Mucho antes de la llegada de los españoles, en el territorio que hoy es Argentina ya existían sociedades complejas que habían desarrollado formas propias de producir alimentos, organizar el trabajo y compartir la comida. En ese mundo prehispánico, la alimentación no era solo una cuestión de supervivencia: también reflejaba la estructura social, las creencias y la relación con el entorno.