
Jury a los fiscales: cerraron la recepción de testimonios y abren receso hasta los alegatos
Por
Redacción La Voz
Diego Estévez, abogado riocuartense, ex conjuez federal y representante de la madre de Nora Dalmasso como querellante en la causa del crimen ocurrido hace casi 20 años, asegura que “miles de veces” reclamó investigar a quienes estaban trabajando en la casa de la víctima, pero no tuvo eco en los fiscales.
Estévez ingresó al caso en marzo del 2007 y estuvo hasta el 2016, cuando, sin dar explicaciones, la madre de la víctima le revocó la querella. “Están perdiendo el tiempo con la acusación de Marcelo Macarrón y les prescribirá la causa para otros posibles autores”, advirtió en su última entrevista.
Esto es lo que dijo el letrado a La Voz sobre su actuación y el jury a los fiscales.
-Usted ingresa a la causa en marzo del 2007, tras el “perejilazo”, ¿qué le pidió la familia materna de la víctima?
-La preocupación de la familia, de la madre, Nené, y de Juan, el hermano era colaborar en la investigación para descubrir quién había matado a Nora. En ese primer momento la causa estaba muy mediatizada, la Fiscalía en ningún momento resguardó los datos, todo se ventilaba, la causa tenía resonancia a nivel nacional. Y más allá de esa permeabilidad de la Fiscalía que a mí no me gustaba, me preocupaba el rumbo que estaba tomando. A poco que dan marcha atrás con Zárate, empezaron a acusar a la familia. Yo fui muy crítico en contra de la Fiscalía porque para mí debían ir por otros carriles. Y no veía que ahondara la investigación en los empleados que habían estado trabajando en la casa en el último mes.

-¿Por qué usted siempre pidió investigar a los empleados?
-Para mí era fundamental. Era lo más lógico, pero después del episodio de Zárate se abandonó esa línea y se empezó con teorías estrambóticas del crimen pasional del hijo, amantes, el marido, sin mayores pruebas, era de locos.
Yo lo dije en todos los reportajes, se lo dije a Juan Dalmasso y a la Fiscalía 10 mil veces. Para mí se tenía que ahondar la investigación en los empleados, porque las reformas que estaba haciendo en la casa era lo único extraño en la vida de Nora que podría haber incidido en su muerte. El fiscal investigó hasta temas económicos, influencias políticas, pero no investigaron a los empleados. Eso fue lamentable.

-Pero ¿presentó algún escrito para pedir que investiguen a Bárzola?, ¿qué le respondían entonces?
-Si bien no presenté un escrito sobre esto, pero yo a Di Santo, a Miralles, me cansé de pedirles que investigaran a los empleados y a Bárzola por supuesto. Incluso hablé con Di Santo sobre el tema de Bárzola. El me decía que lo habían investigado y que no encontraron ningún dato que permita suponer que él pudo haber sido el asesino, no tenía antecedentes. El problema de la querella es que sólo puede sugerir para que proveean. Yo lo he sugerido, le he consultado a Di Santo, por qué no se investigaba a Bárzola y me respondía que no había nada. Además, en ese momento yo le hice notar que Bárzola, a los pocos días del homicidio desapareció de Río Cuarto y se habría ido a trabajar o vivir a Venado Tuerto, lo cual era muy extraño.
-¿Hay pruebas de eso?
-Eso fue comentado en ese momento, no tengo la prueba pero es así. Bárzola se había ido, me decían que no estaba en Río Cuarto en la época en que yo empecé con la querella, lo cual es sospechoso. Pero según los comentarios del fiscal, no tenía antecedentes.
Yo reclamaba no sólo por él sino porque en la casa habían trabajado más de 20 personas y nunca se hizo una investigación prolija de esto. Para mí, era de cajón, era elemental que se investigara a quienes sabían que Norita estaba sola, que el marido se había ido a Punta del Este, que la alarma estaba desconectada, por dónde podían entrar fácilmente por donde estaban arreglando. Era muy relevante todo eso, por eso debían investigar a los empleados. Miles de veces se los pedí. Da pena que la Provincia de Córdoba esté juzgando a los fiscales pero la verdad es que la actuación de ellos fue muy lamentable. No investigaron donde deberían y destruyeron el buen nombre y honor de Marcelo, de su hijo, sin ninguna clase de miramientos.

-Usted apuntaba a los obreros, pero la misma madre de Nora al principio habló de mafia y luego apuntó a un empresario…
-Yo nunca dejé de actuar según mis convicciones que no eran las de la madre ni la de Juan, eso llevó a que un dia me informara la Fiscalía que ya no era más el abogado de la querella. Lamentablemente son cosas que pasan en la profesión. Pero nunca pedí a los fiscales otra cosa más que investigaran a los empleados y entre ellos a Bárzola. Lo hablé específicamente con Di Santo. Y con Miralles también, porque yo tenía la convicción de que Rohrer no había estado en Río Cuarto y me parecía totalmente descabellado que hubiera sido Marcelo.
-¿Y qué opina sobre el Jury a los tres fiscales?
-Creo que la actuación de los fiscales fue muy pobre, muy mala, haciendo un daño tremendo a la familia, pero no sé si los van a destituir porque no veo pautas objetivas para determinar la negligencia en los protocolos de actuación. Corre riesgo de caerse el Jury. Pero la causa deja ver que no se puede poner más a un simple abogado de fiscal. En Río Cuarto, el accionar de las fiscalías fue muy lamentable. De ninguna manera actuaron como correspondía. No cumplieron con normas básicas en orden a un método. Deberían exigirles cursos de criminología, por lo menos. Acá no hubo ni profesionalismo ni sentido común.