Compartir
Política

Escenario político nacional. La oposición empieza a moverse y Milei ya no corre solo

El malhumor social por la baja del consumo y el desgaste político del Gobierno por los casos de presunta corrupción generaron los primeros movimientos subterráneos en el PJ y los espacios de centro. Kicillof aparece como el adelantado para ser el rival del Presidente, pero hay otras novedades en la vereda opositora. El rol de Llaryora y Schiaretti.

23 de abril de 2026, 19:42
La oposición empieza a moverse y Milei ya no corre solo
Mauricio Macri reapareció en una convención del PRO en Parque Norte. Tuvo una definición filosa en contra del gobierno libertario de Javier Milei. (Gentileza Clarín)

Las alarmas que empezaron a encenderse en la economía –por la caída del consumo, la inflación que se resiste a bajar y el malhumor social que impactó en la caída de la imagen de la gestión libertaria– modificaron el ánimo en los sectores opositores, que hasta pocos meses atrás parecían impotentes y desorientados para enfrentar a un empoderado Javier Milei.

Por primera vez en meses, en la oposición empiezan a convencerse de que la reelección del Presidente ya no está garantizada como parecía a fines del año pasado, luego del contundente triunfo libertario en las legislativas de octubre.

Ahora debajo de esa calma estadística, la “microeconomía” –ese “metro cuadrado” cotidiano de los ciudadanos– empieza a enviar señales inquietantes para la gestión libertaria.

El malhumor social crece y comienza a erosionar el capital político de Milei. Es lo que indica la mayoría de las encuestas, aunque no siempre tan fiables.

A ese clima hay que sumarle los escándalos vinculados al caso $Libra (que involucra a Milei y a su hermana) y las desventuras políticas –y personales– del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, convertido en una pieza central del esquema de poder libertario, incluso por encima del ministro de Economía, Luis Caputo.

En ese contexto, distintos sectores opositores comenzaron a moverse. Lo hacen –por ahora– con cautela y en reuniones reservadas. Son movimientos en las sombras, con inocultable temor de que Milei vuelva a sacar otro conejo de la galera, como ya ocurrió más de una vez desde que llegó al poder.

Hasta ahora, el presidente Javier Milei ocupó -casi en solitario- el centro del escenario político nacional. Por su caída en las encuestas, la oposición buscar construir una alternativa. (La Voz / Archivo)
Hasta ahora, el presidente Javier Milei ocupó -casi en solitario- el centro del escenario político nacional. Por su caída en las encuestas, la oposición buscar construir una alternativa. (La Voz / Archivo) (Ramiro Pereyra / La Voz)

"Todos hablan con todos, menos uno que sólo habla con su hermana", definió el escenario político nacional un veterano dirigente cordobés.

Hoy son tres los grupos políticos que intentan construir una alternativa desde lo que hasta hace poco parecía un verdadero desierto opositor.

Reacomodamientos

Sigue vigente, sin embargo, una definición que se repite en los corrillos de la política y del ámbito empresario, el denominado "círculo rojo": “A Milei lo salva que no tiene al frente a una oposición fuerte”.

Eso podría cambiar, aunque todavía deberá correr mucha agua bajo el puente. Por ahora apenas es un hilo. Y desde la Casa Rosada lo observan casi con desdén.

El primero en levantar la mano fue el gobernador bonaerense Axel Kicillof. La entrevista concedida días atrás a La Voz en Vivo fue leída por la política cordobesa y nacional como una señal clara del inicio de su intento por instalarse en el interior del país.

Axel Kicillof es el primer dirigente nacional que está lanzado para enfrentar a Javier Milei, en 2027. El gobernador bonaerense debe resolver su interna con el kirchnerismo. (Gentileza Clarín)
Axel Kicillof es el primer dirigente nacional que está lanzado para enfrentar a Javier Milei, en 2027. El gobernador bonaerense debe resolver su interna con el kirchnerismo. (Gentileza Clarín) (Gentileza Clarín )

Kicillof busca tender puentes con los gobernadores peronistas y transmitir una idea seductora para muchos de ellos: que está dispuesto a “independizarse” políticamente de la expresidenta.

Sin embargo, en privado admite que necesita el respaldo del kirchnerismo como el de los intendentes del conurbano. La estrategia parece sintetizarse en un plan político jeroglífico respecto a Cristina Kirchner: “Que esté, pero que no se note”.

Antes de proyectarse como presidenciable, Kicillof deberá resolver la tensa convivencia con el kirchnerismo en su provincia. Existe un acuerdo pegado con alfileres con Máximo Kirchner y su madre, por la nueva conducción del PJ bonaerense. La desconfianza entre ellos sigue intacta y la relación política y personal está lejos de normalizarse.

