En Primera Persona. Escalada en Medio Oriente: así vivió un cordobés el ataque con misiles en Dubái
Santiago vive hace cuatro meses en Emiratos Árabes Unidos. Contó cómo escuchó explosiones, recibió alertas en su celular y se refugió tras el impacto de proyectiles en la ciudad.
Santiago es cordobés y vive en Dubái desde hace cuatro meses. El sábado fue a trabajar “como siempre”, pero sus compañeros comenzaron a preguntarle si había visto las noticias. Algo había ocurrido en Abu Dhabi, a unos 140 kilómetros de donde él estaba.
“Me llamó la atención y después me di cuenta de que era realmente algo grave”, dijo en diálogo con La Voz.
La confirmación llegó a la tarde.
“A las siete del sábado estaba empezando a anochecer y empecé a escuchar explosiones cerca, que parecían truenos”, explicó sobre los primeros estruendos.
El hotel donde trabaja, Marsa Al Arab, está frente a la playa. Desde allí se ve parte de la ciudad y el Burj Al-Arab, uno de los hoteles que esa noche fue atacado por un misil. “Tenía vista a toda la playa y veía algunas cosas: los misiles, la estela naranja que va cayendo y el humo de las explosiones sobre la ciudad”, relató.
Ataque de Irán a Dubái
La magnitud de la ofensiva, atribuida a Irán por los ataques recibidos por parte de Israel y Estados Unidos, fue confirmada por fuentes oficiales. El Ministerio de Defensa de los Emiratos Árabes Unidos (EAU) informó este domingo que sus sistemas de defensa antiaérea lograron interceptar una cantidad masiva de proyectiles: 165 misiles balísticos, dos misiles de crucero y 541 drones. Sin embargo, el ataque dejó un saldo de al menos cuatro personas muertas en los países del Golfo y otras 58 heridas en territorio emiratí.
Los ataques no discriminaron entre objetivos militares y civiles. Además de las bases estadounidenses en la región, los misiles impactaron en áreas residenciales, zonas industriales y puntos neurálgicos como los aeropuertos de Abu Dhabi y Dubái. Ante lo que calificaron como una “escalada peligrosa e irresponsable”, el Gobierno de los EAU decidió cerrar su embajada en Teherán y retirar a toda su misión diplomática.

En primera persona, la guerra en Medio Oriente
Cerca de las nueve de la noche, la guerra dejó de ser algo que Santiago veía a lo lejos. “Lo empecé a sentir más cercano”, explicó.
Al llegar a su casa, en un complejo donde viven trabajadores extranjeros, se comunicó con sus padres, que estaban preocupados. “Justo cuando estaba en videollamada con mi mamá escuché una explosión súper cerca… me empezaron a retumbar las ventanas”, contó.
Tres segundos después del estruendo llegaron las alertas en árabe e inglés. “Decía que, por los misiles, teníamos que resguardarnos y no salir a la calle. Me empezó a sonar el celular con una alarma súper fuerte. Aunque fue un tiempo muy corto, sentí mucha adrenalina”.

“Abrí la puerta de mi casa y toda la gente que vive al lado empezó a salir y a correr por todos lados. Ahí dije: ‘Ya está’. No es que pensara que me iba a morir, pero sí entré en pánico”, relató Santiago.
En cuestión de minutos armó una mochila con la computadora, el pasaporte y algunos objetos de valor. Después se refugió con amigos en un punto común, intentando entender qué estaba pasando.
La madrugada fue pura incertidumbre. “Mirabas al cielo y escuchabas ruidos y aviones pasar, pero no sabías de dónde venían”. Logró dormir un par de horas, pero el domingo tampoco trajo calma. “Me desperté con un estruendo cercano y, después de haber estado todo el día escuchando esas cosas, vi que la situación seguía”.
Un futuro incierto en Dubái
Hoy, Dubái ya no se siente igual para él. Camino al trabajo, notó algo distinto en el ambiente. “Es un clima parecido al de la cuarentena, por esa sensación de que la gente está resguardada”, comparó.

Según contó, muchos trabajadores optaron por no presentarse. “Hay mucha gente que no fue a trabajar. En mi caso yo fui, pero la mayoría está muy resguardada”, explicó. En su lugar de trabajo, agregó, intentan sostener la actividad con normalidad y sin generar alarma.
De igual manera, con el aeropuerto cerrado y amigos que no pudieron salir del país, comenzó a replantearse su futuro en Dubái, un destino que atrae a millones de turistas y extranjeros pero que, al estar "en medio de todo esto”, ya no se siente seguro.





