Compartir
Política

Mapa político. La incógnita Milei que desvela a la política cordobesa

El Gobierno nacional aún no ha definido su estrategia territorial para Córdoba. Llaryora encontró en el Pami el primer argumento concreto para lastimar a Bornoroni.

23 de abril de 2026, 10:51
La incógnita Milei que desvela a la política cordobesa
Javier Milei y Gabriel Bornoroni en una recorrida por Nueva Córdoba, en 2025.

Hay una pregunta central en la política de Córdoba de cara a 2027. Nadie tiene la respuesta. Pero todos –oficialismo y oposición– hablan de lo mismo: ¿querrá Milei que un candidato propio destrone al peronismo provincial?

La incógnita no se resolverá pronto. Va a atravesar todo el proceso electoral. Y depende de una variable que no se define en Córdoba: la fortaleza política y el respaldo social con los que el líder libertario encare su intento de reelección en la Rosada.

Martín Llaryora lo tiene claro. Sabe que solo podría aspirar a un acuerdo de no agresión con las Fuerzas del Cielo si los planes de Milei se complican. Si no, será una pulseada a todo o nada. En el Panal leen el presente con atención: si las dificultades nacionales se profundizan, el escenario podría volverse más favorable para sus intereses. Por eso, y después de mucho tiempo, Llaryora encontró la manera de transferirle un costo a la gestión libertaria. Lo hizo con la delicada situación del Pami. El padecimiento de los jubilados de la obra social representa el primer argumento fuerte del Panal con impacto directo en Gabriel Bornoroni, la figura estelar del oficialismo nacional en Córdoba. Limarlo había sido hasta aquí una misión casi imposible. Eso cambió.

El presidente Javier Milei y el gobernador Martín Llaryora, en Córdoba.
El presidente Javier Milei y el gobernador Martín Llaryora, en Córdoba. (La Voz / Archivo )

Del otro lado, el diagnóstico es unívoco. Los opositores que dialogan con las terminales libertarias en Buenos Aires repiten lo mismo: Milei, su hermana y los primos Menem tienen una prioridad excluyente: quedarse ocho años en Balcarce 50. Todo lo demás es negociable. Incluso, si hace falta, las ambiciones provinciales. Nadie duda sobre cuál es la prioridad.

Luis Juez ya habló del tema con Bornoroni. El presidente de la bancada libertaria en Diputados contesta lo de siempre: la estrategia nacional y provincial dependen de Karina. Quiere ser el candidato, pero decide Buenos Aires.

De Loredo, Juez y Bornoroni, en Laboulaye, el 1 de febrero.
De Loredo, Juez y Bornoroni, en Laboulaye, el 1 de febrero. (La Voz.)

Los radicales Rodrigo de Loredo y Marcos Ferrer comparten la inquietud. Dudan del movimiento final del Presidente. Temen quedar atrapados en una lógica que no controlan.

Juez planteó que quiere saber cuanto antes qué hará Milei. Dice que buscará alternativas a cómo seguir si se activa el cepo que representaría para las aspiraciones opositoras que el Presidente decidiera que la conquista de Córdoba puede esperar si eso mejora sus posibilidades en el plano general. Como en la economía, el Presidente piensa en clave macro: la micro, cree, puede esperar.

En ese escenario, tanto Juez como el radicalismo saben que el juego nacional puede patearles en contra. La pregunta es inevitable: ¿tienen plan B?

Gabriel Bornoroni y Luis Juez. En segundo plano, los diputados nacionales Gonzalo Roca y Luis Picat.
Gabriel Bornoroni y Luis Juez. En segundo plano, los diputados nacionales Gonzalo Roca y Luis Picat. (La Voz)

No sería la primera vez. La oposición cordobesa ya quedó atrapada en una dinámica nacional que terminó debilitándola. Ocurrió durante el gobierno de Mauricio Macri. En 2015, pero sobre todo en 2019. El líder del PRO nunca estuvo dispuesto a derrotar en serio a Juan Schiaretti. Siempre confió más en el perfil administrador del “Gringo” que en sus propios aliados locales. El peronismo, además, capitalizó su rechazo al kirchnerismo, en una ecuación funcional tanto a Macri como a su electorado en Córdoba.

Dicidencias libertarias

El interrogante cordobés es también un punto de discordia en el seno del Gobierno nacional.

El ala karinista no abandona la idea de “pintar de violeta” el país. Después de las legislativas de octubre, el plan fue avanzar sobre provincias con votantes afines, y Córdoba aparece en ese radar, respaldada por los resultados de 2023 y de 2025.

El frío saludo entre Karina Milei y Santiago Caputo en la jura de Mahiques
El frío saludo entre Karina Milei y Santiago Caputo en la jura de Mahiques (Captura de video)

Pero no todos piensan igual. Otra línea interna gana volumen al ritmo de las dificultades económicas. La encabeza Santiago Caputo, con el respaldo de su tío segundo, el ministro de Economía. Ambos creen que hace falta más política: más acuerdos, más gobernabilidad, menos fricción con los gobernadores.

Karina Milei todavía no definió. El partido está en desarrollo. Y el margen de maniobra dependerá, en buena medida, de la economía. Si los sectores más golpeados no muestran señales de recuperación, el Presidente tendrá menos margen para imponer su estrategia sin concesiones. Hoy, la foto es clara: ganar en primera vuelta parece fuera de alcance. Pero en Argentina, las fotos cambian rápido.

¿Y las Paso? ¿Una oportunidad?

Por las dudas, el oficialismo ya mueve fichas. El proyecto para eliminar las primarias obligatorias apunta a debilitar la capacidad de organización de la oposición. El argumento es el costo. El objetivo, otro: limitar la competencia interna de sus adversarios.

Es cierto que el sistema fue usado muchas veces para negocios de baja escala política, con sellos de goma y estructuras sin representación real que buscan el rédito económico. Pero también es verdad que, bien regulado, puede ordenar y equilibrar la disputa electoral.

El problema para el Gobierno es otro: los números. Nadie garantiza hoy que tenga la mayoría necesaria –la mitad más uno en cada cámara– para avanzar con cambios en la ley electoral. Y aliados como la UCR y el PRO ya avisan que no están dispuestos a inmolarse.

Martín Menem, diputado de La Libertad Avanza.
Martín Menem, diputado de La Libertad Avanza. (Archivo)

En el Panal siguen la jugada con atención. Algunos ven una ventana de oportunidad y una negociación posible con la Nación. Sería raro. Sucede que la posición histórica del peronismo cordobés es de rechazo total a las Paso. Hay una línea de coherencia en ese punto que se sostiene desde hace años. Nunca quiso implementarlas en la provincia y dejó dormir decenas de proyectos opositores en la Unicameral. ¿Ahora votaría en contra de su historia en el Congreso?

Los “no” de José Manuel de la Sota y de Schiaretti fueron siempre categóricos. La lógica es simple: no facilitarle a la oposición la salida de los laberintos en los que, una y otra vez, termina perdiéndose.