
A partir de este viernes, entra en vigencia el acuerdo provisional Mercosur-Unión Europea
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Redacción La Voz
La ganadería argentina se encuentra ante un horizonte de cambios estructurales impulsados por la geopolítica comercial.
La reciente entrada en vigencia del acuerdo Mercosur–Unión Europea, un tratado que promete reconfigurar el acceso de la carne sudamericana al Viejo Continente a través de una significativa reducción de aranceles y la creación de nuevos cupos de exportación, aparece como un factor clave para dinamizar el comercio del producto argentino.
La cuota Hilton constituye el principal mercado externo de la carne argentina en términos de facturación.
Con un volumen actual de 30 mil toneladas de cortes deshuesados de alto valor, la reducción impositiva –a partir de la eliminación del arancel del 20%–, vigente desde el 1° de mayo, genera una dinámica de “ahorro” que podría beneficiar a toda la cadena de ganados y carnes.
Durante el último capítulo del ciclo de Charlas Ganaderas realizado en Córdoba por la Asociación de Frigoríficos e Industriales de la Carne de Córdoba (Afic) y la Bolsa de Cereales de Córdoba (BCCBA), el especialista Federico Santángelo explicó los alcances del acuerdo en el negocio.
Si bien no se debe generar una falsa expectativa de un aumento inmediato del 20% en los valores, la lógica comercial indica que, al reducirse el arancel, el importador europeo gana margen de maniobra.
A pocos días del cierre del ciclo comercial 2025/2026 (finaliza el 30 de junio), el mercado europeo paga actualmente por la cuota Hilton valores récord de entre U$S 23.000 y U$S 25.000 por tonelada.
En marzo, último mes con datos completos, la demanda europea de carne argentina reflejó un incremento cercano al 22,4% respecto del mes anterior.
Según el Consorcio Exportador ABC, el desempeño comercial estuvo impulsado por los buenos precios de los cortes de alto valor, lo que permitió acelerar el cumplimiento del contingente Hilton hasta niveles superiores al 90%.
En comparación con marzo de 2025, los volúmenes despachados al Viejo Continente crecieron alrededor de un 58%.
El consultor anticipó que existe la expectativa de que estos precios continúen en alza a partir de la nueva cuota que comenzará a regir en julio.
En términos prácticos, la eliminación total del arancel del 20% permitiría que el importador pueda pagar hasta un 10% más por la carne argentina –según cuantificó Santángelo– al reducirse la carga tributaria.
Esto se traduce en un estímulo directo para la industria local, ya que la integración de nuevos cupos y la baja arancelaria tienden a mejorar la rentabilidad de los cortes de alto valor.
Por fuera de la cuota Hilton, la carne argentina que ingrese a Europa seguirá pagando un arancel del 12,8% ad valorem más un cargo fijo de € 3.000 por tonelada.
El escenario global juega a favor del negocio comercial: la producción de carne vacuna se encuentra estancada, mientras que la demanda continúa en crecimiento, lo que sostiene los precios internacionales en niveles elevados.
Sin embargo, Santángelo advirtió que el aprovechamiento de estas oportunidades dependerá de la capacidad de Argentina para resolver sus limitaciones productivas. El stock bovino se ubica por debajo de los 51 millones de cabezas, lo que condiciona la oferta.
Sin una mejora en la eficiencia reproductiva y una mayor generación de terneros, el país corre el riesgo de contar con mercados abiertos pero sin el “chasis” productivo necesario para abastecerlos.
Otro de los ejes centrales de este nuevo escenario es la implementación de una cuota Mercosur de 99.000 toneladas, que contará con un arancel preferencial del 7,5%.
Según explicó Santángelo, este volumen no se habilitará de manera inmediata, sino que se incrementará en forma gradual hasta alcanzar el total previsto en 2031. Este cambio resulta clave para la competitividad regional, ya que actualmente gran parte de los envíos fuera de cuotas específicas enfrenta aranceles elevados que encarecen el producto final.
La puesta en marcha de este beneficio también abrió un frente de tensión dentro del bloque regional. La distribución de las 99.000 toneladas aún no está definida y enfrenta posiciones contrapuestas.
Brasil impulsa un criterio de reparto basado en el volumen total exportado por cada país al mercado internacional, lo que lo favorece ampliamente, dado que exporta cerca de cuatro millones de toneladas anuales.
En contraposición, Argentina y Uruguay sostienen que la asignación debería basarse en el historial de exportaciones hacia la Unión Europea. Para el país, este criterio resulta estratégico para preservar su posicionamiento histórico como proveedor de carne de alta calidad en ese mercado.