Producción nuclear. Una inversión extranjera presentada al Rigi podría "calzar" la salida de Córdoba de Dioxitek

Nano Energy, una empresa nuclear estadounidense, presentó un proyecto para financiar la finalización de la planta de Formosa para producir dióxido de uranio y hexafloruro de uranio. La inversión sería de 230 millones de dólares. Los tiempos van en línea con el preacuerdo judicial para irse de la ciudad en seis años.

08 de abril de 2026 a las 11:34 a. m.
Una inversión extranjera presentada al Rigi podría "calzar" la salida de Córdoba de Dioxitek
Dioxitek está hace 43 años en la ciudad de Córdoba y aspira a quedarse seis años más. (Archivo / La Voz)

El Gobierno nacional recibió una oferta de la empresa estadounidense Nano Energy para hacer una inversión de más de 200 millones de dólares para completar la construcción de la demorada nueva planta de uranio de Dioxitek en Formosa.

La propuesta, enmarcada en el Régimen de Incentivos a las Grandes Inversiones (RIGI), es lo que haría verosímil que esta vez sí se cumpla la promesa de la empresa que produce dióxido de uranio contra las ordenanzas municipales de mudarse de la ciudad de Córdoba en un plazo de seis años: los tres que estaría dispuesto a autorizar el Juzgado federal 3 de Córdoba y una última prórroga, hasta 2032.

El medio especializado EconoJournal publicó citando fuentes de la empresa que Nano Energy ofreció invertir 230 millones de dólares para la finalización de la construcción, puesta en marcha y operación de la instalación NPU-1 destinada a la producción de UO₂ (dióxido de uranio) y, en una segunda etapa, la construcción, puesta en marcha, operación y mantenimiento de una instalación complementaria, para la conversión de UO₂ en UF₆ (hexafloruro de uranio).

La primera etapa es clave para mudar la producción de Córdoba a Formosa.

Esta etapa incluye la adecuación de instalaciones, la incorporación de equipamiento faltante, así como la implementación de todos los sistemas técnicos, operativos y de seguridad necesarios para alcanzar condiciones de operación industrial segura y eficiente conforme a los estándares regulatorios nacionales e internacionales aplicables a la actividad nuclear, detalla Econojournal, citando fuentes de la empresa.

Con el UF₆ Dioxitek aspiraría a un negocio exportador. El hexafluoruro de uranio es el compuesto que se utiliza como materia prima en el proceso de enriquecimiento de uranio. Las centrales nucleares argentinas utilizan uranio natural como combustible y agua pesada como moderador de la reacción en cadena y refrigerante, por lo que una eventual producción de hexafluoruro sería para abastecer la demanda internacional de combustible con uranio enriquecido, detalla la publicación.

La presentación del proyecto de inversión tuvo un primer paso en agosto del año pasado, tras la firma de un memorando de entendimiento que permitió evaluar las capacidades tanto de la empresa argentina como del sector nuclear nacional. Producto de esos contactos iniciales, un acuerdo terminó de sellarse en la Argentina Week, donde representantes del sector atómico del país participaron de un evento organizado por la Secretaría de Asuntos Nucleares y el Consulado Argentino en Nueva York, consignó el medio dedicado a noticias del campo energético.

Dioxitek fue clausurada en 2014 y desde 2016 opera bajo paraguas judicial.  (Archivo/La Voz)
Dioxitek fue clausurada en 2014 y desde 2016 opera bajo paraguas judicial. (Archivo/La Voz) (La Voz)

La propuesta presentada al Rigi

La empresa de capitales estadounidenses presentó ante el Ministerio de Economía una iniciativa para invertir más de 230 millones de dólares en la finalización de la Nueva Planta de Uranio (NPU) de Dioxitek en Formosa.

La empresa estatal que produce dióxido de uranio seguiría siendo la dueña de la planta y del terreno, transfiriendo su uso a una nueva sociedad con Nano Energy, con el pago de un usufructo por la utilización del activo.

El proyecto con Nano Energy garantizará la provisión del dióxido de uranio necesario para abastecer las centrales Atucha I-II y Embalse, que demandan unas 230 toneladas anuales, así como también podrá ingresar al mercado mundial hexafluoruro de uranio.

La construcción de la NPU en Formosa comenzó en 2014 y estuvo sujeta a múltiples retrasos. El secretario de Asuntos Nucleares, Federico Ramos Nápoli, consideró que el proyecto desde su origen no tenía una viabilidad comercial por su capacidad de producción de dióxido de uranio, superior a la demanda local, según cita Econojournal en la nota.

“Un ejemplo puede ser la planta de Formosa, que es la situación sobreanalizada que tuvimos en Dioxitek. Es una planta cuyo plan inicial eran dos líneas de producción de unas 250 toneladas de dióxido de uranio de capacidad nominal por línea, es decir 500 toneladas anuales. Había un problema de la falta de modelo de negocio, porque la demanda agregada de las centrales nucleares argentinas que utilizan dióxido de uranio natural oscila en torno a las 210 toneladas. Tenés 290, 280 toneladas huérfanas”, explicó Ramos Nápoli al medio especializado.

Un exfuncionario de Trump, clave en Nano

En la empresa estadounidense Nano Nuclear Energy tiene un rol central Rick Perry, exsecretario de Energía de Donald Trump.

El presidente y fundador de Nano, Jay Yu, contrató para liderar la expansión de la empresa como titular de la Junta Ejecutiva a Perry, exgobernador de Texas y secretario de Energía de Estados Unidos entre 2017 y 2019.

En el país esta compañía también participa de proyectos de explotación uranífera en la Patagonia, incluida la iniciativa de UrAmérica, que ya tiene acuerdo con Nano Nuclear Energy.

Perry fue reelegido gobernador tres veces, convirtiéndose en el gobernador con más años de servicio en la historia de Texas. Perry se identificó como un conservador acérrimo, promulgando políticas fiscales conservadoras, restricciones al aborto y derechos ampliados de armas. Considerado durante mucho tiempo como un posible candidato presidencial, Perry presentó su candidatura para la nominación republicana de 2012 y si bien se desempeñó bien en las encuestas y mostró una gran destreza en la recaudación de fondos, su apoyo disminuyó debido a las malas actuaciones en los debates y las primeras primarias y se retiró de la carrera. En principio fue opositor a la candidatura de Trump, pero luego lo apoyó y fue nombrado secretario de Energía, cargo al que renunció en 2019 para volcarse a la actividad privada.