La economía global. En el mundial del comercio internacional, Argentina sale a jugar con tres delanteros
En el intercambio global, el campeón mundial de exportaciones es China, luego Estados Unidos y el tercer exportador es Alemania. Argentina todavía está en el puesto 45, pero está a un paso de subir posiciones.
Argentina está viviendo un fenómeno exportador pocas veces visto en las últimas décadas. El primer cuatrimestre de 2026 dejó un crecimiento de las exportaciones del 21,5%, con niveles históricos que empiezan a acercar al país a una meta que hace algunos años parecía lejana: superar los U$S 100 mil millones exportados.
Las exportaciones argentinas no crecían porque tenía un solo delantero, el agro, que jugaba condicionado. Ahora se sumaron energía y minería, y el planteo es más agresivo. ¿Alcanzará para ganar?
Las "P" que explican este momento
Detrás de este salto, aparecen varias “P” que explican el nuevo escenario exportador argentino. Países, precios, productos fueron los grandes motores de un ciclo que mezcla geopolítica, commodities, energía y una fuerte reconfiguración de la demanda mundial.
La primera P es la de "países". Argentina encontró en algunos mercados estratégicos una demanda extraordinaria. China aceleró sus compras 78%; India, 26% y Estados Unidos, 39%.
No se trata solamente de mayores ventas, sino de mercados que están absorbiendo minerales, alimentos, energía y manufacturas argentinas en un contexto internacional extremadamente dinámico. Mientras, se caen Brasil, Chile y el resto de Latinoamérica.
China continúa consolidándose como el gran demandante de recursos naturales y alimentos. India aparece cada vez con más fuerza como un comprador estructural de energía y productos agroindustriales. Y Estados Unidos, además de ampliar las compras energéticas y alimentarias, empieza a mostrar una demanda creciente en sectores industriales específicos.
En el primer cuatrimestre, cayeron las ventas a Brasil y a Chile y sólo crecieron 2,8% las colocaciones hacia América latina, mientras que aumentaron a un ritmo de 37% los envíos a Asia y de 27% a Europa. Esto significa una pérdida de participación de la región como destino de las exportaciones argentinas.
La segunda P es la de "precios". El conflicto en Medio Oriente y la tensión alrededor del Estrecho de Ormuz volvieron a poner presión sobre el petróleo y las commodities. El petróleo argentino no sólo aumentó 20% en precio, sino que además creció más del 50% en cantidades exportadas. Esa combinación de precio y volumen genera un efecto multiplicador enorme sobre el ingreso de divisas.
Pero el fenómeno no se limita únicamente al crudo. La recuperación internacional de commodities estratégicas está mejorando en términos de intercambio y potenciando exportaciones argentinas que hace apenas dos años estaban estancadas.
La tercera P es la de "productos". Minería, energía y agro. Ahora jugamos con tres delanteros, ya no con uno solo, con el sector agropecuario. Hay sectores que directamente están explotando en crecimiento. La minería se transformó en una de las locomotoras de la economía exportadora argentina.
El oro creció un 68% y el litio, un impactante 129%, consolidando al país como uno de los grandes jugadores globales en minerales críticos para la transición energética.
Argentina empieza a entrar en una nueva etapa donde el complejo minero deja de ser una promesa futura para convertirse en presente concreto.
La cuarta P corresponde a los "productos primarios". El agro volvió a mostrar toda su potencia. El trigo subió 60%; la cebada, 38%, y la carne, 53%. Después de años de restricciones climáticas y distorsiones económicas, el sector agroexportador volvió a superar límites productivos.
El campo argentino sigue siendo uno de los grandes generadores de dólares genuinos y, cuando encuentra condiciones razonables, responde rápidamente con producción y exportaciones.

La quinta P es la de "petróleo y energía". El sector energético directamente se transformó en la estrella del comercio exterior argentino. El crecimiento del complejo energético fue del 86%, impulsado por Vaca Muerta, por mayores inversiones, por la ampliación de infraestructura y por una demanda internacional que necesita diversificar proveedores.
