativa. Por eso es más que una herramienta meramente didáctica y se convierte en una ocasión que promueve la curiosidad, la creatividad, la reflexión y la simbolización”, suma Viviana Marisa Salomón psicopedagoga, docente y vicepresidenta Colegio Profesional de Psicopedagogos.
La cancha como laboratorio de la emoción
Para Taburet el fútbol actúa como un espejo que nos devuelve nuestras propias reacciones y cuando un niño o adolescente explota tras un gol en contra o una jugada percibida como injusta, estamos ante una oportunidad de aprendizaje emocional profundo.
“Encauzar el enojo es una de las habilidades a trabajar. Siguiendo al pediatra y psiquiatra Donald Winnicott, no debemos reprimir la bronca, sino transformarla en un motor para seguir adelante enseñando que la frustración es solo una parte del proceso, no un sello definitivo de nuestro valor”, dice la profesional.
Y suma: “También se puede cultivar la resiliencia como aprendizaje porque igual que en un torneo, la vida está marcada por derrotas y aprender a transitar la caída con dignidad es, quizás, la lección más importante que un adulto puede transmitir a un joven”.
En la misma línea, Salomón remarca la capacidad de esta competencia de movilizar múltiples emociones y menciona la posibilidad de convertirla en diálogo. Así destaca como enriquecedor que se coloque en el centro de discusión lo que sienten los jugadores y cómo lo resuelven.

“El rol del docente sería incentivar la construcción de preguntas acerca de las emociones permitiendo a sus estudiantes capitalizar el nivel de reflexión y de empatía. También es bueno invitar a la familia a que replique la consigna en sus hogares para que los niños relacionen lo que se dice en ambos lugares”, dice.
Y agrega: “También se pueden generar instancias de aprendizaje colocando en el centro el valor del esfuerzo, la perseverancia, la responsabilidad, cómo relacionarnos con la ansiedad y la presión frente a situaciones de alta exigencia, entre otras”.
Bertolez comenta cómo la implementación de dinámicas lúdicas basadas en el Mundial actúan como motor de equilibrio afectivo y salud mental para las infancias.
“Permiten trabajar la resolución de conflictos porque brindan un espacio seguro para recrear, procesar y resolver situaciones difíciles o complejas de la vida real. También el alivio de la ansiedad porque se trata de actividades placenteras que generan satisfacción emocional y facilitan la asimilación de experiencias angustiantes”, expone.
Asimismo, menciona la canalización impulsiva y la gestión de la agresividad. En el primer caso porque el Mundial permite al niño recrear simbólicamente vivencias complejas transformándose en un valioso recurso de sublimación, y en el segundo porque facilita herramientas para vehiculizar tensiones y controlar respuestas impulsivas.
“Además –señala–, posibilita la expresión e identidad por la manifestación simbólica de la afectividad infantil que acompaña de manera saludable el proceso de identificación, y la autorregulación del comportamiento porque se moldea la conducta propia para participar de manera armoniosa y activa en dinámicas grupales con otros niños”.
El otro, el equipo y el ritual
Además de una oportunidad para educar sobre la gestión de emociones, el fútbol sirve de base para enseñar sobre otros valores que hacen a la alteridad y la dinámica de grupos. Aquí Taburet habla de potenciar la singularidad de cada jugador y trasladarlo a lo que cada niño puede aportar desde su potencial al conjunto escolar.
“El éxito reside en la sinergia. Cuando entendemos que mi compañero completa mi limitación, y que yo puedo potenciar su destreza, dejamos de competir para empezar a construir un equipo. La diversidad no es un obstáculo, es el motor que nos permite alcanzar metas que serían imposibles en solitario”, expone.
Sobre este punto, Salomón menciona que “la construcción de equipos estimula la creencia colectiva, la confianza y el poder de que entre todos podemos transformar lo que queramos. Cuando creemos en el otro la tarea se comparte, como los éxitos y los fracasos”.

