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Sucesos

Judiciales. Córdoba: la historia del guardia de seguridad que engañó al dueño de Flechabus

La jueza Prado homologó un acuerdo entre el fiscal y la defensa del delincuente. Lo que se sabe hasta ahora.

08 de junio de 2026, 10:34
Córdoba: la historia del guardia de seguridad que engañó al dueño de Flechabus
Mini Cooper. Imagen ilustrativa. (AP/David Zalubowski/Archivo)

El Tribunal Oral Federal Nº 1 de Córdoba (TOF1), a cargo de la jueza Carolina Prado, condenó a ocho meses de prisión condicional a un exguardia de seguridad que estafó al dueño de la empresa Flechabus y a su mano derecha.

Emanuel Ezequiel Ferreyra (39) y la remisera Mariana Lucía Manzano fueron procesados en Córdoba años atrás por el uso ilegítimo de marca registrada y por estafa y tentativa de estafa (Ferreyra), e intento de estafa (Manzano).

Manzano fue sobreseída en 2022 luego de que se le concedió la suspensión del juicio a prueba. Ferreyra también fue beneficiado con la probation y reintegró la totalidad del dinero estafado, $ 66 mil, al empresario.

Sin embargo, su defensa y el fiscal general Carlos Casas Nóblega acordaron ahora un juicio abreviado, homologado por la jueza Prado, que le impuso ocho meses de condicional por los delitos por los que venía procesado.

Así fue el engaño al dueño de Flechabus

La causa se remonta a 2017, cuando el dueño de Flecha Bus, Raúl Hugo Derudder, le encargó a su empleado José Ignacio Messina la búsqueda de un Mini Cooper para su hijo. Tras visitar varios sitios de venta de vehículos, Messina vio un aviso en Mercado Libre.

Ferreyra y Manzano contactaron a Messina a través del gigante de e-commerce, quienes le habrían enviado de inmediato un correo desde la cuenta falsa [email protected].

Como es harto sabido desde hace décadas, los estafadores utilizan a menudo ciertas combinaciones de palabras unidas al nombre de famosas marcas para que resulten engañosas a primera vista.

Sin embargo, las empresas emplean terminaciones de sus marcas sin agregados apócrifos, tales como “oportunidad-mercado libre” o similares, sino lisa y llanamente los genuinos “@mercadolibre.com.ar” o “@mercadopago.com”. La elaboración de los correos electrónicos elaborados de forma capciosa esconde las reales intenciones de los timadores informáticos.

En el mail, Ferreyra y Manzano enumeraron una serie de instrucciones conducentes para materializar la compra. Así, se hicieron pasar por empleados legítimos de Mercado Libre, informando falsamente que el auto estaba en poder del representante legal de la empresa y que la firma actuaba como intermediaria entre el vendedor y el comprador bajo la mendaz premisa de llevar adelante la transacción en forma segura.

Para aumentar la “confiabilidad”, los delincuentes usaron de manera ilegítima el logo de Mercado Libre en el cuerpo del e-mail para inducir a error a las víctimas.

Dos días después del contacto inicial, Messina –con la autorización de su jefe– transfirió $ 66 mil a la cuenta de un banco en La Calera como “seña” por los $ 330 mil totales del valor del vehículo. El monto incluía el traslado y el seguro durante el trayecto hasta Buenos Aires. Al día siguiente, Ferreyra retiró de su cuenta $ 212.800, entre ellos, los $ 66 mil.

“Messina y Derudder fueron engañados por Ferreyra al hacerles creer que trataban con personas de www.mercadolibre.com.ar, y a los fines de lograr su cometido, luego de contactar a la víctima a través de una publicación en dicho sitio, redireccionó las tratativas al correo privado [email protected], en el que se incluyeron de manera ilegítima logos de la empresa utilizando lenguaje apropiado y mencionando a Mercado Libre como garante de la operación, logrando así el depósito del dinero a su favor”, señaló Hairabedian.

Tras la primera “etapa” del ardid, Ferreyra y Manzano intentaron cerrar la estafa pocos días después. Les informaron que debían completar el pago con una transferencia de $ 264 mil a la cuenta de la mujer. Pero el plan falló.

Messina comenzó a dudar y efectuó una consulta a Mercado Libre, que terminó por confirmar que se trató de una estafa. El líder de e-commerce le informó que el vendedor que había promocionado el auto ya había sido dado de baja por su comportamiento irregular e inadmisible en el sitio.

Messina decidió seguirles “el juego”, haciéndoles creer que haría el último pago, y mantuvo comunicación con Manzano, quien le ofreció depositar el resto del dinero en una tercera cuenta.

El dinero

Ferreyra extrajo del banco los $ 66 mil y otros $ 146.800 (es decir, $ 212.800 en total) al día siguiente de que le hubieran transferido los $ 66 mil. No solo se llevó el dinero, sino que, antes de irse, firmó el retiro con su rúbrica y número de DNI. También se corroboró que él mismo había abierto esa cuenta, lo que, en conjunto, aportó más pruebas para su condena.

“Ello evidencia, no solo la existencia de dicha operación, sino que la misma solo pudo ser realizada por el propio acusado”, afirmó la jueza Prado al homologar el acuerdo del juicio abreviado.

Para la magistrada, quedó demostrado que Ferreyra (quien reconoció su participación delictiva) “empleó marca y logotipos de Mercado Libre en el correo electrónico falso enviado a Messina con la intención de dar apariencia y hacerles creer a este y a su empleador que la empresa de comercio electrónico realmente intervenía y aseguraba la operación de compraventa del Mini Cooper ofertado, para así lograr, en ulterior instancia, el objetivo de estafarlo”.

También se acreditó que al intentar quedarse con el resto del dinero (los $ 264 mil) de la operación, Ferreyra y su cómplice Manzano consumaron el segundo delito achacado: el intento de estafa. El fracaso en la maniobra, gracias a que Messina advirtió la estafa original, los terminó llevando a juicio y a la condena.