Argentina empieza a jugar en una liga completamente distinta en materia energética. Ya no se trata solamente de abastecimiento interno, sino de convertirse en exportador relevante de energía a escala global.
A pesar de que Argentina sale a la cancha con tres delanteros (agro, minería y energía), tiene algunos jugadores lesionados como vehículos y autopartes, que con la menor venta a Brasil, se debilitó.
Los números sectoriales muestran claramente este cambio estructural. Energía crece 86%, las manufacturas de origen industrial (MOI) 43% –con fuerte protagonismo de camionetas y automotriz– y los productos primarios 25%.
Todo esto configura un escenario extremadamente potente para el comercio exterior argentino. Por primera vez en mucho tiempo, el país combina agro, minería, energía y manufacturas industriales empujando al mismo tiempo.
El mundial del comercio internacional
Se viene el Mundial de Fútbol donde Argentina enfrentará a Argelia, Austria y Jordania en primera ronda. Argelia es un gran destino de las exportaciones argentinas y cordobesas, le vendemos más a Argelia que a Alemania o Italia.
A Austria le vendemos solo tres productos: miel, vino y aceitunas, mientras que le compramos medicamentos y Red Bull, la bebida originaria de ese país, y su principal producto de exportación. A Jordania, le vendemos soja, maíz y pescado, e importamos textiles de ese origen como remeras.
En este contexto, podemos destacar que el campeón mundial de exportaciones es China, luego Estados Unidos y el tercer exportador es Alemania.
Completando el top ten, Países Bajos ocupa el cuarto lugar y Hong Kong el quinto. Japón, Italia, Corea y Francia ocupan del sexto al noveno lugar, con México en el último escalón de este ranking.
España, al que indican los expertos como el gran candidato para ganar el Mundial es el exportador Nº 18, detrás de Suiza, Canadá o Singapur.
Argentina está en el puesto 45°, detrás de Perú que está 44° y Chile 35°. El único país latinoamericano en el top ten es México que está décimo. Brasil es el 24° a nivel global, exportando casi la misma cantidad que Australia, Paraguay es 94° y Uruguay 95°.
Con el récord de exportaciones que se esperan para este año, nuestro país podría recuperar un par de espacios, pero aún está muy lejos de las potencias.
Las preguntas pendientes
Hoy los analistas hablan de que a la gente no le mejora su metro cuadrado. O más simplemente si la gente llega o no a fin de mes, en un contexto de récord de morosidad en los bancos y billeteras digitales.
Los tres sectores estrellas de las actuales exportaciones no son mano de obra intensiva, y por el contrario muchos de los sectores que sí emplean mano de obra, están débiles o con un crecimiento lento.
Si el Gobierno no logra que estos indicadores económicos, que son muy positivos como récord de exportación o superávit comercial alto, marquen alguna diferencia en el bolsillo de la gente, este modelo puede ser económico pero no políticamente viable. ¿Sirven estos números importantes de comercio internacional si la gente no llega a fin de mes?
La otra gran pregunta es si Argentina será capaz de sostener este proceso de aumento de exportaciones en el tiempo. Nuestro país debe producir más para poder exportar más pero para eso es necesario un marco de certidumbre jurídico y económico que no cambie en el mediano plazo, lo que sería improbable sin un Régimen de Incentivos a las Grandes Inversiones (Rigi) especial para darle valor agregado a las materias primas del agro.
Porque exportar más no depende solamente del mundo. También depende de competitividad, infraestructura, logística, estabilidad macroeconómica, financiamiento y reglas claras. Si nos faltan fertilizantes por lo que sucede en el Estrecho de Ormuz, la vamos a pagar en las próximas cosechas. Trabajar para facilitar la importación de Urea y fertilizantes es hoy.
El mundo hoy está demandando lo que Argentina produce. Y eso abre una oportunidad histórica que el país no debería desaprovechar.
(*) Especialista en comercio exterior. E-mail: [email protected]




