
Cómo funcionaba la banda de los narcodrones en Bouwer: cocaína, transferencias y el peso de los "plumas"
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Redacción La Voz
"Te dije que no viniéramos por acá". El reproche llegó tarde, cuando el nerviosismo y uno de los 10 “ladrillos” de cocaína con el escudo de “Ferrari” que llevaban “desprolijamente” en el auto los terminó cercando en plena Circunvalación de Córdoba capital.
La Sala A de la Cámara Federal de Apelaciones de Córdoba confirmó la prisión preventiva de Cristian Lucas Toranzo (28) dispuesta en septiembre por el juez N° 3 del mismo distrito, Miguel Hugo Vaca Narvaja. El sospechoso fue procesado como presunto autor de transporte de más de 10 kilos de cocaína.
La tarde del 9 de mayo de 2025, en el marco de un control aleatorio, los efectivos del Grupo de Operaciones Preventivas (GOP) de la Policía de Córdoba apostados en el kilómetro 13 de Circunvalación solicitaron al conductor (Toranzo) de un Peugeot 207 que detuviera la marcha y se orillara.
Al revisar su carnet y datos y el DNI de su acompañante peruano (Mihael Zapata Ayala o Roberto Casapaico Porras), el sistema policial no arrojó nada fuera de lo usual. Lo que no encajaba, según la causa, era el nerviosismo de Toranzo y Casapaico Porras al hablar, y un sospechoso temblequeo de sus manos.
Les pidieron, entonces, que descendieran del vehículo para hacerles un palpado de armas, lo que también dio resultado negativo. Pero algo falló.
Siempre de acuerdo a la instrucción, mientras tenían a Toranzo apoyado contra el capot, uno de los suboficiales vio por el parabrisas que en la butaca trasera había tres mochilas, una de ellas entreabierta y con un dudoso objeto rectangular de color amarillo. Rápidamente, otro de los agentes le pidió a Casapaico Porras que exhibiera el contenido.
La causa indica que llevaban nueve “ladrillos” con cocaína con el logo de Ferrari estampado y las iniciales “SF” (9,3 kilos en total) y una balanza de precisión para el pesaje de la droga. “Te dije que no viniéramos por acá”, le recriminó extemporáneamente el peruano a Toranzo. Un insólito error, o una “desprolijidad” en el transporte.
Los efectivos revisaron más minuciosamente el resto del auto y hallaron tres bolsas con 1,3 kilos de la misma sustancia (en total) y una caja de zapatos con 254.750 pesos y 11.130 dólares divididos en fajos.
El fiscal federal N° 1 de Córdoba capital, Enrique Senestrari, imputó a Toranzo por transporte de estupefacientes, y el juez Vaca Narvaja le dio arresto domiciliario. Sin embargo, la Cámara revocó el beneficio y ordenó su inmediata detención.
Fundó su decisión en la gravedad y complejidad del caso y por el rol “clave” de Toranzo como “eslabón” en “la cadena de comercialización” de estupefacientes, debido a su presunta “vinculación directa” con otros sospechosos.
El tribunal de alzada también recordó que Casapaico Porras escapó cuando gozaba del mismo beneficio, lo que encendió las alarmas sobre el riesgo de fuga de Toranzo si seguía con domiciliaria. El peruano rompió su pulsera electrónica y escapó, por lo que no fue procesado.
Luego, el juez Vaca Narvaja lo procesó y le dictó la preventiva, ante la posibilidad de que evadiera o entorpeciera el accionar judicial. La defensa apeló, al sostener que haberle quitado la domiciliaria le causó un “gravamen irreparable”.
Cuestionó la falta de valoración de Vaca Narvaja sobre la posibilidad de otorgar la excarcelación bajo caución real o personal, limitándose a resaltar aspectos negativos como la gravedad de la imputación o un supuesto escaso tiempo de detención.
También cuestionó que no se logró desvirtuar la ausencia de riesgo de fuga, que fue colaborativo desde el inicio del procedimiento y que tiene una hija muy pequeña y una sobrina a su cargo, lo que consolidaba –a su criterio– la sujeción al proceso.
Ahora, en un nuevo fallo, con los votos de Abel Sánchez Torres (principal), Eduardo Ávalos y Graciela Montesi, la Cámara confirmó la preventiva por el riesgo de fuga y la cantidad de cocaína y dinero secuestrados.
La investigación continúa para intentar determinar posibles complicidades, lo que podría confirmarse a partir del análisis de los teléfonos celulares que les secuestraron.