Pensar la infancia. Salud infantil: diagnóstico de situación

El 61,2% de la población infantil carece de cobertura médica paga, mientras que el 19,8% no ha accedido a una consulta médica ni odontológica.

06 de junio de 2026 a las 11:45 p. m.
Salud infantil: diagnóstico de situación
Pobreza. Según el Observatorio de la Deuda Social de la UCA, el 60% de los niños vive en hogares pobres en la Argentina.

¿Cuál es el dato, la tasa o la estimación que muestre la situación real que atraviesan las infancias y adolescencias en nuestro país? Escritas en plural, porque no existe hoy una sola infancia ni una sola adolescencia, sino diversas y cambiantes.

Hay muchas investigaciones y encuestas que intentan describir esa situación, aunque ninguna ofrece sorpresas; en su mayoría, confirman las sospechas y sólo terminan enunciando buenas intenciones.

En lo que coinciden es en identificar distintas formas de pobreza y desamparo. Para esto, no es necesario leer documentos; es fácil reconocer la realidad con sólo caminar por cualquier barriada.

Pero la mirada panorámica siempre ayuda a encontrar alguna solución, al menos parcial.

Anima leer que “la tasa de mortalidad infantil en Argentina experimentó un descenso sostenido desde la década de 1990 –cuando rondaba los 25,6 por mil nacidos vivos– hasta alcanzar su mínimo histórico de 8 por mil en 2023”.

Es verdad, luego, la pandemia de Covid-19 la elevó medio punto, pero aquella tasa no es difícil de recuperar.

El Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina (UCA) comienza con un dato demoledor: en 2025, el 53,6% de los menores de 18 años viven en hogares pobres.

No usa eufemismos: dice "pobres", término que excede largamente los montos de dinero que definen pobreza e indigencia; habla de privaciones extremas. Lo mismo propone la Sociedad Argentina de Pediatría cuando encabeza otro artículo con el pedido de “una mirada más allá de las cifras”.

¿Cuál es entonces el dato relevante? ¿Que el 37,5% de los chicos y las chicas tienen privaciones en su vestimenta? Viven sin ropa ni calzado para abrigarse, para su higiene y su pudor.

¿O es el 28,8% que padece inseguridad alimentaria?

La falta de alimento nutritivo condicionó históricamente legiones de flacos y flacas; es decir, enfermos. La novedad de este siglo es que ahora están gordos, tan enfermos como los anteriores.

Siempre citando el informe de la UCA, el 41,1% muestra sobrepeso u obesidad para su edad, y un 55% no realiza actividades físicas constantes.

Estas cifras abruman, pero ¿son suficientes para saber cómo están nuestros niños, niñas y adolescentes?

Si nos asomamos a sus posibilidades de acceso a la educación –recurso indispensable para interrumpir el ciclo inexorable de la pobreza–, vemos que, también en 2025, el 7,8% de los chicos no ingresaron o habían abandonado el colegio en el nivel primario, y el 23,6% no asistió a la secundaria.

Es la misma Argentina que alguna vez fue líder en alfabetización en América latina. Ese país hoy muestra que el 80% no participa de actividades culturales y un 30,5% no comparte lectura habitual con adultos de referencia.

Tanta desprotección educativa genera rebaños dóciles, fácilmente manipulables por grupos de poder a quienes nunca les han interesado los chicos, excepto como consumidores.

¿Es quizá la salud física el indicador preciso? Un 61,2% de la población infantil carece de cobertura médica paga, mientras que el 19,8% no ha accedido a una consulta médica ni odontológica. Ni una.

De pronto, surge un respiro. “Desde la incorporación al Calendario Nacional de la vacuna contra rotavirus, en 2016, las tasas de internación y mortalidad infantil por diarreas graves se redujeron drásticamente”. Algo a lo cual aferrarse.

Sin embargo, en el último párrafo del informe de la UCA aparece el que, quizá, sea el dato buscado. El más fuerte, dramático y simbólico. Respirar hondo antes de leerlo.

“Durante 2025, el 19,6% de los chicos no festejaron su cumpleaños”.

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