Pensar la infancia. Vapeo: ustedes serán responsables
La reciente aprobación de la venta de productos de tabaco en Argentina desata críticas por sus riesgos para la salud, pese a las promesas de regulación.
Ustedes –sí, ustedes– acaban de iniciar una nueva ola de enfermedades al aprobar una resolución que permite la comercialización de tabaco aspirado, inhalado o absorbido por mucosas.
La evidencia sobre los efectos nocivos de los miles de compuestos implicados en este consumo es abrumadora: enfermedad pulmonar crónica, cáncer, trastornos cardiovasculares y accidentes cerebrovasculares, entre los más conocidos.
Sin embargo, y con temeraria ligereza, ustedes liberan la venta de cigarrillos electrónicos, vapeadores, y novedosas bolsas de nicotina (pequeños envases de celulosa permeable que contienen esa y otras sustancias cancerígenas que, colocadas en la cavidad bucal, entre la encía y el labio, generan efectos excitantes).
De no revisarse la norma, la fecha de inicio de este desastre sanitario será amargamente recordada: 4 de mayo de 2026.
El fundamento de la resolución 549/2026 del Ministerio de Salud de la Nación es insólito: “Regular el consumo, especialmente para prevenir el uso en adolescentes y en la población no fumadora”.
Y agrega que se propone “ordenar el mercado, al exigir la trazabilidad, estándares de calidad y registro obligatorio para todos los fabricantes y comerciantes que operen en el país”.
¿De verdad se intenta “regular el consumo” cuando, al mismo tiempo, reconocen que “ningún producto del tabaco es inocuo”? “No prohibido, sino regulado”, afirman.
Cada frase, de por sí, suena a burla.
Ningún profesional vinculado con la salud redactaría una autorización de “preparados que utilizan total o parcialmente como materia prima tabaco”, de no mediar otros intereses.
Así lo hicieron saber numerosas sociedades médicas y científicas (Cardiología, Pediatría, Neumonología, Toxicología, Salud Pública), al reiterar el daño y la expansión del mercado adictivo que esto podría provocar.
Eso sí, “estará prohibido para menores de 18 años”. La inutilidad de ese apartado es obvia. Ninguna norma legal ha impedido la venta de bebidas alcohólicas entre adolescentes, y los episodios de intoxicación etílica aguda constituyen una epidemia nacional.
Sumaron su respaldo la Dirección Nacional de Abordaje Integral de la Enfermedades no Transmisibles, la Subsecretaría de Planificación y Programación Sanitaria y la Secretaría de Gestión Sanitaria de la Nación.
¿Ningún integrante de estas nobles instituciones recordó que multitudes en todo el mundo enfermaron y/o fallecieron por infarto de miocardio, enfermedad pulmonar crónica y cáncer de pulmón, en los que el principal factor de riesgo fue el tabaco?
¿Tampoco, que la nicotina afecta de manera específica el desarrollo cerebral de los adolescentes, causando trastornos de atención, memoria y control de impulsos, además de exponerlos a otros consumos?
Lo inquietante surgió de Anmat, organismo que oficialmente vedó en el año 2011 la importación, distribución, publicidad y venta de dispositivos electrónicos con tabaco, y hoy respalda la nueva resolución. ¿Tanto cambiaron sus fuentes de información?
No podían quedar afuera la Dirección de Importaciones ni la Subsecretaría de Defensa del Consumidor y Lealtad Comercial, ya que se postula el “monitoreo periódico y constante de estos productos, que renuevan rápidamente modelos y tecnologías”, propuesta por demás incumplible, por tiempos y por capacidad.
El retroceso sanitario será feroz.
Sépanlo también ustedes, miembros del Poder Ejecutivo Nacional, quienes añadieron la clásica y pomposa frase: “Se diseñarán e implementarán políticas públicas orientadas a un abordaje integral de los factores de riesgo y del potencial daño sanitario, social y ambiental asociado al tabaquismo”. Todo eso ya fue estudiado, redactado y difundido en el mundo.
Todos y cada uno de quienes respaldaron la resolución serán responsables.
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Nota: a ninguno de los nombrados le importará esta nota. Ojalá que sí les importe a algunas familias
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