Día del Trabajador. Llaryora se recuesta en el PJ, mientras Juez y Bornoroni ensayan una foto electoral
El gobernador encabezará este jueves por la noche un locro con trabajadores en la ciudad de Río Cuarto. El juecismo tendrá su tradicional encuentro del 1º de mayo, con la presencia de dirigentes libertarios. Todos ya están pensando en el 2027 electoral que se avecina.
El Día del Trabajador es, para el peronismo, mucho más que una fecha en el calendario. Cada 1º de mayo funciona como un termómetro político: una jornada en la que, sobre todo en la antesala de un año electoral, el PJ empieza a aceitar su maquinaria.
En Córdoba, sin embargo, esa liturgia se diluyó durante los años en que Juan Schiaretti ejerció un liderazgo sin fisuras, marcando distancia de los rituales más tradicionales del peronismo.
En ese vacío simbólico, Luis Juez –fundador del Frente Cívico y de raíz peronista– encontró hace tiempo una oportunidad. Hizo del 1º de mayo una excusa perfecta para reunir a su tropa, en su mayoría con la misma identidad política de origen. Y así, mientras el peronismo cordobés se replegaba de sus propias tradiciones, Juez ocupaba ese espacio con actos que mezclan liturgia, política y pertenencia.
Este año, sin embargo, el tablero muestra movimientos. Para este Día del Trabajador –instaurado por Juan Domingo Perón– hay gestos que marcan cambios, aunque algunas tradiciones se mantienen intactas.
En el marco de su nueva estrategia de reencuentro con el peronismo, el gobernador Martín Llaryora decidió anticiparse al clásico 1º de mayo. Esta noche compartirá un locro con la CGT y trabajadores en Río Cuarto, la capital alterna de la provincia. No es un gesto improvisado: cada paso del mandatario está medido en clave electoral.
La elección del sur provincial no es casual. Allí, el oficialismo no logró buenos resultados en las elecciones provinciales de 2023 ni en las legislativas nacionales del año pasado. Llaryora apuesta a revertir ese escenario con gestión y presencia territorial.
En ese sentido, la obra de la avenida de Circunvalación de Río Cuarto aparece como una carta fuerte. Con financiamiento asegurado del Banco Mundial y finalización prevista para fines del próximo año, el proyecto es una de las principales apuestas para recuperar terreno político.

El gobernador encabezará el acto en el club Vecinal Fénix, en el sur de la ciudad, acompañado por el ministro de Gobierno, Manuel Calvo, y el ministro de Justicia, Julián López. Los anfitriones serán el intendente local Guillermo de Rivas, y el presidente provisorio de la Legislatura, Juan Manuel Llamosas.
La agenda continuará el viernes por la mañana con una recorrida por las obras de la Circunvalación y el autódromo de Río Cuarto. Por la tarde, el itinerario del gobernador en el feriado incluirá una obra de cloacas y un desfile en Laboulaye. Todo, en un esquema que combina gestión con visibilidad política.
Llaryora aspiraba a llegar a la celebración del Día del Trabajador con la negociación paritaria cerrada con los gremios estatales. Pero, el Sindicato de Empleados Públicos (SEP) exige que al menos una parte del aumento salarial de abril sean remunerativo, lo que demoró el acuerdo para la semana que viene.
En la ciudad de Córdoba, las distintas agrupaciones peronistas organizan este viernes locros en casi todas las seccionales, pero no habrá una celebración central. El intendente Daniel Passerini asistirá a más de una de estas convocatorias de la militancia peronista de la Capital, arrancando por una en el local céntrico de Art Deco.
Alianza opositora
Del otro lado del tablero, este viernes al mediodía, Luis Juez volverá a apelar a su clásico locro del Día del Trabajador junto a la militancia del Frente Cívico. Pero esta vez el encuentro tendrá condimentos adicionales: los diputados libertarios Gabriel Bornoroni y Gonzalo Roca prometieron acercarse “a saludar” en el acto que se realizará en el Alto Botánico, en el norte de la Capital provincial.
Si esa postal se concreta, Juez y Bornoroni buscarán algo más que una foto: intentarán mostrar el primer esbozo de un acuerdo electoral de cara a las elecciones provinciales del próximo año.

En rigor, el juecismo ya formó parte de la alianza libertaria en los últimos comicios legislativos, pero ahora el objetivo es enviar una señal más contundente de continuidad hacia la disputa por el poder en Córdoba.
Las definiciones, de todos modos, aún están lejos. En el oficialismo provincial no hay margen para dudas: Llaryora ya anunció que irá por la reelección. En la oposición, en cambio, el escenario es más difuso.
Juez y Bornoroni sostienen un acuerdo personal, y por ahora, precario. La estrategia es avanzar sin hablar públicamente de candidaturas, a la espera del momento en que se ordenen las decisiones.
En ese punto, admiten que será determinante la influencia del presidente Javier Milei y, especialmente, de su hermana Karina Milei, principal armadora nacional de La Libertad Avanza.
El senador –que no se afilió a La Libertad Avanza pero se integró al bloque oficialista en la Cámara alta– y el diputado libertario coinciden en un plan: recorrer la provincia en los próximos meses para llegar al cierre de alianzas con un “piso” de acuerdo opositor ya consolidado.
En ese marco, por ahora evitan sentarse a negociar con el radical Rodrigo de Loredo, quien se adelantó al lanzar su precandidatura a gobernador. Tanto Juez como Bornoroni consideran que el dirigente radical se apresuró, en parte porque aún no logra ordenar a todo su espacio detrás de su postulación.
Mientras tanto, ambos avanzan –cada uno por su lado– en conversaciones con intendentes y dirigentes radicales, con la intención de sumarlos a una alianza opositora que, por ahora, carece de un liderazgo definido.
Más allá del acuerdo de no apurar los tiempos, tanto Juez como Bornoroni sostienen, en reserva, ambiciones personales. El diputado está convencido de que Karina Milei se inclinará por un candidato “puro” y cree tener chances de ser el elegido.
Juez, por su parte, reconoce esa preferencia pero mantiene su expectativa: confía en que, llegado el momento, el peso de las encuestas también jugará su partido, y él cree que tiene chances de ser el "bendecido" por la Casa Rosada.
Por ahora, todo se mueve en el terreno de las especulaciones, propias de un calendario que todavía ofrece margen. Mientras tanto, el Día del Trabajador vuelve a convertirse en escenario político: una fecha donde, entre locros y discursos, algunos empiezan a mostrar sus cartas.