El PJ del centro

Dentro del universo peronista también se mueve otro sector, por ahora sin confrontar de manera directa con Kicillof.

La sorpresiva visita –días pasados– del diputado nacional Miguel Ángel Pichetto a Cristina Kirchner generó impacto. El dirigente rionegrino, aunque bonaerense de nacimiento, que fue compañero de fórmula de Mauricio Macri en las presidenciales de 2019, no sólo recompuso su vínculo con la expresidenta: también tomó una decisión política de peso, al anunciar su regreso a la militancia activa en el PJ.

Otros tiempos. Cuando Miguel Ángel Pichetto estaba cerca de la entonces presidenta Cristina Fernández de Kirchner. Luego se distanciaron, pero el mes pasado se reconciliaron. (La Voz/ Archivo)
Otros tiempos. Cuando Miguel Ángel Pichetto estaba cerca de la entonces presidenta Cristina Fernández de Kirchner. Luego se distanciaron, pero el mes pasado se reconciliaron. (La Voz/ Archivo) (Archivo. )

Pichetto trabaja en tándem con Emilio Monzó, otro peronista clave en la construcción del poder territorial que llevó a Macri a la presidencia. A ellos se suma Nicolás Massot, uno de los operadores parlamentarios más activos del espacio.

Quienes frecuentan ese armado aseguran que Pichetto habla con todos, pero que ya resolvió dejar atrás la idea de construir una opción “de centro”.

Su objetivo ahora es más ambicioso y más clásico: contribuir a que el peronismo vuelva al poder, pero sin el liderazgo dominante del kirchnerismo.

En paralelo, otro grupo peronista también intensifica reuniones con dirigentes de todo el país. Lo integran Juan Manuel Olmos (exalbertista, auditor General de la Nación); la diputada Victoria Tolosa Paz (otra exalbertista) y el massista Guillermo Michel, extitular de la Aduana durante el mandato de Alberto Fernández.

En los pasillos del Congreso repiten una misma hipótesis: detrás de ese tridente se mueve Sergio Massa. El exministro de Economía no habla en público, pero tampoco está quieto.

El frente de frentes

En el otro extremo del tablero político, quien también volvió a mostrarse activo es el expresidente Mauricio Macri.

El fundador del PRO parece decidido a retomar protagonismo político para una tarea casi quimérica: ordenar a su partido, con el objetivo de disputarles el voto de derecha a los libertarios.

Juan Schiaretti y Martín Llaryora integran Provincias Unidas, pero hoy el gobernador quiere concentrarse en su gestión provincial, sin pisar el escenario político nacional. (La Voz / Archivo)
Juan Schiaretti y Martín Llaryora integran Provincias Unidas, pero hoy el gobernador quiere concentrarse en su gestión provincial, sin pisar el escenario político nacional. (La Voz / Archivo) (La Voz)

Macri volvió a desplegar su vieja habilidad: hablar con todos, menos con los libertarios. Mantendría contactos con Juan Schiaretti y con el gobernador santafesino Maximiliano Pullaro, aunque los schiarettistas relativizan esos diálogos.

Con Martín Llaryora, en cambio, el vínculo sería más distante. El mandatario cordobés está concentrado en la gestión provincial y delega las conversaciones nacionales en Schiaretti y, especialmente, en su amigo y aliado político, el radical Pullaro.

Otro dato político significativo sería una posible recomposición del vínculo entre Macri y Horacio Rodríguez Larreta, tras años de distanciamiento.

El macrismo puro imagina una eventual sociedad entre ambos exjefes de Gobierno porteño para enfrentar a La Libertad Avanza en la Ciudad de Buenos Aires (Caba).

El propio Macri dejó una definición que resonó fuerte en la Casa Rosada. “El PRO no viene a cuestionar el rumbo de este Gobierno, viene a completarlo: somos el próximo paso”, lanzó el 19 de marzo pasado, en un acto multitudinario en Parque Norte.

Más que una frase, sonó a advertencia. Casi a declaración de guerra a Milei.

El expresidente busca reconstruir una versión aggiornada de lo que fue Juntos por el Cambio, sumando al PJ cordobés. Paradójicamente, ese mismo plan intentaron Schiaretti y Rodríguez Larreta, pensando en las presidenciales, en mayo de 2023, poco antes de las elecciones provinciales en Córdoba.

Entonces, Macri se opuso y respaldó a Patricia Bullrich en la interna presidencial de Juntos por el Cambio.

