Novedad. La Ciudad de Buenos Aires prohibirá el uso de cigarrillos electrónicos y vapeadores en espacios cerrados
La Legislatura porteña debate una ley para regular la venta de productos con nicotina y restringir su consumo en bares, oficinas y transporte público.
La Ciudad Autónoma de Buenos Aires se encamina a prohibir el uso de vapeadores y dispositivos electrónicos en todos los lugares cerrados de acceso público, equiparando su restricción a la del cigarrillo convencional.
El proyecto de ley busca regular la comercialización, distribución y consumo de productos emergentes de tabaco y nicotina en todo el territorio porteño.
La iniciativa, impulsada por la legisladora Graciela Ocaña (Confianza Pública), cuenta con el apoyo de diversos sectores y se alinea con las normativas nacionales vigentes desde hace un mes.
El objetivo central es dar un marco normativo a dispositivos que, hasta ahora, se encontraban en un vacío legal tras la derogación de prohibiciones anteriores.
Restricciones en bares, oficinas y transporte
El nuevo régimen establece que no se podrá "vapear" en edificios públicos, establecimientos educativos, centros de salud y medios de transporte como el subte. La prohibición también alcanza al sector privado, incluyendo restaurantes, bares, cines, teatros y cualquier lugar de recreación que no sea al aire libre.
Esta medida se apoya en la Ley porteña 1799, que desde 2005 prohíbe fumar en espacios cerrados con acceso público, garantizando ambientes libres de emisiones tóxicas. Aunque la norma nacional ya permite la venta a mayores de 18 años, esta ley local especifica con claridad los límites de uso en la Ciudad.
Impuestos y marco regulatorio para la venta
Uno de los puntos más debatidos en el proyecto es el tratamiento fiscal de estos productos emergentes, que actualmente no tributan como el tabaco tradicional. La propuesta legislativa busca sumar una carga impositiva que iguale las condiciones de comercialización entre el cigarrillo común y el electrónico.
“Lo que yo estoy proponiendo es que también en temas impositivos esto tenga el mismo tratamiento que la ley del Tabaco, que en la Ciudad paga ingresos brutos que rondan el 6%”, adelantó Graciela Ocaña sobre las discusiones en la Legislatura.
Una vez sancionada la ley, el Poder Ejecutivo, a cargo de Jorge Macri, dispondrá de un plazo de 180 días para su reglamentación definitiva. El texto establece un régimen de control estricto sobre los ingredientes y sabores, permitiendo mayoritariamente el aroma a "tabaco" para evitar el atractivo en menores.
Prevención obligatoria en el ámbito escolar
A diferencia de la normativa nacional, el proyecto de la Ciudad de Buenos Aires pone un énfasis particular en la prevención y la educación. El Ministerio de Salud porteño, liderado por Fernán Quirós, será la autoridad de aplicación encargada de garantizar campañas de información anuales.
La normativa detalla la obligatoriedad de realizar acciones de prevención en el ámbito escolar y programas de protección materno-infantil. Estas campañas deberán basarse en evidencia científica para advertir sobre los riesgos cardiovasculares y respiratorios asociados al consumo de nicotina.
Alerta médica sobre el "falso vapor"
Desde el sector científico, la Asociación Argentina de Medicina Respiratoria (AAMR) ha manifestado su preocupación por la liberalización de estos productos. Los especialistas advierten que los dispositivos electrónicos no emiten vapor de agua, sino un aerosol compuesto por diversas sustancias tóxicas.
La médica neumonóloga Cristina Borrajo explicó que el fumador pasivo también se ve afectado por estas partículas pequeñas que tardan en depositarse en el suelo. “No es vapor de agua: es un aerosol con sustancias tóxicas y hay estudios que lo demuestran”, enfatizó la especialista.
Borrajo también alertó sobre el inicio temprano en el consumo: “Hoy se ven niños de 14 años, promedio, que se inician en el cigarrillo electrónico y las bolsas de nicotina”. Según estudios citados por la profesional, estos jóvenes suelen migrar hacia el tabaco convencional en un plazo de 12 a 18 meses.
Riesgos para la salud y dependencia
El consenso médico indica que los productos de nicotina no son inocuos y pueden generar una fuerte dependencia. Entre los riesgos mencionados se encuentran daños al desarrollo cerebral adolescente, toxicidad fetal durante el embarazo y afectación de las vías respiratorias.
Las sociedades científicas sostienen que la introducción masiva de vapeadores y bolsas de nicotina podría desalentar el abandono completo del tabaco. Además, advierten que la incertidumbre sobre los efectos a largo plazo de estos dispositivos debería reforzar la aplicación de criterios de precaución sanitaria.





