Inversiones. Un gigante del agro argentino desembolsó más de U$S 140 millones para la compra de una planta en Brasil
Adecoagro sumó el ingenio Caarapó a su gran polo de Mato Grosso do Sul en Brasil, potenciado por la suba histórica del corte obligatorio de etanol al 32%.
Sigue la expansión. Adecoagro, uno de los gigantes del agro argentino, sumó el ingenio Caarapó a su gran polo de Mato Grosso do Sul en Brasil. La planta adquirida produce azúcar, etanol y energía renovable, para quedarse con la planta la firma desembolsó un total de U$S 148 millones.
La compra de la planta fue realizada al grupo brasileño Raízen, firma que de a poco se va retirando del mercado. En junio, la empresa acordó vender a la suiza Mercuria Energy los activos que tenía en argentina por U$S 1.420 millones.
La adquisición coincidió con un período de gran aceleración para el mercado de biocombustibles en Brasil. El pasado 14 de julio, las autoridades de ese país incrementaron la mezcla obligatoria de etanol en las naftas al 32%.
Esta suba dejó atrás el 30% establecido previamente en agosto de 2025, una estrategia implementada de forma parcial para amortiguar el encarecimiento internacional del petróleo debido a los conflictos geopolíticos entre Irán y Estados Unidos.
La Ley de Combustible del Futuro, aprobada en el año 2024, establece un techo del 35%, por lo que no se descarta una nueva elevación del porcentaje de etanol utilizado en los combustibles.
Quien comanda la división de Azúcar, Etanol y Energía de Adecoagro, el vicepresidente Renato Junqueira Pereira, definió la transacción como “una extensión natural de nuestra plataforma industrial en Mato Grosso do Sul”.
Asimismo, el directivo remarcó que la cercanía de los complejos posibilitará optimizar la escala operativa de Caarapó “mediante inversiones marginales”. En sintonía, Mariano Bosch, cofundador y CEO de la firma, aseguró que el movimiento “refuerza nuestra posición como uno de los productores más eficientes de la industria”.
El traspaso definitivo de Caarapó permanece condicionado al visto bueno del Consejo Administrativo de Defensa Económica de Brasil (Cade), sumado al cumplimiento del resto de las cláusulas comerciales estipuladas en el contrato.
Las diferencias con argentina
En comparación con argentina, ese porcentaje disminuye abruptamente. El cupo obligatorio actual se mantiene fijo en el 12%, complementado por un tope optativo del 15% que quedó operativo en marzo pasado.
No obstante, ya existen propuestas legislativas que buscan reconfigurar este esquema. En junio, la Cámara Alta comenzó a debatir una reforma integral para el sector impulsada por la senadora nacional, Patricia Bullrich. La norma promueve incrementar la mezcla de bioetanol en naftas al 15% y la de biodiesel en gasoil al 10%, sumando además el aval para la tecnología Flex Fuel.
La propuesta genera una marcada grieta en el sector. Por un lado, las multinacionales agroexportadoras detectan una vía clara para volcar su infraestructura instalada hacia el abastecimiento interno.
Por el otro, las pequeñas y medianas empresas regionales expresan su alarma ante el riesgo de quedar desplazadas de una actividad comercial que vienen sosteniendo con esfuerzo desde hace casi 20 años.
Las últimas inversiones de Adecoagro
Esta nueva compra no es al azar. Adecoagro viene jugando a “varias puntas” desde septiembre de 2025 cuando, junto con la Asociación de Cooperativas Argentinas (ACA), llegaron a un acuerdo con la canadiense Nutrien por la adquisición del 50% que tenía en Profertil, la única empresa productora de fertilizantes.
Luego de hacer efectiva la opción de compra por el 50% restante que controlaba YPF, los dos grupos económicos asumieron el dominio absoluto de la firma a mediados de diciembre.
El complejo petroquímico registra un volumen productivo cercano a las 1,3 millones de toneladas anuales de urea, lo que le permite cubrir cerca del 60% del consumo de dicho fertilizante en el mercado doméstico.
La última jugada que había regisrtado Adecoagro era la oferta –junto a otros nueve compradores- de los activos de SanCor, firma que entró en quiebra durante abril de este año.
El que se quede con la histórica cooperativa láctea contará con seis plantas industriales y un conjunto de marcas valuados, en conjunto, en más de U$S 50 millones.
Sin embargo, la licitación está suspendida desde el tres de julio, ya que la Cámara de Apelaciones de Rafaela frenó todo el proceso por el pedido de un acreedor que impugnó el esquema de fragmentación de los bienes.




