Después de dos décadas en la que la premisa fue dejar hacer, el Gobierno provincial pareciera estar dispuesto a mover el tablero del mundo cooperativo en pos de bajar los precios de la energía al tercio de los cordobeses que no es atendido por Epec.
De todos modos, las señales van por doble carril. Por un lado, el Ministerio de Cooperativas y Mutuales otorga subsidios para destinos varios con un enfoque "territorial" y electoralista de la política tradicional. Por el otro, el Ministerio de Infraestructura y Servicios Públicos ha planteado la urgencia de encarar una reconversión para ser más eficientes.
En la Provincia hay, según el Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social, 1.245 cooperativas vigentes, de las cuales 255 prestan servicios públicos, como agua, cloacas, gas y energía. También las hay con servicios de telefonía, TV por cable e Internet, salud y farmacia, sepelios, banco de sangre y ambulancia. De esas, 204 son distribuidoras de energía que le compran a Epec.
En ese colectivo hay de todo: están las muy poderosas, incluso con mayor alcance que el intendente. Están las politizadas, con varias listas y elecciones cada vez que renuevan autoridades y están las muy chicas, que a duras penas consigue gente comprometida (y ad honorem) que asuma esa responsabilidad. La enorme mayoría tiene un profundo arraigo local y todas conservan ese espíritu romántico y sensible de los primeros colonos que se asociaron para proveerse de soluciones que el Estado entonces no les podía dar.

El tiempo pasó. Están las que han hecho muy bien las cosas y otras que no; algunas por desidia, otras por falta de compromiso y otras porque no les da la escala. En esa llaga es donde la Provincia ha puesto el dedo: los funcionarios sostienen que, en un mundo cada vez más capital intensivo, no es viable estar a la altura de la tecnología desde una humilde cooperativa.
El promedio de usuarios atendido por una cooperativa cordobesa es de 2.655. La que más tiene registra 28.484 clientes y la más chica, 68. En el global, las cooperativas cordobesas atienden a 540 mil usuarios, en tanto que Epec sirve a 1,25 millones.
Las eléctricas tienen una concesión a 35 años, dadas en el gobierno de José Manuel de la Sota en el 2003. El Ersep define el cuadro tarifario, con precios tope. La enorme mayoría cobra el máximo autorizado en los 60 cuadros tarifarios que las rigen. El promedio que cobran las cooperativas a los clientes residenciales es de $ 236 el Kwh (sin impuestos), 48% más que el promedio de Epec, que está en $ 146, según información suministrada por el Ministerio de Cooperativas a pedido de La Voz.

Para los comercios, la brecha es algo menor: 19%, con $ 246 el Kwh promedio de Epec y $ 293 las cooperativas. En los grandes usuarios, en promedio son 6% más caras: $ 201 frente a $ 190 el Kwh; mientras que en los usuarios rurales las cooperativas son 9% más baratas que Epec: $ 296 frente a $ 393 el Kwh.
Los problemas
El problema principal es que son muchas: 204. Semejante atomización implica de por sí un alto grado de ineficiencia, ya que cada una tiene una estructura administrativa que factura y atiende reclamos, equipamiento y personal especializado en el mantenimiento de redes. Las cooperativas eléctricas emplean a algo más de cinco mil personas, según indicó Luis Castillo, titular de Fecescor, la federación que las agrupa.
Cada cooperativa tiene un consejo de administración, con presidente, consejeros titulares y suplentes. Los cargos duran tres años (los suplentes, uno) y se renuevan de a tercios en cada asamblea ordinaria. Esos cargos no son rentados, aunque la cooperativa cubre el costo de los viáticos. Sí hay sueldos para gerentes (algunos, muy bien pagos) y el personal administrativo y operativo. Hay unas 10 que eligen el consejo administrativo mediante delegados y se arman listas que compiten como si se tratara de una elección a intendente.
Hay algunas que tienen más poder incluso que el Ejecutivo local. Muchas incluso cumplen funciones que debería prestar el municipio, como el servicio de ambulancia y todas han tenido participación activa en la identidad del pueblo y la calidad de vida de sus habitantes.
El punto es que, al menos en materia energética, la Provincia sostiene que el tren está pasando a demasiada velocidad y que deberían, como mínimo, agruparse para poder subirse y afrontar las inversiones tecnológicas que hoy atraviesa al sector.
“Tenemos una mesa que se ha conformado con los ministerios de Infraestructura y de Cooperativas y hace dos meses se empezó a trabajar técnicamente”, dice Castillo. Están cruzando información y recopilando balances. Las cooperativas argumentan que la "crema" del negocio la tiene Epec y que ellas atienden a los usuarios rurales, que demandan más inversión en el tendido de líneas y de mantenimiento posterior. Y es así: por cada kilómetro de línea de media y baja tensión, las cooperativas tienen 9 usuarios y Epec, 51. Es 466% más. Epec tiene el 70% de los clientes en el 30% del territorio y el sector cooperativo, al revés.
“En el contrato de concesión se establece un Fondo Compensador. Las localidades chicas tienen 200 usuarios urbanos y 500 kilómetros de líneas rurales y el costo de brindar el servicio en la ruralidad, con dos kilómetros de línea por usuario, no es lo mismo que hacerlo en Córdoba donde en un edificio hay más de 40 usuarios”, dice Castillo. Por años, las cooperativas han reclamado que se active ese Fondo Compensador, que permitiría achicar esa brecha del 48% entre lo que paga un cordobés de capital y uno del interior.
La Provincia ha rechazado por años esa compensación porque dice que significaría premiar ineficiencias. “Por qué debiéramos cargarle a Epec, que ha hecho un enorme esfuerzo para achicarse y profesionalizarse, los costos de la ineficiencia”, dicen en Gobierno. En ninguno de los dos ministerios quisieran hablar en on. Creen que están cómodas en su zona de confort y que han vivido años con la “vaca atada”.

