La Voz En Vivo. "No es solo vapor": el pediatra Enrique Orschanski revela los 700 cancerígenos ocultos en el vapeo
En una entrevista con La Voz En Vivo, el reconocido pediatra alertó sobre el impacto del cigarrillo electrónico en adolescentes y criticó los proyectos de regulación del consumo.
El médico pediatra Enrique Orschanski advirtió sobre las graves consecuencias del uso de cigarrillos electrónicos en jóvenes, señalando que solo bastan cuatro años de consumo para desarrollar enfermedades pulmonares crónicas.
Durante su participación en el streaming La Voz En Vivo, el especialista cuestionó los intentos de regular una práctica que considera "desastrosa" para la salud pública.
Según el médico, el debut en el uso de estos dispositivos se produce, en promedio, durante el tercer año de la escuela secundaria. Esta tendencia revierte los avances logrados en la reducción del tabaquismo tradicional entre los adolescentes registrados en años anteriores.
Los riesgos del aerosolismo para la salud
Orschanski aclaró que el término "vapeo" es técnicamente incorrecto, ya que lo que se aspira no es vapor de agua, sino un aerosol. Este compuesto posee partículas más pequeñas que penetran con mayor profundidad en el tejido pulmonar, acelerando los daños físicos.
El dispositivo electrónico calienta el aire y lo carga con aproximadamente 7.000 compuestos químicos tóxicos. De ese total, al menos 700 son agentes cancerígenos confirmados, incluyendo metales pesados que afectan tanto al usuario como a quienes lo rodean.
"Un chico que empieza a fumar a los 16 o 17 años tiene condicionada su salud; en 4 años de vapeo empieza a tener enfermedad pulmonar crónica", precisó el médico. Además, indicó que en un plazo de 10 años surge la posibilidad real de desarrollar cáncer de pulmón.
Diferencias entre el cigarrillo electrónico y el tabaco
A diferencia del cigarrillo convencional, donde el consumo promedio suele ser de cuatro a cinco unidades diarias, el especialista advirtió que el vapeo puede realizarse de forma continua durante las 24 horas. Esta disponibilidad constante aumenta el potencial adictivo de la nicotina.
"El vapeo fue un invento para reemplazar el tabaco, pero se demostró que no cambia la condición de adicto, sino que la aumenta", afirmó Orschanski. El médico destacó que el daño generado por esta modalidad es "más rápido y más profundo" que el del tabaco tradicional.
Respecto a los dispositivos, el pediatra señaló que incluso los saborizantes y colorantes de las versiones recargables son tóxicos. "No hay una regulación que mejore la condición desastrosa que causa el vapeo", sentenció el columnista de este medio.
El debate por la regulación y la venta
El debate surge tras los cuestionamientos a las disposiciones de la Anmat que anteriormente prohibían la comercialización e importación de estos dispositivos. Para Orschanski, la idea de permitir la venta para luego regularla es una "gran mentira" que podría responder a intereses comerciales.
Diversas organizaciones médicas, como la Sociedad de Pediatría, la de Toxicología y la de Neumonología, se han manifestado en contra de habilitar el consumo. Los profesionales coinciden en que se está abriendo una puerta sanitaria que será imposible de controlar en el futuro.
"Estamos anticipando una catástrofe sanitaria de la cual todos los que están firmando son responsables", advirtió el médico. El especialista insistió en que no existen argumentos científicos ni racionales que respalden la habilitación de estos productos.
Prevención y el rol de los padres
El pediatra enfatizó la importancia de que los padres recuperen su rol de autoridad y aprendan a marcar límites certeros. Según su visión, los adolescentes demandan adultos presentes que actúen como reguladores frente a la presión de sus pares.
"Vapear es caminar por un borde extremadamente peligroso y sin límites", comparó el especialista. Para el médico, el deporte constituye el mejor antídoto, ya que ofrece a los jóvenes un "salvoconducto" social para rechazar el consumo en reuniones grupales.
Finalmente, Orschanski recomendó abordar el tema desde el cuidado y el afecto, explicando los riesgos reales. "Los padres han perdido el miedo a decir que no por no lastimarlos, y vamos a perder vidas por no tener ese 'no' a disposición", concluyó.





