El femicidio de Agostina. Cómo siguió Llaryora la multitudinaria protesta del Ni Una Menos
Funcionarios llaryoristas remarcaron que no hubo incidentes. El gobernador no tuvo ayer actividad oficial y siguió al minuto lo que sucedía en las calles. La estrategia política del oficialismo provincial.
No fue un día más en el Centro Cívico. Ayer se vivió una jornada marcada por el silencio en el Gobierno provincial, mientras se seguía con mucha atención lo que ocurría en las calles de la ciudad de Córdoba, donde una multitudinaria manifestación del colectivo Ni Una Menos reclamó justicia por el femicidio de Agostina Vega.
Al término de una protesta que tuvo repercusión nacional por la conmoción generada por el femicidio de la adolescente, las fuentes oficiales se limitaron a destacar que se trató de “una movilización sin incidentes”.
El horrendo femicidio de Agostina concentró todas las miradas en Córdoba. Más allá de las manifestaciones realizadas en distintos puntos del país, la atención política y social estuvo puesta en la capital provincial. En el Centro Cívico aguardaban una convocatoria masiva, que, según admitieron en el propio oficialismo, podría haber sido mayor de no haber mediado las adversas condiciones climáticas.
“Fue una movilización multitudinaria, aunque sin dudas pudo haber sido más impactante si el clima hubiese acompañado. No desconocemos que el caso Agostina generó un profundo sentimiento de bronca en gran parte de la sociedad”, evaluó un integrante del gabinete provincial que pidió reserva de su nombre.

La estrategia oficial fue clara: hablar lo menos posible. La única voz política fue la del gobernador Martín Llaryora, quien se refirió al tema el martes por la tarde, durante un acto por el Día del Bombero Voluntario.
“Lo que nos distingue a los cordobeses es la defensa de las instituciones. Desde el primer momento, pusimos a disposición todos los recursos necesarios y vamos a seguir haciéndolo hasta que se esclarezca completamente este femicidio”, afirmó el mandatario.
Ningún funcionario del ala política del oficialismo se pronunció sobre el caso. La decisión es que sólo hablen el gobernador y, en lo referido al accionar policial, el ministro de Seguridad, Juan Pablo Quinteros.
Tras la reunión que Llaryora mantuvo con los familiares de Agostina, en el Gobierno daban por descontado que la protesta sería multitudinaria y con fuertes críticas a la Justicia y al poder político. Fue lo que ocurrió.
Durante varios tramos de la movilización, se escucharon cánticos contra los fiscales Raúl Garzón, a cargo de la investigación, e Iván Rodríguez, quien el año pasado instruyó una causa contra el presunto femicida, Claudio Barrelier. También, contra el ministro Quinteros.
Sin actividades
Llaryora no tuvo ayer actividad oficial. Permaneció durante la tarde en su despacho del Centro Cívico, en contacto permanente con el ministro Quinteros, quien siguió el desarrollo de la marcha desde la Jefatura de Policía.
Una de las primeras decisiones adoptadas por el Gobierno provincial fue que la mayor parte del operativo de seguridad fuera integrada por mujeres. Alrededor de 350 uniformadas tuvieron a su cargo el seguimiento de la movilización, con la mayor discreción posible.
“Estamos viviendo momentos muy duros, difíciles y tremendos. Es imposible encontrar palabras que alcancen para describir el dolor, la bronca y la conmoción que generan hechos de estas características”, había señalado Llaryora en la previa de la multitudinaria manifestación.
Con bajo perfil y mezcladas entre la multitud, participaron de la marcha dos funcionarias de estrecha confianza del gobernador. Paradójicamente, lo hicieron en una protesta en la que se escucharon duras consignas contra el Gobierno provincial. Se trató de la secretaria de Coordinación y Gestión Administrativa del Ministerio de Salud, Liliana Montero, y de la ministra de Ambiente y Economía Circular, Victoria Flores. Ambas suelen participar de las movilizaciones de Ni Una Menos desde que estas comenzaron, en junio de 2015.

Más allá de la decisión política de evitar cualquier confrontación con las organizaciones feministas que cuestionaron con dureza el accionar de la Justicia provincial y del Ministerio de Seguridad, en el Gobierno aseguran que no responderán, al menos por ahora, las críticas de la oposición, que reclama un jury de enjuiciamiento para los fiscales Garzón y Rodríguez, además de la renuncia del ministro Quinteros.
La discusión política, sin embargo, tendrá continuidad. Hoy habrá un fuerte debate en el Concejo Deliberante capitalino, cuando asuma como concejal el exfuncionario municipal Raúl La Cava para reemplazar a Ricardo Moreno.
También se prevé en los próximos días una fuerte disputa en la Legislatura provincial, donde los bloques opositores presentarán los pedidos de jury contra los fiscales.
“Este no es el momento, pero estamos dispuestos a dar el debate. El caso Agostina es profundamente conmocionante, por sus características, pero no hubo encubrimiento. La Policía trabajó día y noche siguiendo las instrucciones del fiscal”, sostienen en el oficialismo.





