Salud. A partir de los 40, recomiendan controlar la presión cada dos o tres meses: los valores de referencia

La hipertensión suele avanzar sin síntomas; medirla con regularidad permite detectarla a tiempo y prevenir daños cardiovasculares.

06 de julio de 2026 a las 02:54 p. m.
Redacción La Voz
A partir de los 40, recomiendan controlar la presión cada dos o tres meses: los valores de referencia
Tensión arterial. Hay que medirse cada dos o tres meses cuando uno tiene más de 40 años.

La presión arterial tiende a elevarse de forma silenciosa a partir de los 40 años. Ante la ausencia de síntomas claros, especialistas en cardiología recomiendan controles periódicos, incluso en personas con valores históricamente normales. Una medición simple en casa cada dos o tres meses, complementada con revisiones médicas, puede prevenir que la hipertensión pase desapercibida durante años.

Los datos científicos respaldan esta recomendación. Un metaanálisis publicado en 2002 en The Lancet, que reunió información de un millón de adultos sin enfermedad cardiovascular, mostró que cada aumento de 20 mmHg en la presión sistólica duplica el riesgo de muerte por causas vasculares. Lo mismo ocurre con incrementos de 10 mmHg en la presión diastólica.

La relación entre presión arterial y riesgo cardiovascular se mantiene incluso desde niveles tan bajos como 115/75 mmHg.

Una enfermedad silenciosa: la hipertensión

La hipertensión arterial rara vez presenta síntomas en sus primeras etapas. En muchos casos, las personas descubren la enfermedad cuando ya existen daños en órganos como el corazón, el cerebro o los riñones. Se estima que uno de cada tres adultos hipertensos desconoce su condición.

Dolores de cabeza en la nuca o enrojecimiento facial pueden aparecer, pero suelen hacerlo cuando las cifras son muy elevadas o en situaciones de crisis. En la mayoría de los casos, la única forma de detectar la hipertensión es mediante controles regulares.

Tensión arterial. Hay que medirse cada dos o tres meses cuando uno tiene más de 40 años.
Tensión arterial. Hay que medirse cada dos o tres meses cuando uno tiene más de 40 años. (La Voz / IA)

Valores de referencia

Conocer los rangos de presión arterial ayuda a interpretar los resultados:

  • Óptima: menos de 120/80 mmHg
  • Normal: 120-129/80-84 mmHg
  • Normal-alta: 130-139/85-89 mmHg
  • Hipertensión grado 1: 140-159/90-99 mmHg
  • Hipertensión grado 2: 160-179/100-109 mmHg
  • Hipertensión grado 3: más de 180/110 mmHg

Los valores más altos requieren evaluación médica inmediata.

Frecuencia de control

Las pautas generales sugieren distintos esquemas según el perfil de cada persona:

  • Adultos con valores normales: medición cada 2 o 3 meses
  • Presión normal-alta: controles mensuales
  • Antecedentes familiares: seguimiento más estrecho
  • Sobrepeso o sedentarismo: controles trimestrales
  • Personas con diabetes o colesterol alto: seguimiento personalizado
  • Mayores de 65 años: controles más frecuentes

Cómo medir la presión arterial correctamente en casa

El uso de tensiómetros automáticos de brazo es el método más fiable. Para obtener una medición precisa, se recomienda descansar cinco minutos antes del control, evitar café, tabaco o ejercicio previo, y mantener el brazo apoyado a la altura del corazón.

Realizar dos o tres lecturas consecutivas y calcular el promedio mejora la precisión del registro.

Tensión arterial. Hay que medirse cada dos o tres meses cuando uno tiene más de 40 años.
Tensión arterial. Hay que medirse cada dos o tres meses cuando uno tiene más de 40 años. (La Voz / IA)

Factores de riesgo y prevención

El desarrollo de hipertensión está asociado a factores modificables como el sobrepeso, el consumo elevado de sal, el sedentarismo, el tabaquismo y el estrés. También influyen antecedentes familiares y enfermedades como diabetes o colesterol alto.

Los cambios en el estilo de vida tienen un impacto directo en la presión arterial. Caminar de forma regular y mantener un peso saludable puede reducir significativamente las cifras tensionales.

El control periódico, combinado con hábitos saludables, sigue siendo la principal herramienta para prevenir complicaciones cardiovasculares a largo plazo.