Para Taburet el Mundial también permite enseñar sobre el ritual como lazo donde la identidad se construye a través de rituales compartidos: la comida, la conversación, el análisis del partido. “Estos momentos actúan como un tejido que consolida nuestra identidad colectiva, creando un nosotros que perdura mucho más allá de los 90 minutos de juego”, dice.
También Bertolez se detiene en este tópico y sostiene que la pedagogía basada en el Mundial genera un impacto positivo en la convivencia gracias a múltiples factores como la estimulación de la comunicación, la aproximación al mundo adulto, la comprensión de reglas y el ejercicio democrático.
“Se dan dinámicas de refuerzo prosocial donde se incrementan los mensajes y conductas afectivas positivas, mientras disminuyen los comportamientos sociales negativos. Asimismo hay una cohesión de grupo porque se potencia el nivel de participación, se optimiza el contacto físico positivo y mejora la percepción y el concepto que se tiene de los demás”, describe.
Acciones mundialistas en escuelas
La pasión por el Mundial generó y genera múltiples y diversas iniciativas para enseñar contenidos y conceptos en colegios de Córdoba. Una de ellas es la del Instituto Francisco Luis Bernárdez, del Cerro de las Rosas, donde crearon su propio fixture escolar con la premisa “El mundial nos une, la educación nos transforma”.
En el Centro Educativo “Puerto María Lihuen” de Bialet Massé, alumnos de 4° y 5° grado de primaria recrean la canción del Mundial con distintos instrumentos y llevan a clase datos curiosos de los países que juegan con Argentina.
En la materia Geografía, del Colegio Gabriel Taborín, se trabaja en grupos iguales a los definidos para el Mundial donde cada alumno prepara una presentación con información de un país: población, moneda, idioma. Al final de cada exposición, deben compartir una comida típica del lugar.
En tanto, en el Colegio Madres Escolapias se libra una competencia del curso mejor decorado y en el IPET 132 "Paravachasca" de Alta Gracia están confeccionando un tablero planisferio.
Ante todas estas dinámicas, desde Familias por la Educación Córdoba expresaron su reconocimiento a las comunidades educativas que, “con enorme creatividad y vocación”, transforman el Mundial de Fútbol en una “poderosa oportunidad pedagógica dentro de las aulas”.
Así mencionaron como una brillante innovación didáctica utilizar el fútbol para viajar por la geografía de países lejanos, analizar estadísticas matemáticas, promover la lectura o debatir sobre el respeto cultural.
“Más allá de los contenidos académicos, celebramos especialmente que utilicen este escenario para sembrar valores indispensables. El trabajo en equipo, la perseverancia ante la adversidad, la inclusión, el juego limpio y el respeto por la diversidad se convierten hoy en la mejor lección. Esto es muestra de que la escuela está viva y una demostración cabal de que cuando las pasiones entran al aula, los chicos aprenden el doble”, manifestaron.
Ver los partidos en las escuelas
En el marco de la competencia futbolística y con la coincidencia de algunos partidos de Argentina con el horario de cursado el pasado 8 de junio el Ministerio de Educación de Córdoba difundió un comunicado con “Orientaciones pedagógicas y pautas de organización escolar”.
En dicho documento refirieron a la Ley de Educación de la Provincia N° 9870 que concibe a la escuela como un “espacio de cuidado, confianza y construcción de aprendizajes significativos” y especificaron algunas directrices para el abordaje institucional del mundial.
La principal pauta fue establecer que la ceremonia inaugural del mundial, así como los partidos de la Selección Argentina que coincidan con la jornada escolar, puedan ser compartidos y proyectados dentro de las instituciones educativas.

De todas maneras, en el mismo comunicado se aclaró que la visualización de los encuentros deportivos o de las instancias protocolares no implica la suspensión de las clases ni la alteración del régimen de asistencia, el cual se computará de manera normal y regular.
“Cada equipo directivo, en uso de su autonomía formativa y en acuerdo con su comunidad, definirá la modalidad organizativa más adecuada (sea en las aulas o en espacios comunes), asegurando los tiempos necesarios para garantizar la continuidad de las actividades escolares previstas para el resto de la jornada”, detallaron.
Asimismo, instaron a los equipos docentes a que no se trate solo de una observación pasiva sino que se implemente un abordaje pedagógico y de desarrollo de capacidades fundamentales con la aplicación de secuencias didácticas integradas.




