"Contagio emocional". Mundial y pasión argentina: ¿por qué sufrimos y festejamos como si estuviéramos en la cancha?

Especialistas cordobeses explican a La Voz que el “contagio emocional” sincroniza los latidos y movimientos de millones durante un partido. Y por qué el fútbol funciona como un potente constructor de relatos nacionales y como un espacio de catarsis colectiva.

11 de junio de 2026 a las 04:31 p. m.
Mundial y pasión argentina: ¿por qué sufrimos y festejamos como si estuviéramos en la cancha?
Pasión argentina: ¿por qué sufrimos y festejamos como si estuviéramos en la cancha?

La emoción se siente en el aire. Entramos en "modo mundial". Para el argentino la Copa Mundial 2026 no solo es un torneo que dura un mes sino un estado emocional colectivo. La pasión cruza todas generaciones: están los que vieron a Kempes en el 78', a Diego campeón en México, y a Messi levantar la Copa en Qatar 2022. Por un mes, casi todos somos futboleros.

El "clima de Mundial" crece, las calles se llenan de camisetas, comienzan las juntadas para ver los partidos, empiezan las cábalas. La emoción es compartida y determina el humor social de todo un país. Es una pasión que no se razona: se padece y se goza con la misma intensidad.

¿Por qué nos apasiona tanto el fútbol? ¿Por qué sufrimos y festejamos como si estuviéramos en la cancha? (Archivo La Voz)
¿Por qué nos apasiona tanto el fútbol? ¿Por qué sufrimos y festejamos como si estuviéramos en la cancha? (Archivo La Voz) (Archivo / La Voz )

¿Por qué nos apasiona tanto el fútbol? ¿Por qué sufrimos y festejamos como si estuviéramos en la cancha? Especialistas cordobeses responden estas y otras preguntas para La Voz.

El psicólogo, docente e investigador Diego Tachela explicó que “los argentinos tenemos una identidad muy arraigada con el fútbol, que va más allá de todos los vaivenes de la política y de la economía".

Y agregó: “Este deporte mueve a todo el mundo. Eso hizo que Estados Unidos preste interés en el Mundial. Creían que la televisación del Super Bowl era el evento más masivo, pero descubrieron por Qatar 2022 que es una pasión mundial”.

Además expresó que la conexión con el hincha argentino nace en los clubes de barrio o de la ciudad, donde se gesta un motor de la pasión que se traslada a la selección nacional, una noción de identidad masiva y grupal muy fuerte.

Construcción social desde los clubes barriales

Franco Reyna, especialista en Historia Social y Cultural del Deporte e investigador de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) y del Conicet, sostuvo que esta relación "fútbol y pasión" no es algo innato, sino una construcción social y cultural que se tejió a lo largo de décadas.

EL fútbol actúa como representación material de la nación. (Archivo La Voz)
EL fútbol actúa como representación material de la nación. (Archivo La Voz) (Archivo / La Voz )

“Durante los años '20 y '30, los clubes adquirieron un carácter social y deportivo, con integración y pertenencia comunitaria, y lograron un gran arraigo social. Funcionan como redes de encuentros e integran a millones de personas”, indicó.

El investigador también aportó que el fútbol se vinculó con la identidad nacional en Argentina a fines del siglo XIX, en un contexto de migraciones y necesidad estatal de homogeneizar la población.

Reyna recurrió al concepto de "comunidad imaginada" del sociólogo Benedict Anderson para explicar este fenómeno: “La mayoría de las personas no nos conocemos, pero nos representamos dentro de una colectividad, y el fútbol actúa como representación material de la nación".

El contagio emocional o "las neuronas de espejo"

¿Por qué sufrimos o festejamos como si estuviéramos en la cancha?

Tachela respondió que se debe al "contagio emocional", un proceso inconsciente donde sincronizamos expresiones, posturas, estados de ánimo de las personas que nos rodean. "No es algo que elegimos, sino que simplemente nos pasa", expresó.

Destacó que hay personas que contagian el clima emocional en diferentes situaciones: "Estudios demostraron que durante un partido de fútbol, en ese contagio se sincronizan los latidos y las frecuencias cardíacas de las personas que están viendo al partido, aunque no estén en los mismos espacios".

