Interior. Las cooperativas cordobesas salen a defender su rol y reclaman discutir el costo de la energía
Fecescor, entidad que agrupa a 204 cooperativas de servicios públicos de Córdoba, advirtió sobre comparaciones tarifarias que considera incompletas y reivindicó el papel del sector. La federación sostiene que el debate sobre el precio de la energía debe contemplar las diferencias territoriales, el peso de la ruralidad y el impacto social de las entidades en cada comunidad.
Las cooperativas de servicios públicos del interior cordobés salieron a defender su modelo de gestión en medio del debate abierto sobre el costo de la energía eléctrica y el futuro del sistema de distribución provincial.
A través de un documento institucional, la Federación de Cooperativas Eléctricas y de Obras y Servicios Públicos de Córdoba (Fecescor), entidad que nuclea a 204 cooperativas distribuidoras, expresó su preocupación por las críticas que en las últimas semanas se multiplicaron "en medios de comunicación y redes sociales sobre el precio que pagan los usuarios del interior".
Sin hacer referencias directas a funcionarios o a planteos puntuales, la federación cuestionó las comparaciones tarifarias entre cooperativas y grandes prestadores urbanos y sostuvo que muchas de las opiniones públicas sobre el sector desconocen cómo funciona el mercado eléctrico provincial y cuáles son las particularidades de la prestación en el interior.
El pronunciamiento se produce en un contexto en el que la Provincia impulsa una discusión sobre la necesidad de reorganizar el sistema cooperativo para ganar escala, incorporar nuevas tecnologías y reducir costos operativos.
Debate
El debate se instaló luego de que desde el Gobierno provincial se planteara la conveniencia de avanzar hacia esquemas de integración regional entre cooperativas. El argumento oficial es que la elevada atomización del sistema, con 204 distribuidoras eléctricas, dificulta alcanzar niveles adecuados de eficiencia y encarece la prestación del servicio.
Las cooperativas, en cambio, sostienen que el análisis no puede reducirse a una comparación lineal de tarifas porque las condiciones de prestación son sustancialmente diferentes.

En ese sentido, Fecescor recordó que las tarifas que cobran las cooperativas no son definidas por cada entidad sino que forman parte de un esquema regulado por el Ente Regulador de los Servicios Públicos (Ersep), organismo que establece cuadros tarifarios y fija los valores máximos autorizados.
La federación también insistió en que las cooperativas operan en mercados muy distintos a los de las grandes distribuidoras urbanas.
Según los datos que maneja el sector, mientras las cooperativas abastecen a alrededor del 30% de los usuarios eléctricos de la provincia, tienen a su cargo la operación y mantenimiento de redes que cubren cerca del 70% del territorio cordobés.
Esa ecuación, señalan, implica sostener extensos tendidos rurales con una baja densidad de usuarios, una situación que incrementa significativamente los costos de operación y mantenimiento.
En muchas localidades pequeñas, explican, las cooperativas deben mantener cientos de kilómetros de líneas para atender a una cantidad reducida de clientes. Esa realidad contrasta con la de los grandes centros urbanos, donde una mayor concentración poblacional permite distribuir costos entre un número mucho más elevado de usuarios.
Desde el sector cooperativo vienen reclamando desde hace años la implementación efectiva del Fondo Compensador previsto en el marco regulatorio provincial. El objetivo de ese mecanismo es justamente compensar las asimetrías derivadas de la ruralidad y de la dispersión geográfica.
Las cooperativas consideran que la ausencia de ese instrumento explica una parte importante de la brecha tarifaria existente entre los usuarios del interior y los de las zonas atendidas por EPEC.
Pero el documento de Fecescor no se limita al debate energético. La entidad reivindica el papel histórico que las cooperativas desempeñaron en el desarrollo de numerosas comunidades del interior provincial y advierte que analizar exclusivamente el costo del kilovatio hora implica dejar de lado una dimensión central del fenómeno cooperativo.
Para la federación, las cooperativas son mucho más que prestadoras de servicios públicos. Se trata, sostiene, de instituciones profundamente arraigadas en cada localidad, generadoras de empleo y protagonistas de procesos de inversión y desarrollo local.
En numerosos pueblos del interior, las cooperativas no sólo distribuyen energía eléctrica. También prestan servicios de agua potable, telecomunicaciones, internet, televisión por cable, gas, ambulancias, sepelios y servicios sociales, además de participar activamente en actividades culturales, deportivas y educativas.
Fecescor remarcó que los recursos económicos generados por estas entidades permanecen en las comunidades donde se originan y son reinvertidos localmente en obras, infraestructura y nuevos servicios. Ese aspecto aparece como uno de los principales argumentos frente a la posibilidad de una mayor concentración o centralización del sistema.
Según la federación, cuando los servicios quedan en manos de grandes empresas externas existe el riesgo de que los recursos económicos se concentren fuera de las localidades donde se producen, reduciendo su impacto sobre el desarrollo regional.
El documento también reivindica la naturaleza democrática del modelo cooperativo. Recuerda que las entidades pertenecen a sus asociados y que son los propios vecinos quienes eligen a sus autoridades y participan de las decisiones institucionales.

En ese marco, Fecescor consideró que plantear la desaparición de las cooperativas o minimizar su aporte constituye una visión parcial de la realidad del interior provincial.
La federación evitó confrontaciones directas y apeló a un tono conciliador. Señaló que el actual contexto exige diálogo, construcción de consensos y búsqueda de soluciones compartidas para afrontar los desafíos que enfrenta el sistema de servicios públicos.
"No son tiempos de divisiones ni de enfrentamientos estériles", sostiene el documento, que propone avanzar a partir de información responsable, respeto institucional y trabajo conjunto.