Esa decisión, sumada al fuerte apoyo que el expresidente y Bullrich le brindaron a la candidatura de Luis Juez, en Córdoba, terminó por frustrar lo que Schiaretti definía como un “frente de frentes”.

Hoy ese espacio intermedio intenta ser ocupado por Provincias Unidas, el armado que el año pasado impulsaron Pullaro, Llaryora y Schiaretti.

Por ahora, los dos gobernadores priorizan otra urgencia: consolidar sus gestiones para ir por la reelección en 2027. Mientras su poder territorial esté en juego, las movidas nacionales deberán esperar para Llaryora y también para el santafesino Pullaro.

En Córdoba, todos miran al escenario nacional

El gobernador Martín Llaryora tiene la potestad de ponerles fecha a las elecciones provinciales, en las cuales buscará su reelección el año que viene. Todo indica que en Córdoba se votará en el primer semestre de 2027. Es decir, que el mandatario buscará despegar los comicios locales de los presidenciales.

Sin embargo, Llaryora comenzó a asomarse en el escenario político nacional, ante la incertidumbre que existe por la estrategia electoral que el presidente Javier Milei tendrá en Córdoba.

El gobernador se reunió el miércoles pasado con Dante Gebel, un enigmático empresario y pastor evangélico que está radicado en los Estados Unidos, pero analiza ser candidato presidencial.

Aparentemente, Llaryora conoció personalmente el pensamiento de Gebel, que tiene llegada a los sectores evangélicos, que en Córdoba tienen inserción en el oficialismo.

No trascendieron los temas que abordó el gobernador con Gebel, a quien no le gusta que le digan “pastor evangélico” y se califica como “comunicador”.

Por su parte, ayer Llaryora tuvo un breve contacto con el líder del gremio de los gastronómicos, Luis Barrionuevo, que vino a la ciudad de Córdoba para encabezar una actividad que organizó su referente local, Juan Carlos Rousselot, quien hace tiempo trabaja por la reelección del gobernador.

Barrionuevo es otro peronista histórico que dice estar trabajando para que el PJ vuelva al poder nacional, pero “sin el kirchnerismo”, aclara.

El ministro de Vinculación, Miguel Siciliano, con quien se reunió con Barrionuevo, había participado el verano pasado del tradicional almuerzo que el líder gastronómico organiza en Mar del Plata.

Barrionuevo es otro peronista nacional con el cual Llaryora tiene un buen vínculo.

Libertarios y radicales

Los opositores cordobeses también miran hacia el escenario nacional, por distintos motivos.

Ya hay una alianza conformada por La Libertad Avanza y el Frente Cívico que lidera Luis Juez. El diputado nacional Gabriel Bornoroni viene trabajando con el senador para conformar una alianza opositora para enfrentar a Llaryora.

De todos modos, la estrategia electoral –y el candidato a gobernador– de La Libertad Avanza será resuelta en la Casa Rosada, especialmente por Karina Milei.

En este contexto, Bornoroni y Juez tienen un acuerdo de trabajar para conformar una alianza, sin mencionar algo que ambos reconocen en privado: aspirar a ser el candidato a gobernador opositor, con la bendición de la Casa Rosada.

Por su parte, el radical Rodrigo de Loredo ya ha dicho que será candidato a gobernador “sí o sí”. Esto lo aleja del acuerdo libertario y el juecismo.

Rodrigo de Loredo, Luis Juez y Gabriel Bornoroni, en una foto compartida, en febrero pasado. Los dirigentes opositores aún no encontraron el camino de la unidad para enfrentar al oficialismo provincial. (La Voz / Archivo)
Rodrigo de Loredo, Luis Juez y Gabriel Bornoroni, en una foto compartida, en febrero pasado. Los dirigentes opositores aún no encontraron el camino de la unidad para enfrentar al oficialismo provincial. (La Voz / Archivo) (La Voz / Archivo )

Aunque el exdiputado nacional envió señales de unidad. A través de Marcos Ferrer, presidente del radicalismo provincial, propone hacer una “gran interna provincial” para que el ganador se convierta en el candidato de la unidad para enfrentar a Llaryora.

A nivel nacional, De Loredo tiene diálogo con Macri y algunos contactos con la Casa Rosada. Dicen que habla con el asesor presidencial Santiago Caputo, el enemigo interno de Karina Milei.

A diferencia de otras elecciones provinciales, hoy De Loredo no tiene compromisos nacionales, ya que su partido está dividido. El exdiputado es otro que mira a la Casa Rosada y no se quiere quedar afuera en 2027.