Análisis. Se iba a firmar una prórroga de peor calidad con Dioxitek en febrero
La firma no tenía permiso vigente de Bomberos ni de Ambiente de la Provincia. Había tenido incidentes en 2024 y en 2025, que el Juzgado desconocía. Y pensaba en plazos más largos para quedarse en la ciudad, con un compromiso de irse que su propio historial invitaba a la desconfianza.
El 19 de febrero de este año, Dioxitek y la Municipalidad de Córdoba iban a firmar una prórroga de ocho años en el Juzgado Federal 3 de la ciudad de Córdoba a libro cerrado.
En ese momento, Dioxitek trabajaba con un permiso vencido hacía más de un año y no tenía presentados en el Juzgado ni una habilitación vigente de Bomberos ni un plan de gestión de residuos peligrosos aprobado por la Secretaría de Ambiente de la Provincia.

Tampoco había considerado necesario informar -ni se le había preguntado- que tuvo que reportar a la Autoridad Regulatoria Nuclear (ARN) al menos un incidente con diseminación de polvo de carbonato de uranilo y amonio (AUC) en 2024 y otros cuatro sucesos en 2025 (aún sin especificar cuáles) que, según el organismo de control, fueron contenidos dentro de la instalación y no tuvieron consecuencias de salud sobre los empleados.
La exigencia que planteaba el municipio para firmar, en ese momento, era que al término de esos ocho años Dioxitek se tenía que ir de la ciudad de Córdoba, donde permanece operando fuera de la regulación de uso de suelo municipal desde hace 40 años y trabaja, hace una década, con el paraguas judicial que le dio (y renovó) el juez Miguel Hugo Vaca Narvaja a pesar de que la empresa incumplió sus compromisos repetidamente.
El acuerdo que se presenta por tres años, con posibilidad de llevarlo a seis si se concreta el avance de obras comprometidas, tiene algunas mejoras. La primera: que establece una condición para obtener otra prórroga, luego de años de no cumplir ningún compromiso e igual obtener el permiso para seguir.
En las últimas semanas la empresa fue a Bomberos y se comprometió a completar con rociadores los sistemas de extinción de incendios y hacer una zonificación con materiales ignífugos. Ambiente opinó que no viola la ley de residuos peligrosos y -también con numerosas observaciones de mejora- obtuvo información y documentaciones de Dioxitek, que hacía dos años -al menos- que no presentaba.
Las autoridades de Dioxitek no lo dirán en público, pero tienen una indicación clara: no más incidentes. “Sabemos que tendremos los ojos puestos en nosotros”, admiten. Hay indicaciones precisas de ARN para reducir los riesgos en el mismo tipo de eventos que no pueden despreciarse desde el punto de vista de la seguridad de los trabajadores, quienes al tener contacto o exposición con materiales químicos o radiactivos tienen que ser valorados y controlados en sus efectos, en especial en el mediano y en el largo plazo.
Las condiciones en las que se queda Dioxitek en la ciudad de Córdoba no son las mismas que se iban a aprobar en febrero. ¿Qué pasó en el medio?: una investigación de La Voz que expuso lo que no se conocía sobre Dioxitek (y ni el municipio ni la Provincia ni el Juzgado indagaron).
Nada dicho en la serie de investigación fue en contra de la necesidad de producción de un combustible nuclear que resulta indispensable para la operación de las dos centrales de Atucha y la de Embalse, que tienen una contribución relevante en el sistema eléctrico nacional. En todo caso, al informar sobre incidentes y falencias las notas plantean que la contraprestación mínima de una actividad de riesgo es que no se ahorre en matafuegos para prevenir siniestros cuando se trabaja con nafta de avión como insumo ni en bridas de mangueras que transportan “yellow cake” al horno industrial.






