Influencia de EE.UU. Crisis en Venezuela: el partido gobernante se fractura ante el giro político de Delcy Rodríguez
El acercamiento con Estados Unidos y la reforma de la industria petrolera profundizan las grietas internas en el chavismo tras la captura de Nicolás Maduro.
El histórico lema “¡Unidos, venceremos!”, que mantuvo al chavismo en el poder durante casi tres décadas, enfrenta su mayor desafío tras la fractura del partido gobernante en Venezuela. La presidenta encargada, Delcy Rodríguez, ha iniciado un viraje en las políticas nacionales que genera fuertes divisiones dentro de la coalición de militares e ideólogos.
Esta situación surge como consecuencia de la operación militar de Estados Unidos que logró la captura de Nicolás Maduro en enero pasado. Desde entonces, sectores leales al antiguo mandatario han comenzado a ventilar públicamente sus desacuerdos con la nueva gestión.
Un giro radical en la política chavista
Rodríguez ha implementado cambios estructurales que incluyen la eliminación de políticas emblemáticas de Hugo Chávez para cumplir con exigencias de Washington. Estas medidas contemplan la liberación de presos políticos y el reordenamiento del gabinete mediante la destitución de varios ministros.
Asimismo, la mandataria ha impulsado leyes en la Asamblea Nacional destinadas a reformar la industria petrolera del país. Estas reformas buscan abrir el sector al capital privado, una posibilidad que históricamente había sido rechazada por el discurso oficial.
Críticas internas por la influencia de Washington
La nueva relación cordial con la Casa Blanca es el principal punto de fricción entre los partidarios del movimiento. Muchos críticos señalan que la gestión de Rodríguez está cediendo soberanía ante quien consideran su principal adversario histórico.
Mario Silva, exconductor de programas de propaganda estatal, cuestionó abiertamente la legalidad de decisiones recientes, como la deportación de aliados cercanos a Maduro. Silva sostuvo que tales medidas violan la prohibición constitucional y reflejan una pérdida de autonomía.
“El imperialismo no negocia. El imperialismo conquista, busca, hurga, hasta que revienta nuestro país”, afirmó Silva durante una reciente transmisión en vivo. El comunicador advirtió además que, bajo el contexto actual, “nadie en este momento está a salvo”.
Presencia militar estadounidense en Caracas
La tensión interna aumentó tras la autorización de Rodríguez para que el ejército de Estados Unidos realizara ejercicios de entrenamiento en la capital venezolana. Durante estas maniobras, aeronaves Osprey del Cuerpo de Marines aterrizaron en la embajada estadounidense en Caracas.
Este evento provocó protestas, aunque con una participación significativamente menor a las movilizaciones masivas habituales en la ciudad. Los manifestantes portaron insignias con mensajes de rechazo al ejercicio militar, calificándolo como un "simulacro yanki".
Elías Jaua, exvicepresidente de Chávez, manifestó su repudio a estas acciones a través de sus redes sociales. Jaua calificó la situación actual como "humillante" para la nación venezolana.
“En esta etapa lo más importante es evitar que se naturalice esta ocupación y esta administración colonial”, expresó Jaua en declaraciones a la prensa. Según su visión, el país está siendo sometido a una administración externa que compromete la soberanía nacional.
Sospechas de traición y pugnas por el poder
Dentro de las filas del partido circulan rumores sobre una presunta traición interna que habría facilitado la captura de Maduro por parte de Estados Unidos. Figuras como la diputada Iris Varela han alimentado esta teoría en espacios de discusión pública.
“Por supuesto que hay una traición. Yo digo que todo Cristo tiene un Judas”, señaló Varela al referirse a la caída del anterior mandatario. Hasta el momento, no se han presentado pruebas concretas que respalden estas afirmaciones de complicidad interna.
Por su parte, exministros como Andrés Izarra sostienen que las fracturas actuales no responden a diferencias ideológicas, sino a intereses personales. Para Izarra, se trata de una lucha por el poder, el dinero y la supervivencia política ante el cambio de mando.
El control de la industria petrolera
Actualmente, el Gobierno de los Estados Unidos supervisa las ventas de petróleo venezolano y administra los ingresos generados. Esta medida forma parte de un plan por etapas para intentar estabilizar la economía del país sudamericano tras años de crisis.
La salida de Maduro del poder desató una competencia interna por el control de los recursos y las posiciones de influencia que aún persisten. Mientras tanto, la crisis social y económica acumulada desde 2013 sigue afectando a millones de ciudadanos dentro y fuera del país.
La lealtad de los cuadros del partido, que antes se recompensaba con contratos o bienes básicos, parece estar diluyéndose ante la incertidumbre del nuevo esquema político. El futuro de la revolución nacionalista iniciada por Chávez se mantiene hoy bajo un signo de interrogación.




