Aumentó la oferta de hacienda y los precios comienzan a corregirse

La faena creció más de 15% entre abril y mayo por la salida de hacienda acumulada en campos y corrales. El consumo muestra señales de agotamiento y condiciona la evolución de las cotizaciones.

05 de junio de 2026 a las 08:13 a. m.
Aumentó la oferta de hacienda y los precios comienzan a corregirse
ENGORDE. Los ciclos en los feedlots actualmente tienden a alargarse y los animales se remiten a faena con más kilos.

Hay una fuerte recuperación de los envíos a faena, que pasan de 47,40 miles de cabezas diarias en abril a 54,9 mil cabezas diarias en mayo último.

Había mucha hacienda –en los campos y en los corrales– ganando kilos, a favor de la excelente relación entre el costo por kilo ganado y el precio de venta, y que ahora está saliendo.

Por las lluvias y los feriados se demoraron además los tactos, determinando en mayo un aumento sensible de la oferta de vacas de refugo.

También en mayo aparecieron muchos novillos, al terminarse en muchas zonas el engorde de “veranada”. Los ciclos de engorde en los feedlots actualmente tienden a alargarse y los animales se remiten a faena con más kilos.

Se intenta diluir la diferencia negativa de compra/venta agregando kilos en el engorde.

Este aumento de la oferta ganadera, después de varios meses de retención, encuentra al consumo muy débil y sobreabastecido.

Los precios de la hacienda bajan, pero a partir de los valores más altos -en términos reales- de la historia. Una “corrección” de las cotizaciones, después de haber subido más allá del poder de compra de la demanda del consumo y de la exportación.

La carne y las relaciones de precios

Dos de las variables más importantes a la hora de explicar la formación del precio de la hacienda lucen hoy rezagadas.

En el caso de la relación entre salarios registrados y precio de los principales cortes al mostrador (que incluye las remuneraciones del Ripte y los cinco cortes vacunos medidos por el Indec).

Este indicador cayó en marzo –último registro conocido– a sólo 91 kilos, cuando un año atrás el poder adquisitivo de los salarios –en términos de kilos de carne– se ubicaba en los 121 kilos.

Durante la presidencia de Cristina Fernández de Kirchner, el poder de compra promedió los 169 kilos de carne, en la de Macri repitió el mismo volumen, para caer a 132 kilos en el gobierno de los Fernández; Alberto y Cristina.

Llegado Milei, y después del cambio drástico de precios relativos de fines del 2023, en enero de 2024 con un sueldo promedio se podía adquirir 90 kilos.

Pero a lo largo del 2023 y hasta noviembre del 2024 los ingresos registrados recompusieron su poder de compra de manera constante, hasta alcanzar este índice los 142 kilos en noviembre de 2024.

De ahí en más, por 16 meses consecutivos, el poder adquisitivo se redujo constantemente, al subir la carne vacuna bien por arriba de los salarios registrados.

Este proceso parece haberse interrumpido en marzo pasado, pudiéndose esperar que en los próximos meses los ingresos registrados igualen o superen la suba del precio de la carne.

Resulta llamativo que, pese a esta acentuada caída en la relación salarios/carne, el consumo de carne vacuna en la Argentina sigue siendo –junto al de Uruguay– el más alto del mundo.

La otra variable que luce rezagada con respecto a los precios (IPC) es el tipo de cambio neto para la carne vacuna, que en el último año se ha incrementado sólo un 20% frente a una inflación interanual del 32%.

La pérdida del valor real del dólar habría sido compensada por la notable suba de los precios FOB de la carne argentina, que en abril de 2025 muestra una mejora del 35% con respecto a abril de 2025 y del 83% con respecto a abril del 2024.

Este aumento extraordinario debe adjudicarse no sólo a una suba de los precios de los cortes que vende Argentina, sino también a un diferente mix de productos y de destinos: “Más embarques a Europa, Israel y Estados Unidos, menos embarques a China”.