Salud ocular. En invierno aumentan las consultas por ojo seco: el problema que también afecta el rendimiento laboral
Oftalmólogos advierten que las consultas aumentan durante los meses más fríos por la combinación de ambientes calefaccionados, baja humedad y el uso prolongado de computadoras y celulares. Qué tener en cuenta.
Aunque muchas personas asocian el síndrome de ojo seco con el verano y el aire acondicionado, los especialistas aseguran que el invierno se convirtió en una de las épocas de mayor incidencia de este problema.
La combinación de bajas temperaturas, calefacción y largas jornadas frente a pantallas favorece la evaporación de la lágrima y provoca un aumento de las consultas oftalmológicas.
Desde el Servicio de Oftalmología del Hospital Universitario Austral explicaron que el principal problema no es el sistema de calefacción en sí, sino el aire seco que generan los ambientes cerrados.
"Las consultas o intervenciones por ojo seco aumentan en invierno", afirmó el doctor Emiliano López, oftalmólogo de la Sección Córnea del Hospital Universitario Austral.
Según el especialista, "lo que más afecta al ojo seco es la combinación de calefacción interior con humedad muy baja, porque eso acelera la evaporación lagrimal".
Quiénes tienen mayor riesgo
El síndrome de ojo seco afecta especialmente a quienes permanecen muchas horas frente a computadoras, tablets o teléfonos celulares.
Los especialistas indican que el riesgo aumenta en personas que utilizan pantallas durante más de seis horas diarias, una situación frecuente tanto en oficinas como en el trabajo remoto.
También forman parte de los grupos más vulnerables los adultos mayores, las mujeres y quienes padecen enfermedades como rosácea, trastornos tiroideos, artritis, asma, alergias o apnea del sueño.
Además, algunos medicamentos, entre ellos antihistamínicos, antidepresivos y diuréticos, pueden alterar la película lagrimal y favorecer la aparición del problema.
El estrés y la falta de descanso también figuran entre los factores que pueden agravar los síntomas.

Cómo diferenciarlo de una alergia
Uno de los errores más frecuentes es atribuir las molestias únicamente a las alergias estacionales y recurrir a gotas de venta libre sin un diagnóstico.
"La picazón y los síntomas nasales apuntan más a alergia; la sequedad, ardor y visión borrosa fluctuante apuntan más a ojo seco, pero a menudo coexisten", explicó López.
Por ese motivo, el especialista advirtió que diferenciar ambas patologías únicamente por los síntomas "es impreciso", ya que comparten enrojecimiento, irritación y sensación de sequedad.
Ante molestias persistentes, recomendó realizar una consulta con un oftalmólogo para identificar la causa y definir el tratamiento adecuado.

Qué tratamientos existen
El abordaje depende del origen y de la gravedad del cuadro.
En los casos leves suele indicarse el uso de lágrimas artificiales, aunque cuando los síntomas persisten pueden ser necesarias otras alternativas.
Para el ojo seco evaporativo, López explicó que el tratamiento domiciliario incluye "compresas tibias, higiene del borde palpebral y masaje suave para facilitar la salida de la secreción de las glándulas del párpado".
En los cuadros más severos también pueden utilizarse tapones lagrimales, que ayudan a conservar la lágrima natural, además de tratamientos biológicos como suero autólogo o plasma rico en plaquetas.
Tres hábitos para cuidar los ojos durante el invierno
Los especialistas sostienen que algunos cambios simples en la rutina pueden disminuir el impacto del ambiente seco sobre la superficie ocular.
- mantener la humedad de los ambientes entre el 40% y el 60%
- realizar pausas frecuentes durante el uso de computadoras y celulares para favorecer el parpadeo
- evitar que el flujo de aire de estufas, caloventores o sistemas de ventilación apunte directamente al rostro
Estas medidas ayudan a reducir la evaporación de la lágrima y pueden prevenir molestias que, de no tratarse, afectan la calidad de vida, la comodidad durante el trabajo y el rendimiento visual cotidiano.




