Venezuela. El regreso de Corina Machado y la urgente transición democrática

El regreso de María Corina Machado será una señal poderosa de que la transición democrática sigue avanzando, de que el miedo no prevalece sobre la voluntad ciudadana y de que Venezuela continúa decidida a recuperar la libertad.

07 de junio de 2026 a las 12:01 a. m.
Adriana Flores Márquez*
El regreso de Corina Machado y la urgente transición democrática
Corina Machado anunció su regreso a Venezuela.

Venezuela atraviesa hoy un proceso político sin precedentes. Desde hace años, los venezolanos exigen una salida democrática, legal y transparente. Pero ningún cambio de esta magnitud ocurre sin liderazgo claro y una organización ciudadana que lo respalde.

Para millones de venezolanos, esa señal política tiene un nombre: María Corina Machado.

Desde su salida de Venezuela, en diciembre pasado, para recibir el Nobel de la Paz, Machado ha desarrollado una intensa agenda internacional: reuniones con el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump; el secretario de Estado, Marco Rubio; líderes europeos; cancilleres, y representantes de decenas de misiones diplomáticas.

Su mensaje ha sido consistente: Venezuela tiene un mandato ciudadano legítimo expresado el 28 de julio de 2024, y ese mandato se traduce en una transición democrática que conducirá a elecciones libres, transparentes y verificables.

Ahora su regreso se acerca. No puede permanecer lejos de su país más tiempo del necesario, especialmente porque en esta era de avance autoritario la presencia del liderazgo democrático es determinante.

Organización desde la base

Lo que ocurre dentro de Venezuela tampoco es menor. Tras la captura de Nicolás Maduro, las estructuras políticas y ciudadanas que respaldan el liderazgo democrático retomaron su organización territorial. Desde comunidades, municipios y estados, se trabaja en la articulación de equipos y el diseño de mecanismos para impulsar la transición.

Esta organización encuentra su expresión política en el Manifiesto de Panamá, suscrito por María Corina Machado, el presidente electo Edmundo González Urrutia, la Plataforma Unitaria Democrática y la Alianza Con Venezuela.

Este acuerdo ratifica que el mandato del 28 de julio sigue vigente, unifica la conducción estratégica bajo el liderazgo de Machado y plantea una hoja de ruta basada en dos procesos simultáneos: una negociación política seria que permita elecciones libres y la construcción de un Gran Acuerdo Nacional que involucre a todos los sectores de la sociedad.

El manifiesto también establece principios fundamentales: liberación de presos políticos, retorno seguro de exiliados, recuperación de garantías constitucionales, normalización del espacio cívico y celebración de elecciones presidenciales libres y verificables.

No se trata únicamente de cambiar un régimen. Se trata de reconstruir las instituciones de la República y sentar las bases de una democracia estable.

La ciudadanía como protección democrática

María Corina Machado regresa a un país donde cuenta con el respaldo activo de millones de ciudadanos movilizados para terminar la misión. La misma lógica que permitió defender las actas del 28 de julio (civismo, organización y determinación ciudadana) es la que sostiene una transición democrática viable.

La diáspora también tiene un papel fundamental. Millones de venezolanos con derecho a voto residen fuera del país y enfrentan obstáculos para participar en procesos electorales. Garantizar su inclusión es una condición indispensable para que cualquier elección futura sea verdaderamente representativa.

El cronograma electoral es ahora el tema crítico. Machado ha sido clara: está dispuesta a avanzar hacia una elección presidencial libre, pero bajo condiciones que aseguren dicha transparencia.

La discusión ya no gira en torno de si existe un mandato democrático. Ese mandato fue expresado de forma contundente el 28 de julio de 2024. Lo que está en debate es cómo convertirlo en una transición efectiva, verificable y sostenible.

Algunos actores pretenden administrar los tiempos políticos para preservar espacios de poder. Sin embargo, mientras el mandato ciudadano siga vivo y sea defendido por millones de venezolanos dentro y fuera del país, el paso del tiempo no altera la voluntad expresada en las urnas.

El presidente electo Edmundo González Urrutia lo recordó recientemente: el mandato del 28 de julio pertenece a los venezolanos y sigue plenamente vigente. Las actas continúan siendo la prueba de una decisión soberana que ningún fraude ha logrado borrar. Su planteamiento es claro: construir las condiciones para una elección presidencial libre, con árbitros independientes, observación nacional e internacional, y plena vigencia de los derechos políticos.

El regreso de María Corina Machado será una señal poderosa de que la transición democrática sigue avanzando, de que el miedo no prevalece sobre la voluntad ciudadana y de que Venezuela continúa decidida a recuperar la libertad. Para millones de venezolanos dentro y fuera del país, ese momento representará mucho más que el retorno de una líder política: simbolizará la posibilidad real de comenzar la reconstrucción nacional.

* Directora del Comando Con Venezuela en Argentina