Tachela: "Nuestra representación interna del movimiento se activa por la mimesis".
Tachela: "Nuestra representación interna del movimiento se activa por la mimesis". (Archivo / La Voz )

El psicólogo indicó que el fenómeno se explica mediante "las neuronas espejo", descubiertas por investigadores italianos liderados por Giacomo Rizzolatti. Estas neuronas motoras se activan tanto cuando realizamos una acción como cuando vemos a otro hacerla.

"Cuando vemos al 'Dibu' Martínez estirarse para atajar, todos estiramos la mano y el pie en automático", ejemplificó el especialista. Porque "nuestra representación interna del movimiento se activa por la mimesis".

Bañarse en la gloria ajena o "bajarse del barco"

¿Por qué tomamos partido por un equipo sin que nadie nos diga? Tachela ejemplificó que en un partido entre Marruecos y Canadá elegimos a uno de los dos. "Si gana uno de ellos vamos a tener esa sensación de 'bañarse en la gloria ajena', un termino acuñado por Robert Cialdini", explicó.

Cuando gana el equipo por el que tomamos partido nos sentimos identificados, cuando pierde "nos bajamos del barco', y se aplica la "falla reflejada": tomamos distancia del fracaso criticando al técnico o a los jugadores para mitigar el dolor. "Pero además, los medios y las publicidades buscan influenciarnos", agregó.

Destacó que en una sociedad marcada por la "grieta", la selección aparece quizá como el único espacio capaz de unificar bajo una emoción compartida y transversal.

El fútbol funciona como un modo de hacer catarsis

El fútbol siempre fue un lugar donde hacer catarsis.
El fútbol siempre fue un lugar donde hacer catarsis. (Archivo / La Voz )

El estadio y el partido funcionan como un canal de catarsis, un lugar donde expresar frustraciones y enojos. "El hincha más fanático de cualquier club de Córdoba, cuando pierde siente que perdió él y se le terminó el día y la semana", afirmó Tachela.

¿Por qué pasa eso? "Porque necesitamos canalizar ciertas emociones y ciertas frustraciones. Si ganamos estamos contentos, eso se vio en el festejo por la consagración en el Mundial de Qatar, y queda afuera la grieta que nos separa diariamente por todos somos de la Selección y la emoción transversal nos une", añadió el especialista.

Pero a su vez, "el fútbol siempre fue un lugar donde hacer catarsis, de ir a la cancha a gritar. Decir eso que no se puede decir en otro lado", añadió.

La identidad nacional y el fútbol

La identidad nacional se nutrió de lugares míticos y figuras populares. “El estilo criollo se relaciona con el potrero, o con figuras muy populares como Maradona o Messi”, señaló Reyna. Y el éxito deportivo en citas internacionales cimentó esta asimilación de los ídolos deportivos como ídolos nacionales.

Para Rodrigo Bruera, codirector de estudios sobre Cultura Pop en el Centro de Estudios Avanzados de la UNC, el fútbol funciona como un potente constructor de relatos nacionales. Explicó que el plantel de la selección construye una "ficción" de representatividad que entrelaza el fanatismo con el nacionalismo.

Se genera una interpelación social que crea la ilusión de una unión colectiva.
Se genera una interpelación social que crea la ilusión de una unión colectiva. (Archivo / La Voz )

"Se genera una interpelación social que crea la ilusión de una unión colectiva. Esta narrativa de 'la patria' se apoya en símbolos históricos, como el triunfo ante Inglaterra tras Malvinas o la consagración en Qatar", destacó.

Y señaló que el deporte masivo alimenta el mito de una sociedad sin diferencias de clase ni "grietas" políticas; la ilusión de que, por 90 minutos nos olvidamos de quién es peronista y quién no para "tirar todos para el mismo lado". Sin embargo, detrás del sentimiento colectivo y el mensaje publicitario de unión, subyacen complejas lógicas políticas, sociales y económicas.

Cábalas y miedo a perder

El comportamiento del hincha está lleno de rituales. Tachela indicó que la psicología arroja luz sobre las cábalas, vinculándolas con las "conductas supersticiosas" estudiadas por Burrhus Skinner. A través del refuerzo intermitente, como cuando ganamos usando una camiseta, nuestra mente fija esa conducta e ignora variables lógicas como la estrategia del técnico o el clima.

"Los argentinos somos exitistas y exigentes", finalizó el psicólogo.