La Voz En Vivo. Ni celulares ni pantallas hasta los 3 años: Liliana González explica el riesgo “hipnótico” en los bebés

La especialista analizó en el streaming La Voz En Vivo los riesgos de la sobreexposición digital y propuso pautas de regulación urgentes para familias y escuelas.

23 de junio de 2026 a las 10:55 a. m.
Ni celulares ni pantallas hasta los 3 años: Liliana González explica el riesgo “hipnótico” en los bebés
Advierten sobre el uso temprano de los celulares en niños y adolescentes.

La psicopedagoga Liliana González alertó sobre una "larga lista" de problemas derivados del uso excesivo de dispositivos móviles en niños y adolescentes.

Entre las consecuencias más visibles, destacó el aumento de cuadros de ansiedad, baja tolerancia a la frustración y una creciente sensación de soledad y aislamiento.

La entrevista, realizada en La Voz En Vivo, puso el foco en cómo la tecnología está modificando los valores y la salud física de los menores.

González señaló que el sedentarismo, los trastornos del sueño y la competitividad en redes sociales están afectando profundamente el desarrollo vincular.

El impacto en el aprendizaje y la inteligencia

La especialista describió un panorama preocupante en las aulas, donde la falta de atención y el empobrecimiento del lenguaje son cada vez más frecuentes. "Están muy empobrecidos los chicos; dicen que es la primera generación menos inteligente que sus padres", comentó durante la charla.

Según González, este fenómeno se vincula directamente con la caída de la lectura y la resistencia a escribir, lo que genera serias dificultades para comprender textos básicos.

La experta subrayó que muchos adolescentes pierden habilidades lingüísticas y vocabulario debido al consumo pasivo de contenidos digitales.

Recomendaciones sobre el uso de pantallas en bebés

Uno de los puntos más enfáticos de la entrevista fue la recomendación sobre la primera infancia y el efecto "hipnótico" de los dispositivos. González instó a los padres a seguir las pautas de la Organización Mundial de la Salud, que ahora sugieren evitar las pantallas hasta los tres años.

"A un bebé no hay que taparle el llanto con un celular; lo que tenés que hacer es descifrar ese llanto", afirmó la psicopedagoga. Explicó que el amor y el vínculo se transmiten principalmente a través de la mirada y la palabra, elementos que se ven interferidos por el uso del chat.

González sugirió que, al llegar al hogar, los adultos deberían "meter el celular en un cajón" para conectar genuinamente con los niños pequeños. "Lo que no podés recuperar si no dejás el celular es el vínculo con el bebé", sentenció la especialista durante su intervención.

Regulación en las escuelas y redes sociales

Respecto al ámbito educativo, la psicopedagoga se mostró partidaria de regular estrictamente el uso del celular dentro de la institución. Si bien rescató a la tecnología como una herramienta valiosa para investigar, criticó su presencia constante en los bolsillos o mochilas de los alumnos.

Propuso la implementación de "aulas inteligentes" o virtuales donde el docente dirija el uso tecnológico con fines pedagógicos específicos. Además, sugirió que el acceso a redes sociales como TikTok o Instagram debería postergarse idealmente hasta los 14 o 16 años.

El desafío de la autorregulación familiar

A pesar del diagnóstico crítico, González compartió experiencias de pacientes adolescentes que han logrado reducir sus horas de pantalla tras comprender los riesgos. "Acá no se trata de prohibir tecnología, se trata de equilibrar", sostuvo para definir el rol de los padres en la actualidad.

Para lograr este equilibrio, instó a las familias a ofrecer alternativas atractivas como el deporte, el arte, la música o la cocina. Según la experta, mostrar "otros mundos" es fundamental para evitar que el entorno virtual sea percibido como la única realidad posible.

Finalmente, se mencionó que países como Australia, Reino Unido e Indonesia ya han comenzado a aplicar regulaciones estatales sobre la edad mínima para el uso de redes sociales.

En estos casos, las normativas suelen establecer los 16 años como el límite para proteger la identidad digital de los menores.