
Causa por la BMW “melliza” que manejaba Oscar González: quién es el nuevo procesado
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Redacción La Voz
El golpe contra la Administración Nacional de Aviación Civil (Anac), en su sede en Córdoba capital, contó necesariamente con coordinación “interna”. No solo por la ubicación crucial del organismo, en el segundo aeropuerto más importante de la Argentina, sino también por el tipo de robo: varios implicados que, sin ejercer violencia, se apoderaron de tres camionetas oficiales y escaparon.
El robo, según los investigadores a cargo del fiscal federal N° 2, Carlos Casas Nóblega, se produjo la noche del 29 de agosto pasado a las 21.30, pero trascendió recién ahora.
A bordo de un Peugeot 504, Martín Edgardo Márquez y otro sospechoso no identificado aún llegaron al aeropuerto Ambrosio Taravella, en la zona norte de la Capital, e ingresaron tranquilamente a pie por la taquilla de acceso hasta el sector de cargas.
En presunta complicidad con Rodrigo Iván Flores, guardia de la empresa MV Seguridad y Servicios asignado a la Terminal de Cargas Argentina (TCA), permanecieron algunos minutos en el lugar y regresaron al 504, estacionado fuera del aeropuerto.
Una vez que volvieron a ingresar al aeropuerto, circularon hasta inmediaciones del acceso a la Anac conocido como “Puesto Alfa”, presuntamente ya con el apoyo de Marcos Exequiel Gulle y Hugo César Lallanes.
Forzaron la puerta de entrada del taller mecánico de la Sección Transporte de la Anac y se apoderaron de dos Volkswagen Amarok (ploteadas con el logo de la Anac) y una Mercedes-Benz Sprinter (con la inscripción “Taller Mecánico Móvil Anac”).
También sustrajeron dos cubiertas de tractor, tres de Amarok, una máquina de soldar, un cargador de batería de gran porte, siete baterías, decenas de herramientas y dos tambores de 200 litros de espuma.
Una vez munidos de todos los objetos de valor, se dieron a la fuga en los rodados. Gulle habría conducido una de las Amarok hasta su casa en barrio Yapeyú, zona roja de la ciudad de Córdoba por la violencia y la delincuencia. Pocos días después, los investigadores la encontraron en la zona gracias al sistema de geolocalización instalado en la unidad.
Para no ser detenido, Gulle embistió un patrullero que le dio la voz de alto para que se detuviera y logró fugarse. Permaneció prófugo varios meses, ya que no se presentó a votar en las elecciones del 26 de octubre y recién fue capturado en su casa, a donde regresó luego.
Es un “viejo conocido” del sistema penal argentino, ya que en 2019 fue condenado en la ciudad de Paraná a tres años de condicional por una serie de robos.
Otros sospechosos del golpe a la Anac habrían llevado la Mercedes-Benz hasta la avenida Armada Argentina 2606, donde la incendiaron para borrar cualquier rastro de prueba.
La segunda Amarok continúa sin aparecer, aunque los pesquisas creen que la habrían desarmado para impedir su localización o para eliminar elementos probatorios que pudieran implicarlos.
A fin de dar con el resto de la banda, el fiscal Casas Nóblega y el juez N° 1, el subrogante Carlos Ochoa, allanaron el domicilio de Márquez en barrio Altos de Vélez Sársfield, en diciembre pasado.
Cuando los efectivos de la Policía de Córdoba llegaron a la casa, el sospechoso intentó escapar por la escalera hacia los techos de las viviendas vecinas. Finalmente, fue capturado. No así Lallanes, que sigue prófugo.
Todos están imputados por robo agravado por ser cometido en banda y con ganzúa u otro elemento semejante.
La última novedad se produjo esta semana cuando la Sala A de la Cámara Federal de Apelaciones de Córdoba confirmó el fallo de Ochoa de denegarles a Gulle y a Márquez la prisión domiciliaria por el riesgo procesal de entorpecimiento de la investigación.