En Primera Persona. A un mes de la guerra en Medio Oriente, el relato de un cordobés que vive en Israel

Pablo reside en el Estado judío hace dos décadas y describió a La Voz cómo es la rutina bajo el asedio de misiles balísticos y el funcionamiento de los refugios.

28 de marzo de 2026 a las 01:48 p. m.
A un mes de la guerra en Medio Oriente, el relato de un cordobés que vive en Israel
A un mes de la guerra en Medio Oriente, el relato de un cordobés que vive en Israel (Imagen ilustratita/ AP/Oded Balilty)

A un mes del inicio de la guerra entre Estados Unidos- Israel e Irán, la vida cotidiana en la región cambió radicalmente. Pablo Bilbenik, un cordobés que emigró hace 20 años hacia Israel, relató en diálogo con La Voz cómo la tensión se convirtió en una constante para su familia.

Casado con Liliana, con quien tuvo dos hijos y luego cuatro nietos nacidos en esa tierra, Pablo aseguró que aún mantiene sus raíces argentinas. “La tonada cordobesa no se me fue y estoy contento por eso”, afirmó mientras describió un presente marcado por el estrés que escala permanentemente desde el 7 de octubre de 2023, cuando Hamás cometió uno de los ataques coordinados más fuertes contra ese país.

Según explicó el cordobés, el conflicto actual paralizó aspectos fundamentales de la vida civil. La actividad educativa está “100% parada” y sus nietos deben conectarse por Zoom para seguir las clases, una situación que define como “totalmente anormal” para su aprendizaje.

Vivir entre alarmas y refugios

El impacto económico también es sensible, con una actividad comercial que opera al 50% mientras la población intenta normalizar sus tareas. Sin embargo, lo más grave es la amenaza constante de los misiles balísticos, cuyo poder destructivo puede hacer desaparecer un edificio si impactan de lleno.

Pablo detalló a este medio que la seguridad habitacional es clave en este contexto. “El 55% de las casas y departamentos tienen dentro de sus propiedades una habitación de seguridad”, señaló Bilbenik. Y explicó que quienes no cuentan con ella deben acudir a refugios comunitarios con capacidad para 50 personas, como máximo.

El sistema de alerta temprana es vital para la supervivencia y funciona de manera automatizada a través de sensores satelitales. Según detalló Pablo, cuando se detecta un lanzamiento desde Irán, el aviso llega a los teléfonos móviles y los ciudadanos tienen aproximadamente 10 minutos para refugiarse.

El impacto de una bomba de racimo en Dinoma, en Israel. (Moked Bitajon)
El impacto de una bomba de racimo en Dinoma, en Israel. (Moked Bitajon) (Moked Bitajon )

El protocolo del “Color Rojo”

La urgencia cambia drásticamente según el origen del ataque; si el proyectil proviene del Líbano, el tiempo de reacción se reduce a apenas un minuto y medio. Tras el aviso en el celular, suena una alarma externa muy fuerte que indica “Color Rojo” (Tzeva Adom), la señal inequívoca de que deben encerrarse.

Aunque el ejército logra neutralizar cerca del 90% de los ataques, Pablo advierte que el peligro no desaparece con la intercepción. “Los pedazos de los misiles interceptados caen y son muy peligrosos”, remarcó, subrayando que está prohibido salir del cuarto seguro hasta recibir una autorización oficial.

“La mayoría de los heridos en este conflicto suelen ser personas que no acatan estas estrictas directivas de seguridad”, expresó el cordobés. También destacó la solidaridad del pueblo israelí, que se organiza para recaudar fondos y alimentos para los sectores más necesitados durante la guerra.

Las autoridades israelíes cuelgan banderas israelíes y estadounidenses en el sitio alcanzado por un misil iraní que mató a dos personas, en Ramat Gan, Israel, el miércoles 18 de marzo de 2026. (Foto AP/Oded Balilty)
Las autoridades israelíes cuelgan banderas israelíes y estadounidenses en el sitio alcanzado por un misil iraní que mató a dos personas, en Ramat Gan, Israel, el miércoles 18 de marzo de 2026. (Foto AP/Oded Balilty) (AP)

Raíces que resisten bajo tierra

En el diálogo con este medio, Pablo reflexionó sobre la resiliencia de la sociedad en la que vive y su capacidad para sacar fuerzas ante la presión. Para él, la situación es lamentable, pero la estructura de apoyo mutuo permite que nadie se quede sin un refugio o una mano extendida.

“A Israel lo enterraron varias veces pensando que ya iba a desaparecer”, recordó Pablo sobre las crisis pasadas en la región. “Pero no sabían que estaban enterrando raíces”, cerró.