El segundo problema tiene que ver con la revolución que se vive en materia energética, tanto con la desregulación del mercado –en el que Epec pretende tener un rol activo a nivel nacional– como con las opciones que la tecnología hoy ofrece para abaratar los costos, reducir el impacto ambiental y mejorar la experiencia del usuario.
¿Y la salida?
Algunos dirigentes cooperativos admiten que la única salida es asociarse. “Habrá que negociar con el gremio porque eso significará menos puestos de trabajo”, advierte Castillo. “Estoy de acuerdo en el marco de un proyecto del que seamos parte, una cooperativa de categoría A puede organizarse con la cooperativa más chica respetando el mercado de la más chica, no que pasen a Epec y que sólo hagan el mantenimiento de líneas; porque si desaparecen, van a tener un montón de conflictos, Epec no va a poder hacerlo sola por las distancias”, dice.
En el fondo, temen que –como pasa en provincia de Buenos Aires– los recursos queden en la cabecera de la región y que el resto termine perdiendo. También hay mucha resistencia de los gerentes, que ya tienen el “circuito armado” de proveedores y no quieren pasar a las compras conjuntas.

En la Provincia alegan que no hay plan B: deben agruparse. Lo que se está debatiendo es el cómo. Miran el ejemplo de la Asociación de Cooperativas Colón/Punilla, que opera el corredor mayorista de potabilización del agua en Sierras Chicas tras el traspaso del acueducto Sierras Chicas Norte de la Provincia a la Asociación. Son una sociedad anónima, conformada por las cooperativas de Río Ceballos, Unquillo-Mendiolaza, Villa Allende y La Falda.
Podrían plantearse cuatro regiones (norte, sur, este y oeste) que agrupen de a 30-50 cooperativas y hasta Epec podría ser parte de esa sociedad. En ese proceso están.
Un ejemplo: la asociación por el agua en Sierras Chicas
En la Provincia se demora la implementación de un Fondo Compensador que abarate la energía del interior porque, sostienen, tienen que primero hacer su parte para no “socializar” altos costos por ineficiencia. Un modelo en el que se trabaja es el de la asociación y el ejemplo reciente que aparece es la Asociación de Cooperativas Colón Punilla Agua y Saneamiento.
“Somos cuatro cooperativas que tenemos como factor común el ser distribuidoras del servicio minorista de agua en cada localidad”, dice Raúl Hoya, titular de la Asociación que opera la totalidad del corredor mayorista de potabilización del agua en Sierras Chicas. En noviembre, la Provincia les traspasó el acueducto Sierras Chicas Norte, que incluye la planta potabilizadora La Calera y la de La Quebrada.

Forman parte de la agrupación las cooperativas de Río Ceballos, Unquillo-Mendiolaza, Villa Allende y La Falda, que además tiene el know how por manejar las cloacas en Punilla.
“Esto fue más allá del modelo de regionalización, lo hicimos como salida del sistema, porque la Provincia se quería deshacer de esa operación”, enfatiza Hoya. Remarca que la asociación es para operar el sistema mayorista, pero que en la distribución minorista cada una sigue teniendo sus potestades. Serían como “la Epec” en el sistema energético, que les vende a cada una la energía que distribuyen.
Se conformaron como una Sociedad Anónima Simplificada, que fue la figura más rápida para encuadrar la asociación. Tienen la concesión (en realidad, aun permiso precario) del sistema, que es propiedad del Gobierno provincial.
“No va a pasar que ganemos plata, porque el sistema necesita mucha inversión y no hay plata que alcance”, dice Hoya, que preside la de Mendiolaza. “Además, a la hora de fijar una tarifa se tiene en cuenta la necesidad estricta de funcionamiento de las inversiones que se puedan programar, apuntamos sólo a sostener y mejorar el sistema”, remarca. Es que las cooperativas no están alcanzadas por el impuesto a las Ganancias, pero las SAS sí.
“La ventaja es que el sistema en nuestras manos tiene un perfil empresario que no tiene la Provincia en términos de eficiencia en el manejo de recursos y agilidad en la toma de decisiones. Somos los principales interesados en que el sistema funcione lo mejor posible porque es el que abastece de agua a nuestras ciudades”, completa. “Las cooperativas tenemos los mismos objetivos del Estado, pero manejados como empresa”, insiste.

